Invertir, gastando en mantenimiento.

Invertir, gastando en mantenimiento.

En cualquier empresa, grande o pequeña, hay algún tipo de maquinaria implicada en la operativa diaria. Y seguro que has escuchado el refrán “más vale prevenir que curar”. Pues este refrán, trasladado al mundo empresarial, se traduce en un buen mantenimiento preventivo.

Las averías en las empresas ocurren, y lo peor de todo es que son caras porque producen:

1.            Costes de reparación que incluyen gastos en materiales, gastos de personal, gastos en servicios subcontratados…

2.            Daños en las máquinas o instalaciones, que en algunos casos supone el acortamiento de su vida útil.

3.            Pérdidas de producción, ya que por un lado, se pierde la cantidad de producto que se ha obtenido con taras consecuencia de un mal funcionamiento, y por otro, el trastorno de la planificación al retrasarse las entregas. Pero lo más importante, el mal servicio si la situación afecta a los clientes.

4.            Riesgos para las personas. En algunas ocasiones, existen averías que pueden provocar accidentes muy graves.

Hay que distinguir dos tipos de mantenimiento el correctivo y el preventivo.

El correctivo es el de mayor coste y el que se encarga de reparar o realizar alguna mejora en la maquinaria ante alguna urgencia.

El mantenimiento preventivo es el que se realiza mediante inspecciones periódicas con el fin de revisar el estado de la maquinaria y evitar futuras averías.

Algunas acciones del mantenimiento preventivo son: ajustes, limpieza, análisis, lubricación, calibración, reparación, cambios de piezas, entre otros

El mantenimiento preventivo se divide en: mantenimiento programado, mantenimiento predictivo y mantenimiento de oportunidad. El mantenimiento programado se caracteriza por realizarse en un determinado tiempo o kilometraje; el mantenimiento predictivo se realiza a través de un seguimiento que determina el momento en que debe de realizarse la referida manutención y, el mantenimiento de oportunidad como lo indica su nombre se realiza aprovechando los periodos en que no se utiliza el objeto.

Las ventajas de realizar un buen mantenimiento preventivo son:

1.            El mantenimiento de maquinaria es más rentable a largo plazo que si de forma inminente debemos reparar una máquina que se avería.

2.            El mantenimiento de maquinaria periódico y realizado por buenos profesionales evitará las averías inminentes que paralicen la empresa. Si las máquinas están disponibles el mayor tiempo posible, se les puede sacar el máximo rendimiento

3.            Un adecuado mantenimiento de maquinaria favorece una mejor previsión del presupuesto de la empresa.

4.            Supone una ventaja competitiva.

5.            Al evitar daños en maquinaria y paradas sorpresa, también evitamos posibles accidentes laborales del personal.

6.            Descartamos con mayor probabilidad la posibilidad de producir y/o entregar productos y/o servicios defectuosos o en mal estado.

Estos son los pasos para ponerlo en práctica:

1.            Define tus metas y objetivos. Por ejemplo, reducir el coste del mantenimiento.

2.            Determina un presupuesto. Por ejemplo 70% del presupuesto en un plan preventivo y el resto en mantenimiento correctivo.

3.            Realiza un inventario de los equipos que han de mantenerse.

4.            Revisa cualquier tipo de mantenimiento anterior que se haya llevado a cabo en tu empresa.

5.            Infórmate sobre las obligaciones legales en cuanto a riesgos laborales, lugares de trabajo y mantenimiento de equipos.

6.            Reparte los roles profesionales correspondientes.

7.            Planifica el mantenimiento.

8.            Ejecuta tu plan de mantenimiento.

9.            Revisa tu plan cada cierto tiempo. Seguro que, en base a la experiencia que vayas adquiriendo, podrás ir añadiendo mejorías.

La gestión de prioridades en el trabajo

La gestión de prioridades en el trabajo

¿Tienes muchas cosas por hacer? La mayoría de personas está en esta situación y esto no es excusa.
El problema más grande es cuando uno se centra solo en resolver las “urgencias”, pero no tiene tiempo de realizar las tareas importantes.

Establecer prioridades es básico en cualquier organización. Solo así sabremos distinguir lo importante de lo urgente, y los lugares exactos en los que tenemos que centrar nuestros esfuerzos. Las prioridades son las que nos permiten estar cada día más cerca de alcanzar nuestros objetivos empresariales. Además, permiten hacer nuestro día a día mucho más fácil, ya que nos ayudan a enfocar nuestro trabajo en una dirección concreta. Por eso el establecimiento de prioridades es una competencia cada vez más demandada.

El objetivo de este artículo es reducir el uso de la frase «No tengo tiempo«. Creo que la cuestión no se basa en tener tiempo o no, sino de analizar cuáles son las prioridades, si estamos dedicando las horas a lo que realmente deberíamos.

La adecuada gestión del tiempo y la sabia gestión de prioridades marca la diferencia entre las personas que logran el éxito y las que no, tanto a nivel laboral como personal.
El tiempo es un recurso irrecuperable. Una vez que pasa no podemos dar marcha atrás para restablecerlo, se va y no vuelve. Vale la pena recordar, que todos contamos con las mismas horas del día y los mismos días de la semana.

Al final muchas veces de igual si el vaso está medio lleno o medio vacío, quizás lo importante es ir a buscar agua, rellenarlo y pasar a la siguiente historia.
A partir de aquí, te dejo unos consejos sobre cómo para priorizar, escoge las que más te encajen.

  1. Clasifica lo que es urgente e importante. Se aconseja dividir las prioridades en cuatro niveles diferentes: importantes y urgentes, importantes no urgentes, urgentes no importantes y no importantes y no urgentes. Para que no te sobrecargues, lo mejor es comenzar por el segundo grupo. Después de todo, quién puede resolver las cosas importantes de antemano nunca tendrá elementos en el primer grupo. Sin embargo, si ya estás en el primero, debes comenzar por ahí.
  2. Evalúa las consecuencias. Revisar las acciones que traigan beneficios y mejores resultados es un gran entrenamiento para aprender a priorizar. Pregúntate: “de todas las acciones que he elegido como prioridad, ¿Cuáles de esas traerán beneficios para la empresa de inmediato?”. Empieza por esa.
  3. Crea responsabilidades. Si delegas algunas responsabilidades al equipo, es más fácil obtener los resultados que anhelas.
  4. Valora a largo plazo. Es habitual que algunas prioridades se hagan innecesarias con el paso del tiempo. De la misma forma, otras necesidades pueden parecer más urgentes.
  5. Calcula los costos. La matemática acostumbra a ser una gran aliada cuando se trata de decidir algo. Si tienes una de aquellas largas listas de prioridades que dejan todo aún más confuso, calcular el costo-beneficio de tus tareas puede ayudar a aclarar tus pensamientos.
  6. Regla 1-3-5. Esta es una estrategia muy simple que se basa en la idea de que cada día podemos completar un máximo de 9 tareas divididas en: 1 Tarea grande e importante que te lleva directamente a tus objetivos semanales. 3 Tareas Medianas y de importancia media alineadas con tus objetivos semanales. 5 Tareas pequeñas y de importancia baja que no tienen por qué estar alineadas con tus objetivos actuales, pero que te permiten resolver un problema mayor futuro que solo puedes resolver tú. Para tener éxito con ella, si eres de las personas que suele tener muchas tareas urgentes, deja libre en tu planificación al menos 1 tarea mediana y 2 pequeñas, para evitar saltarte tu propia planificación. Esta regla no es inamovible, así que juega con estos números hasta encontrar tu combinación perfecta.

Mentalidad de mejora, mentalidad de proyecto

Mentalidad de mejora, mentalidad de proyecto

En la vida hay pocas verdades como esta frase “Tan solo existen tres tipos de personas: los que hacen que las cosas pasen, los que miran las cosas que pasan y los que preguntan qué pasó.” (Nicholas Murray).

Seguramente todos tenemos ideas sobre cómo mejorar nuestro puesto de trabajo, algún proceso, etc, ¿pero lo expresamos como toca? Seguramente muchas veces ni lo decimos, por miedo, inseguridad, pereza… Esto es un gran problema, porque a nivel empresarial, se desecha talento y no se aprovecha la suma de pensamientos que podrían mejorar la realidad.

En mi opinión debemos insistir en adquirir una mentalidad de creación de proyectos, aunque solo sea interna, personal, aunque no llegue a dirección, pero debemos dar un empuje, para que los trabajadores por cuenta ajena se impliquen y agranden su zona de confort.

Cualquier propuesta, cualquier mejora, por pequeña que sea, puede aportar valor a la empresa, por lo tanto ¿Por qué no proponerla?

La mejor manera de realizar una propuesta es una forma de proyecto. Un proyecto nace de:

  1. Una idea
  2. Reconocer un problema
  3. Ver una oportunidad

Ponerlo en práctica, ayudará a

  1. Mejorar o transformar un proceso de la empresa
  2. Adaptarse mejor a los cambios
  3. Explotar una nueva oportunidad de negocio

Una vez llega, por así decirlo, la inspiración, la mejor forma de comunicarla es por escrito, aunque solo sea en un solo folio. De ninguna manera es aceptable presentar esta propuesta enfrente de la máquina de café o en el ascensor, cuando uno se encuentra de pasada a un superior, en medio de su jornada laboral.

En este folio se debe reflexionar de forma corta si esta propuesta:

  1. Encaja con los objetivos y la estrategia de la empresa
  2. Añade valor a la situación actual
  3. Si tiene un beneficio, un retorno de la inversión o qué nivel de coste se debe asumir para llevarla a cabo.
  4. Si se puede llevar a cabo, a nivel de viabilidad técnica y organizativa
  5. Y sinceramente, poco más.

Hacer una propuesta de mejora demuestra interés, originalidad, ganas de mejorar, capacidad para crear y… ¿Qué empleador no quiere a trabajadores así en su empresa?

O visto de otro modo… ¿Que empresario quiere trabajando para él un rebaño de personas que son incapaces de aportar mejoras?

Como la habéis visto de ejemplo de muchas otras prácticas, en esta también. En Google, todos los ingenieros tienen un día a la semana (llamado “free thinking time”) para desarrollar sus propios proyectos, aunque sean muy alejados de la misión de la compañía; también se celebran 8 veces al año días de generación de ideas con hasta 100 ingenieros.

De hecho hay una frase de Steve Jobs que ilustra la esencia de este artículo “No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer.”

Eso sí, las “personas inteligentes” a las que se refiere Jobs no solo se caracterizan por el mero hecho de serlo, sino por saber usar sus conocimientos y pensamientos para ganarse la vida. Trabajan con la mente para pensar nuevas soluciones y alternativas constantemente, analizando información y planificando estrategias en base a la misma. Se distinguen por ser capaces de generar ideas, no sólo seguir órdenes.

Toda empresa necesita nuevas ideas para mejorar sus operaciones, reducir sus gastos y mantenerse competitiva. ¿De ahora en adelante vas a actuar?

¡Gracias por ser un empresario!

¡Gracias por ser un empresario!

A veces des de los partidos políticos, los sindicatos, las instituciones públicas o los medios de comunicación, piden exceso de responsabilidades o culpan a los empresarios de problemas de la sociedad de forma muy gratuita, creándoles mala fama.

Seguramente todos conoceremos a algún empresario con malas prácticas como: no pagar las horas extras, permitir la brecha salarial de género, generar un alto nivel de contaminación, etc… pero ni mucho menos estas excepciones pueden representar a un colectivo, tan relevante en nuestra vida laboral.

Winston Churchill dijo “Muchos miran al empresario como el lobo al que hay que abatir; otros lo miran como la vaca a la que hay que ordeñar; pero muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro”.

Analizando esta frase, tan desagradable como real y aunque tenga muchos años, actual, me aparecen dos preguntas:

¿Quién piensa que se deben abatir los empresarios? Ellos dinamizan la economía, crean empleo, generan riqueza.

¿Quién piensa que se puede ordeñar a un empresario? Obviamente deben pagar impuestos y colaborar en la economía del país, pero un empresario, por ejemplo, con demasiadas cargas fiscales, tiene muy complicado sobrevivir.

Los empresarios, a través de los centros de trabajo, son los mejores vehículos para redistribuir la riqueza. Las empresas son el mejor instrumento para hacer justicia social, y la mayor garantía para que los países progresen y se desarrollen equilibrada y democráticamente, cordialmente entre sus habitantes.

Y la única parte de la frase que me gusta “el caballo que tira del carro”. Pues sí, por norma general ser un empresario supone:

  1. Requerir una gran dedicación. La vida del empresario es muy dura, sobre todo en los momentos iniciales de la creación de un negocio. Se sabe cuándo se empieza a trabajar pero no cuándo se acaba.
  2. Desarrollar muchas aptitudes y ser capaces de ponerlas en práctica todas a la vez. Un empresario es padre, médico, psicólogo, administrador, obrero, chofer, estratega, electricista, pintor, es consejero, es un amigo.
  3. Un empresario debe conocer como la palma de su mano el ámbito en el que trabaja. Formarse y renovarse continuamente para controlar la evolución del mercado.
  4. Asumir riego económico, tanto como inversión inicial, como soportar la variaciones de ingresos de un mes a otro, la morosidad de los clientes, etc
  5. Pagar todos los costos del negocio: impuestos, seguros, sueldos, locales y otros servicios, etc
  6. Convivir con la incertidumbre con respecto al crecimiento y consolidación del proyecto empresarial, siendo los  responsables últimos de cada decisión, de cada éxito y de cada fracaso.
  7. Tener un alto grado de auto exigencia y disciplina.
  8. Cumplir con las normas y estándares de calidad.
  9. Trabajar para la satisfacción de los «mini-jefes» que son los clientes.
  10. Tratar con las reclamaciones de los trabajadores,  porque estos sentirán que los están explotando, sin entender que el empresario está compartiendo el beneficio y no el riesgo con ellos.

Ser empresario no es fácil. Además, si las cosas le salen bien, aparecerá la envidia en su entorno y muchos le acusaran de fraude, de tener enchufes, de tener suerte, y le criticaran por todo. Y si salen mal, le dirán que es tonto porque ya se veía a venir.

Por todo ello, ser empresario es una de las labores más honrosas y dignas de admiración que existen. Por eso, ¡los felicito, los admiro, los aplaudo y los respaldo! ¡Gracias por ser un empresario!

La rutina en el trabajo.

La rutina en el trabajo.

Seguramente leer la palabra rutina en el título, ya os de pereza. Y si preguntase si os gusta la rutina del trabajo, la respuesta sería negativa. ¿Pero realmente la rutina es mala?

A día de hoy es muy habitual escuchar que la rutina es algo terrorífico que nos va matando día a día por dentro y por fuera, y que, sin embargo, la gran mayoría de la población del planeta, especialmente en los países más desarrollados, no puede dejarla a un lado fácilmente. La rutina no goza de prestigio en nuestros días, ya que todo ha de ser cambio, vértigo, sorpresa, imprevisibilidad.

Asemejamos la rutina laboral a la monotonía, a una vida profesional tediosa y a la pérdida de creatividad. Pero de hecho existen dos clases de personas: las que se sienten cómodas con ella y las que cuando llega se aburren. No todos los individuos tienen el mismo grado de tolerancia a la rutina.

Aunque no parezca muy excitante, aplicar rutinas en el trabajo tiene ventajas:

  1. Aumenta la eficiencia. Al revisar y practicar constantemente los mismos patrones y procesos, una y otra vez, incrementas tus habilidades para completarlos. El tiempo es el recurso más valioso con el que contamos. Nuestros hábitos y costumbres pueden ayudarnos (y lo hacen) a gestionarlo mejor
  2. Tranquilidad mental. Para nadie es un secreto que el desorden genera crisis y estrés. Pero, cuando comienzas a desarrollar una rutina diaria el panorama de caos y ansiedad se va disminuyendo con el paso de los días.
  3. La seguridad de los actos realizados. Porque afortunadamente no tenemos que evaluar todo el tiempo las consecuencias de nuestras acciones. Hacemos lo que hacemos como lo hacemos, sin tener que darle muchas vueltas.
  4. No más acumulación de trabajo. Una rutina permite dedicar tiempos específicos a las tareas diarias, lo que te asegura que no vas a acumular quehaceres.

La rutina es necesaria en un gran número de circunstancias y situaciones, o incluso, de manera genérica. Y para los que aún no crean en sus ventajas, voy a poner más ejemplos.

  1. ¿Te operarías en un quirófano sin rutinas? Sin los análisis de sangre pertinentes, sin que el médico haya practicado antes el procedimiento, sin una anestesia adecuada, sin la limpieza estricta del espacio…
  2. ¿Volarías en un avión sin rutinas? Sin la comprobación que hay suficiente combustible, sin comprobar la identidad de los ocupantes, sin seguir los protocolos de aterrizaje…  
  3. ¿Irías a un concierto sin rutinas? Con los músicos que no han realizado ensayos, sin que el cantante recuerde la letra, o sin que la iluminación cuadre con el espectáculo?

En estos ejemplos seguro que vemos necesarios no solo la rutina, sino además, que esta se realice con la máxima atención.

Vivimos en una sociedad en que admiramos a los futbolistas profesionales.  A ellos les encanta la emoción del juego, competir contra el rival, el apoyo del público, ganar títulos, etc. Pero ¿A qué deportista le gusta la rutina de ejercicios? Seguramente a muy pocos. Pero esta rutina, les proporciona una estructura, una base, donde mejorar sus condiciones, para ofrecer los mejores resultados.

Con este artículo no quiero decir que debamos vivir siempre como en la película del “Día de la marmota”, pero sí que quiero poner en valor algo como el compromiso con la rutina, a día de hoy menospreciada. Por último me gustaría recordad la clásica frase hecha “ El hombre, es un animal de costumbres”.

¿Todavía no conoces lo que es un afterwork?

¿Todavía no conoces lo que es un afterwork?

¿Sales cansado del trabajo y no te apetece volver a casa? ¿Quieres romper el círculo vicioso casa-trabajo-casa-trabajo? ¿Estás pensando en algo diferente tras una dura y larga jornada de trabajo?

Hasta no hace muchos años, después del trabajo lo que ocurría es que uno, o se marchaba a su casa y no se planteaba ningún tipo de reunión social junto a los compañeros de trabajo, a los cuales había visto durante todo el día, o bien como mucho, se tomaba un par de cañas rápidas para liberar estrés junto a ellos.

En tu vida cotidiana quizás pasas más tiempo en tu trabajo, que con tu familia y amigos, por lo que es normal que tengas buena relación y hasta amistad,  con compañeros de trabajo. Después de tanto trabajo y estrés, es merecido hacer una pausa para distraerte de toda la rutina. Justamente por ello existe el afterwork.

El afterwork es una de las tendencias más potentes en el ambiente laboral. Esta modalidad tiene sus orígenes en la cultura anglosajona, y consiste en reunirte con los compañeros luego de haber cumplido la jornada laboral. La idea de este concepto es distraerte de las tareas y responsabilidades que se acumulan y suelen convertirse en estrés

Ahora bien, el afterwork no debería convertirse en una prolongación del trabajo. Cuidado con sacar temas de conversación sobre proyectos, clientes u otras cuestiones del trabajo. Es un tiempo para desconectar del día a día. Es un momento para divertirse, es un tiempo de ocio para charlar y distraerse. Es una forma de relajarnos y olvidarnos de nuestras preocupaciones.

Exciten distintos tipos de afterwork:

1)            El deportivo. Las pachangas de fútbol, las partidas de pádel o los equipos de runners que se calzan zapatillas para echarse una carrera, son algunas de las opciones saludables a realizar.

2)            El comercial. Realizando o participando en un evento donde se pueda hacer networking de forma amena y poder ampliar contactos.

3)            El gastronómico. No todo se reduce a la cena de navidad de empresas. Quedar de vez en cuando para compartir una experiencia culinaria en compañía puede ser una experiencia divertida.

4)            Charlas y conferencias. Es muy probable que esa charla o conferencia sea el plan ideal para compartirlo con compañeros de trabajo a los que también les apasiona el tema, ampliando conocimientos.

5)            Acudir a un Spa. Es, sin duda, una de las opciones más relajantes.

6)            Clases de Yoga, pilates y mindfulness. Cada vez son más populares estos talleres para vivir una vida más equilibrada y saludable a nivel físico, mental y espiritual con estas actividades.

7)            Team building. Un team building es un evento que organizan las propias empresas con el objetivo de mejorar la comunicación entre los trabajadores, fomentar las buenas relaciones, potenciar el liderazgo de determinados miembros del equipo e incrementar el sentimiento de pertenencia y la involucración con la empresa

8)            Copas y cañas. Lo pongo en última lugar, por ser el más básico. Es el plan más recurrido en los afterworks, por ser práctico y apto para todos los presupuestos.

El afterwork aporta muchos beneficios y sinergias positivas, tanto a los empleados como a las organizaciones en las que trabajan, ya que:

1)            Aumenta el conocimiento del equipo de trabajo. Es realmente triste ver y compartir con una persona todos los días y no saber más nada sobre su vida.

2)            Mejorar el rendimiento y la motivación del equipo de trabajo.

3)            Recobrar fuerzas durante la semana. Es un oasis de diversión.

4)            Incentiva las alianzas profesionales y el compañerismo.

5)            Fomenta la transmisión de información en el equipo.

6)            Lima asperezas surgidas en el trabajo.

7)            Amplía nuestro círculo de amistades cercanas.

8)            Mejora el rendimiento en el trabajo

9)            Incrementa el tiempo de ocio.

Si aún no te has sumado a la tendencia del afterwork, te animo a que lo hagas.

La multitarea o multitasking ¿realmente es una ventaja?

La multitarea o multitasking ¿realmente es una ventaja?

La multitarea o multitasking lleva tiempo presente en nuestras vidas. La capacidad de hacer más de una tarea a la vez se asocia con la productividad y el ahorro de tiempo.

Pero ¿es realmente efectiva?

Des de hace unos años todos los profesionales vivimos atados a un Smartphone que nos da la falsa ilusión de que podemos hacer un montón de cosas a la vez. Sin mencionar que, a veces, parece que todo es urgente: sea el correo electrónico, cuya notificación apareció en la pantalla, el mensaje de WhatsApp o cualquier otra notificación. Seguro que más de una vez, hablando por teléfono con un cliente, mientras mandas un email y respondes un Whatsapp a un compañero, mientras sientes que lo estás haciendo todo y todo bien, quizás  el cliente te ha dicho: “¿me estás escuchando?” o te das cuenta de que has enviado un email con faltas de ortografía y hasta con frases sin sentido. Y es que es normal que haya un problema, porque no eres un malabarista.

Muchas empresas valoran que sus trabajadores tengan un “perfil multitarea”. Y nosotros mismos destacamos entre nuestros talentos o competencias la capacidad de hacer más de una cosa a la vez. La cuestión es que ser multitarea, no es lo mismo que ser polivalente. Esto último sí se puede considerar como una virtud en la mayoría de los casos, siempre que implique alternar tareas que dominamos, no combinarlas ni simultanearlas.

¿Por qué debes evitar hacer muchas cosas a la vez?

Así como dos cuerpos no ocupan el mismo lugar en el espacio, también es físicamente imposible para nuestro cerebro realizar más de una tarea a la vez, excepto para actividades automáticas, como respirar y digerir. Lo que entendemos como multitarea es básicamente la tendencia del cerebro a cambiar rápidamente de foco de atención.

Hacer varias cosas a la vez no es nada recomendable, por múltiples razones:

  1. Disminuye tu eficiencia. Cuando realizas dos tareas al mismo tiempo tardas más que si haces primero una y después la otra, porque al tiempo que necesita cada tarea tienes que añadir el tiempo que requieren todos los cambios de atención entre una y otra.
  2. Disminuye la calidad de tu trabajo. Los continuos cambios de atención hacen que tu cerebro sea más proclive a cometer errores. Y cuanto más complicadas sean las tareas que estás ejecutando a la vez, más alta será la probabilidad de equivocarte.
  3. Aumenta tu estrés. Esta forma de trabajo incrementa las pulsaciones del corazón y libera cortisol, la hormona que utilizamos para gestionar el estrés. Además, hace que seas una persona más distante y fácil de enfadar.
  4. Disminuye tu capacidad de disfrutar. Si te acostumbras a vivir así, tu capacidad de prestar atención a las cosas irá disminuyendo y no serás capaz de disfrutar de muchos de los acontecimientos que hacen la vida interesante.
  5. La dos últimas razones nos llevan irremediablemente a otra consecuencia: tus relaciones se resentirán.
  6. Es peligroso. Mirando una dirección en el gps del teléfono me caí por la calle. Si la distracción la hubiese tenido conduciendo, imagínate el resultado.

Para evitar caer en la trampa de la multitarea, existen estas técnicas:

  1. Crear un calendario con bloques de tiempo asignados a tareas, sin distracciones, eliminado las notificaciones y el email, durante cortos tiempos.
  2. Dedicar cada día de la semana a una sola tarea principal: día de realizar las facturas, día de reuniones, día de visitas comerciales, etc
  3. Diciendo que no a las tareas no necesarias y que no se pueden asumir.
  4. Trabajando con pequeñas metas buscando solo realizar pausas, entre objetivo y objetivo.

El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

Hoy en día las empresas deben cumplir multitud de leyes, normativas, reglamentos, etc… Por ello las organizaciones ya no solo deben gestionar las posibles consecuencias legales que puedan desencadenarse del desempeño de su actividad, sino que han de anticiparse a ellas.

Desde hace tiempo las compañías anglosajonas ya cuentan con su “Compliance Officer”. Esta figura apareció por primera vez en el sector financiero, por ser uno de los que más regulación y normativas exigen. Por ejemplo también está en otros sectores con alto nivel de regulación como: compañías de seguros, salud, telecomunicaciones, extracción de petróleo, productos farmacéuticos, agricultura y nuevas tecnologías.

En España, comenzó a aparecer a raíz de la reforma del Código Penal del año 2015. La demanda laboral de este perfil no ha dejado de crecer en los últimos años. Y se prevé que siga aumentando en el próximo lustro.
El responsable de compliance, director de cumplimiento normativo o chief compliance officer suele ser, por lo general, un abogado, administrador, economista, entre otras profesiones, que se encarga de coordinar las labores de cumplimiento normativo de una organización. Es decir, estar atento de que la organización no incurre en el incumplimiento de leyes que le puedan acarrear una sanción económica, o una pérdida de reputación.
Por tanto, la responsabilidad es el peso fundamental de esta figura que deberá velar para que no se produzcan delitos en la empresa y ocupada en dejar un rastro de su actividad de control, generando pruebas que acrediten que en ningún momento se ha producido una omisión del deber de control.

El Compliance Officer para asegurarse de que la empresa cumple con todas las normas suele trabajar en dos niveles. Un primer nivel donde es prioridad cumplir las reglas externas y un segundo nivel donde se preocupa por establecer sistemas internos de control que se impone para lograr el cumplimiento de las normas externas impuestas.
Además su función no es solo mantener la actividad de una empresa éticamente sólida y legalmente intacta, sino también educar a toda la empresa, incluyendo al equipo directivo, e instituir prácticas que garanticen el mayor nivel posible de cumplimiento.
En algunos casos, el responsable del cumplimiento normativo también tiene que servir de asesor general de la empresa. Se le pide que brinde orientación legal sobre una amplia gama de asuntos y actividades comerciales. Eso puede suponer la intervención en la relación entre los empleados o en el impacto ambiental y social de los procesos de producción y comercialización de la compañía.

Debe ser un profesional cuyos valores sean el compromiso, la integridad, el liderazgo la habilidad para insistir y convencer sobre la aceptación de sus recomendaciones, comunicación efectiva, conocimiento profundo y disponer de acceso a expertos en materia de cumplimientos normativos.
Esta persona será nombrada a voluntad y deberá de recibir una autonomía de actuación y gestión a través de una mayor potestad, dentro de la empresa, con objeto de poder mostrar la máxima objetividad y transparencia de actuación preventiva acorde siempre a nuestra legalidad.

Si algún empresario lee este articulo ya estará pensando que coste tiene un empleado con este cargo…Un sistema de gestión de Compliance bien hecho le ahorrará a la organización una buena cantidad de dinero en multas evitadas, contingencias innecesarias, ineficacias internas y le dará oportunidad de tener una empresa más sólida

El esfuerzo laboral diario

El esfuerzo laboral diario

Cuentan que en un país lejano… érase un vez un trabajador que no siempre cumplía con su horario, que postergaba las tareas, que “nunca se equivocaba” y que tenía bajas injustificadas, que asimismo, recibía aumentos salariales cada año, días de vacaciones extra, pagas de beneficios, un buen coche de empresa y hasta la plaza de aparcamiento más cerca de la puerta. ¿A que nadie se cree este cuento?

Un trabajador vale por lo que sabe, lo que hace y sobre todo por como resuelve los problemas que van surgiendo y se va adaptando a las nuevas situaciones, en resumen, por lo que se esforzó, por lo que esfuerza y por lo que se esforzará.
Y es que ninguna empresa va a regalar nada a un trabajador que no de la talla. A este trabajador siempre le que queda confiar en la suerte, pero…esta no siempre aparece y suele ser mejor apostar por el esfuerzo y el trabajo. Nuestra sociedad nos ha creado el falso sueño que saliendo en los medios de comunicación, inventando un personaje o una estrategia, podemos ser ricos y famosos en un momento, pero estos son la excepción.
El esfuerzo es dignidad, es intentar hacer las cosas mejor, siempre con una sonrisa, con ganas de seguir luchando día a día, hora a hora y minuto a minuto. No se puede querer todo a corto plazo, los grandes éxitos se van cultivando con el paso del tiempo.
Siempre puede salir, la mala pregunta tendenciosa: ¿Por qué esforzarme si no voy a cobrar más? Pues la respuesta es fácil, porque sin esta energía enfocada, nunca va a mejorar la situación actual. Quizás en otro empleo, en otra empresa o simplemente en otra situación, pero tarde o temprano el esfuerzo es recompensado.

Si en tu entorno de trabajo tienes a algún compañero que:
1) Siempre tenga mal día, que crea que vive en un infierno laboral, que no soporte al jefe…
2) Espere siempre le digan qué, cómo y cuándo hacer su trabajo…
3) Le importe poco o nada el resultado de su tareas…
4) No tenga ninguna vinculación, ni agradecimiento para la empresa…
5) Que se crea que está destinado a realizar funciones más grandes e más importantes y que solo cuando lleguen ya dará lo mejor de sí…

Si puedes y le quieres hacer un favor, que lea las siguientes líneas.
“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.(Albert Einstein) y “La satisfacción radica en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo total es una victoria completa”. (Mahatma Gandhi)

La alternativa a lo contado hasta ahora es la Ley del mínimo esfuerzo, que se base en que cuando algo se puede hacer de diferentes maneras, siempre la mejor opción es la que implique un menor gasto de energía. ¿Por qué? Porque es más eficiente, lo que nos lleva a obtener el mismo resultado empleando menos esfuerzo. Las máquinas en general se diseñan para que sigan esa ley. Conseguir un resultado predeterminado con el mínimo esfuerzo posible, es la máxima optimización. ¿Pero conoces a alguna persona que haya obtenido alguna ventaja así? Y aunque hayas conocido a la excepción ¿Realmente crees que es un ejemplo para alguien?

Mindfulness para el trabajo.

Mindfulness para el trabajo.

El mundo laboral está lleno de objetivos, plazos y cumplimientos, donde todo es importante y urgente. Según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud Laboral (EU-OSHA), el estrés ya afecta al 28% de los trabajadores europeos. Se trata de un problema creciente que afecta al ámbito empresarial por el absentismo laboral que provoca. Para contrarrestarlo, empresas referentes como Apple, Google, Nike o eBay ya han empezado a utilizar el mindfulness en sus oficinas, una técnica de atención plena en el trabajo con la que sólo se consiguen beneficios. ¡Sigue leyendo!

De hecho, La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido al estrés laboral como una “epidemia mundial”.

La práctica de Mindfulness es un entrenamiento sistemático de la atención que permite a las personas desarrollar recursos internos de auto-observación y auto-regulación, que brindan la posibilidad de desactivar la reacción automática del estrés crónico, a través de observar claramente las reacciones corporales y emocionales que surgen frente a un estresor.

Las personas aprenden a detenerse, hacer una pausa y responder de manera más adaptativa, desactivando la cadena reactiva que se genera en el estrés crónico. Esto implica entrenar la mente para estar plenamente atento en el momento presente, justamente lo contrario a lo que sucede en la reacción crónica del estrés.

El mindfulness como un hábito saludable en el trabajo con infinidad de beneficios, entre los que se pueden destacar:

  1. Mejora la gestión de situaciones complejas o estresantes, sin nervios
  2. Favorece la inteligencia emocional, la creatividad y la innovación
  3. Claridad en la resolución de conflictos y en la toma de decisiones
  4. Mejora el trabajo en equipo y la comunicación entre compañeros
  5. Reduce el nivel de ansiedad para dar paso a la calma y a la estabilidad
  6. Aumenta el nivel de energía y productividad

Ejercicio para realizar antes de llegar al trabajo:

  • Tanto si utilizas transporte privado como público, presta atención a tu respiración y a tus movimientos. En especial si conduces a diario por el mismo trayecto, para evitar encender el “piloto automático”. Éste es el momento adecuado para estar más presente que nunca, disfruta del trayecto y observa que se trata de un nuevo día aún por empezar.

Algunos de les ejercicios que se pueden realizar durante la jornada:

  • Evita estar pendiente del entorno. Trata de centrarte en lo que estás haciendo y no atiendas a lo que comentan dos compañeros un poco más allá, quién entra y quién sale, qué se escucha en la calle, quién te acaba de poner un whtasapp…
  • Siguiendo con la misma línea, pon freno a la multitarea. A veces se quieren hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. La consecuencia es que no terminas de estar presente en ninguna y los errores se multiplican. Por otro lado, la sensación que se te queda es la de que has hecho muchas cosas, pero todo por encima, hay una falta de control sobre el proceso. Trata de centrarte en una sola tarea cada vez.
  • Busca un espacio durante la jornada para hacer una meditación de un minuto. Cierra los ojos y lentamente inspire y exhale. Concéntrate en la expansión y contracción de su caja torácica, e intenta no pensar en nada más. Si cualquier otro pensamiento entra en tu mente, se consciente de ello y descártalo, volviendo a concentrarse en la respiración.
  • Evita castigarte. De nada sirve que lamentarse continuamente de las tareas a realizar. Además de practicar el pensamiento positivo, es importante no juzgarse, ni quejarse, pues esto nos desbloquea para seguir adelante.
  • Ejercicio de estar presente. Escoge algo que utilices habitualmente, por ejemplo la tetera de la cocina en la oficina y úsala como foco de atención plena. Reflexiona sobre cómo la sientes contra su piel, cómo funciona y para qué lo usas. Por ejemplo, se consciente de lo estupendo que es que una tetera pueda hervir agua en minutos y piense en lo afortunado que es de tener acceso a agua potable y electricidad.

Por último, al terminar el día laboral, y en el camino de regreso a casa, trata de hacer una transición consciente, notando que ya finalizó la tarea en ese día, y poder disponerse para estar plenamente presente al llegar a su casa. Si puedes acompáñate de música, en este proceso.

Integrar el mindfulness en el trabajo es beneficioso y posible. Si tienes motivación para hacerlo, te recomiendo que empieces con la técnica que más fácil te resulte y analices los resultados.