¿Qué es el Efecto Hawthorne?

¿Qué es el Efecto Hawthorne?

El término Efecto Hawthorne fue acuñado por Henry A. Landsberger en 1955. Y se refiere a un experimento que realizó el sociólogo, psicólogo y profesor de Harvard Elton Mayo entre 1924 y 1927, sobre las consecuencias en la productividad de las personas provocadas por alterar la iluminación de la sala de trabajo.

La historia
En la década de 1920 los fabricantes de componentes electrónicos y bombillas afirmaban que la luz eléctrica evitaba los accidentes, protegía la vista de las personas y aumentaba la productividad.
Elton Mayo y un grupo de especialistas en Hawthorne Works en una fábrica de la Western Electric a las afueras de Chicago, se decidieron a hacer diferentes experimentos que modificaron las condiciones de trabajo con el fin de determinar un escenario que lograra optimizar el rendimiento del personal.

El experimento
Dos grupos de operarios señalados para la prueba que hacían la misma operación en condiciones laborales idénticas fueron escogidos para la misma experiencia: un grupo de observación trabajó bajo intensidad de luz variable mientras que el grupo de control, que era el seleccionado, trabajó bajo intensidad de luz constante. Se pretendía conocer el efecto de la iluminación sobre el rendimiento de los operarios.

Los resultados mostraron una relación directa. A mayor iluminación, mayor productividad de los operarios, dejándose constancia de los resultados de las pruebas que parecían bastante razonables.

Pero las pruebas no terminaron allí, uno de los especialistas decidió hacer el experimento en sentido inverso; es decir, analizar la prueba de iluminación disminuyendo la intensidad de la luz. Para sorpresa de los que realizaban el experimento, se encontró que las condiciones de productividad no variaban y que los trabajadores igualmente seguían elevando su rendimiento personal, luego, se dedujo que la intensidad de la luz no afectaba el rendimiento personal.

Por lo tanto…. ¿qué era lo que estimulaba a los trabajadores?

La conclusión

Los trabajadores respondían por la atención que los jefes centraban sobre su esfuerzo. La percepción que tenía el operario de una mayor preocupación por parte de la dirección hacia ellos los motivaba, dando como consecuencia la respuesta de conseguir los resultados que la empresa esperaba: el optimizar el rendimiento.
Estos experimentos fueron los inicios de lo conocido hoy en día como psicología industrial. Al cabo de pocos meses se empezaron a evaluar cuanto debían durar las jornadas, si los descansos eran positivos, que motivaba los trabajadores, porqué la productividad humana no es constante y ayudaron a poner los cimientos de las condiciones laborales actuales.

La conclusión actualizada
Como empresa, es muy importante que se pueda ofrecer a los trabajadores las mejores condiciones a nivel de ergonomía, a nivel postural, con buena iluminación, bajo ruido y buena temperatura, etc
Pero también es muy importante, que el empleado perciba, que la organización está preocupada y que está actuando siempre, para ofrecer unas buenas condiciones laborales, solo así, el efecto motivador será real y los resultados excelentes.

¡Sobrevivir a un mal día de trabajo, es posible!

¡Sobrevivir a un mal día de trabajo, es posible!

Reflexionando un poco, diría que el concepto de “día malo en el trabajo”, existe des de que se creó el primer empleo y que por más que cambien y evolucionen las condiciones y características del mercado laboral, é siempre estará allí, aguardando, para aparecer, en el momento menos esperado.

Hay días en los que simplemente, todo sale mal, se acumulan los problemas, aumenta la frustración, la impotencia, el estrés y casi puedes terminar odiando tu trabajo. Seguro que lo estás leyendo, te resulta familiar.

Todos podemos tener un mal día. No pasa nada. Somos humanos. Tenemos derecho a enfurruñarnos. Pero, cuidado, lo importante es no quedarse estancado en ese sentimiento de enojo y tristeza, se debe volver a sonreír y remontar la jornada con más energía si cabe

Cuando te ocurra, recupera este artículo, a ver si estos consejos pueden ayudarte a sobrellevarlo mejor.

  • Recuerda cuando estés entrando en “modo mal día” que ya no queda tanto para terminar tu jornada y que un día no dura más de 24 horas. Además, ya has estado en una situación parecida y de una manera u otra, se terminó solucionando o aprendiste algo que ahora puedes utilizar
  • Sé consiente, de que no siempre los días van a ser buenos y que por esa misma razón, tampoco todos serán malos.
  • Pide ayuda si puedes, quizás otra mirada, un consejo o simplemente sentir que alguien te apoya, te ayuda a arrancar.
  • Intenta no echarle la culpa a inocentes por tu situación. No te descargues con la primera persona que se te cruce y le termines arruinando el día.
  • Si puedes, aunque sea en el momento de comer, una sola llamada para conversar un rato, con tu pareja o un amigo, puede hacerte bien.
    Mira alguna foto que te recuerde un viaje o un día en el que te lo pasaste bien , la negatividad nunca suma.
  • El agobio mal llevado no ayuda a pensar, intenta beber agua, relajarte un minuto y coger aire. El “Vísteme despacio que tengo prisa“ siempre es la mejor opción.
    Aplaza o pospón lo menos urgente, si lo ves todo negro, no quieras abarcar más de lo puedas.
  • Resetea las expectativas que tenías para la jornada, baja el listón y sé más realista. No te tortures y relativiza.
  • Tómalo como un reto. Un mal día es también una excelente oportunidad para exigirte más. Si haces tu trabajo bien normalmente, hazlo mejor. Que el malestar que sientes se canalice en un esfuerzo adicional.
  • Cuando se termine tu horario y salgas, mira una película, data un capricho, visita un museo, busca hacer una actividad que centre toda tu atención y deja atrás los malos ratos.

Por último, te dejo una frase de aliento, para utilizar. “El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”. (Napoleón Bonaparte )

Henry Ford

Henry Ford

Ford era todo un personaje, era uno de esos tipos al que no se les resistía nada y conseguía todos sus objetivos.

Nacido en una granja, todo indicaba que su futuro sería convertirse en agricultor, pero su fascinación por las máquinas le llevo a querer saber y trabajar en el sector de las máquinas de vapor y la electricidad.
Hacía 1896, su principal objetivo era no volver a trabajar para nadie más y abrir su propio negocio de fabricación de autos de carreras. Sus dos primeros intentos fracasaron, hasta que en 1903 fundó Ford Motor Company.
Hasta la llegada de Ford al mundo empresarial, el automóvil era un bien reservado a unos pocos privilegiados. Su producción, lenta y costosa, era lo más parecido a un proceso artesanal.

En esta realidad, llegó su revolución. Los principales aspectos del cambio realizado por Ford fueron:

  • La cadena de montaje. De la fabricación individual, realizando cada coche uno por uno, se pasó a la fabricación de coches en serie en la cadena de montaje.
  • La calidad. El uso de la estandarización en los métodos de trabajo permitió lograr unos niveles altos y homogéneos de calidad.
  • Los precios menores. La forma de trabajo facilitó el aumento de la productividad, traduciéndose en poder ofertar los coches a unos precios sensiblemente más bajos, lo que a su vez permitió el aumento del volumen de ventas.

La línea de montaje, que se convirtió en el modo de producción característico de esos años, con el tiempo se aplicó prácticamente para todo, desde artefactos eléctricos y mecánicos hasta comestibles y textiles. Gracias a esto, mejoraron las condiciones laborales en las fábricas, aumentaron los puestos trabajo y los salarios, contribuyendo a la consolidación de una pujante clase media y al crecimiento y modernización de las ciudades.
Además, para combatir la repetición del trabajo que suponía, su sistema de producción y su falta de costumbre en esa época, decidió que sus empleados debían tener un sueldo por encima de la media. Eso no solo hizo que tuviera a los mejores profesionales del momento, sino que además, permitió a todos estos trabajadores poder acceder a comprarse un coche, aumentado así sus ventas y pudiendo, por economía de escala, bajar aún más sus costes. Sin duda, un genio y un visionario.
Algunas frases de Henry Ford:

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”.
“El fracaso es, a veces, más fructífero que el éxito”.
“El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo y vender como si estuviera en quiebra”.
“Imposible significa que no has encontrado la solución”.
“La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”.
“Los hombres superficiales creen en la suerte y las circunstancias. Los fuertes creen en las causas y sus efectos”.
“Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas los ojos de tu meta”.
“Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan”.
“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen”.
“Si hubiera preguntado a mis clientes qué necesitaban, habrían dicho un caballo mejor”.
“A ningún hombre debe obligársele a hacer el trabajo que puede hacer una máquina”.
“Calidad significa hacer lo correcto cuando nadie está mirando.”

Las quejas más comunes en el trabajo

Las quejas más comunes en el trabajo

¿Cuántas veces al día, en el trabajo, te quejas o escuchas a alguien quejarse?…

Quejarse provoca:
• Estrés, con efectos negativos en el organismo como presión alta, somnolencia, indigestión, jaquecas y ansiedad.
• Negatividad, para unos mismo y los que nos rodean.
• Cansancio. Mientras más energía les dediques a las quejas, menos habrá disponible para desplegar todas tus capacidades
Un consejo: abre tu mente, respira profundo y enfócate en lo positivo: así vivirás tu trabajo sin quejas y mucho más a gusto.

Ahora que ya sabemos lo que supone este mal hábito, vamos a repasar los motivos principales de quejas:

Exceso de trabajo
Esta queja aparece cuando el trabajador siente que carga con más responsabilidad de la que les corresponde. Y se ve agravada si existe coincide con la falta de motivación.
Si el hecho es objetivo, se debe tener en cuenta que cargar a los empleados con mucho trabajo o tareas muy pesadas, no es una buena situación, ya que esto puede acabar afectando al trabajador y, como consecuencia, a la empresa. Y la solución pasa para redistribuir las tareas y buscar un equilibro.
Si el hecho es subjetivo, se debe buscar la razón real. Quizás el trabajador no está lo suficientemente preparado para el cargo que ocupa, quizás no entiende la distribución del trabajo…
Por último y como siempre, se deben relativizar los problemas, si el exceso de trabajo viene por un aumento de pedidos temporal, por alguna baja laboral de un compañero o situación excepcional, quizás, no es el momento de quejarse.

Conciliación laboral
Es importante que la empresa tenga en cuenta que un trabajador preocupado por motivos personales no rendirá al mismo nivel. Para facilitar este punto, se pueden poner en marcha distintas iniciativas como el teletrabajo, guarderías en las empresas, horario flexible, etc
Por otro lado, los calendarios y los horarios, no se suelen decidir de un día para otro, y también es responsabilidad del trabajador, buscar las mejores combinaciones, para que la perjudicada de su situación personal, no sea la empresa.

Sueldo
Esta es la queja por excelencia. Por una parte, existen empleados que consideran que ganan un sueldo muy bajo. Y en otros casos, también existen profesionales que sienten que se han estancado al no tener un aumento de sueldo en años.
Este es uno de los aspectos más difíciles de gestionar en una empresa, ya que el sueldo ofrecido a un empleado depende de muchos factores, como pueden ser: el trabajo realizado, la antigüedad, la polivalencia del trabajador, el estado de la empresa, la estrategia de recursos humanos, la situación del mercado o sector…
La queja del suelo puede hacerse crónica y eclipsar todo lo bueno que tiene un empleo.
Como trabajador, vale la pena recordar, que la mejor manera de recibir un aumento, más que quejarse o pedirlo, es trabajar duro hasta que sea ofrecido.

La próxima vez que tengas la tentación… ¿te vas a quejar? o ¿vas a emprender una acción que cambie la situación?

Por último, os dejo una frase dura para la reflexión: “Quejarse es el pasatiempo de los incapaces.” (Hugo Ojetti)

Consecuencias de trabajar en negro

Consecuencias de trabajar en negro

¿Qué es el dinero negro?

El dinero negro es dinero opaco al fisco. Puede ser de dos tipos; dinero negro procedente de actividades delictivas (tráfico de drogas, contrabando de armas, prostitución, extorsión, trabajo ilegal y, últimamente, terrorismo…); y dinero negro oculto a Hacienda, que no ha sido declarado, generalmente para eludir el pago de impuestos. Ese dinero negro puede proceder de actividades económicas lícitas.

¿Qué es la economía sumergida?

Se puede entender como un intercambio de bienes y servicios que no está controlado fiscalmente y se registra, en mayor o menor medida, en casi todos los países del mundo. la economía sumergida provoca unos efectos negativos directos tanto en los trabajadores como en las empresas y en la sociedad en general.

Consecuencias para los trabajadores

Trabajar sin contrato genera una gran desprotección en todos los ámbitos: social, médico, económico o laboral. El hecho de tener un accidente que impida al empleado desempeñar su labor le condena a pasar un tiempo sin percibir ningún tipo de ingreso por baja, al carecer de coberturas ante un siniestro. Si falleciera sin haber cotizado a la Seguridad Social el tiempo establecido, su cónyuge tampoco tendría una pensión de viudedad. Y en caso de despido, el empleado tampoco tiene por qué percibir una indemnización del empresario, ya que no está contratado de manera legal.
Los efectos negativos de la economía sumergida también se notan al cobrar la pensión por jubilación. Quienes hayan cotizado menos tiempo del estipulado no tendrán derecho a recibir esta renta, que disminuirá para quienes hayan realizado trabajos de espaldas a la normativa durante periodos largos.

Consecuencias para las empresas

El prestigio es uno de los aspectos que impulsa el crecimiento de los negocios, y con la explotación laboral se consigue dinero, pero no una buena reputación. Las compañías que despojan de sus derechos a los trabajadores pueden ser descubiertas en las inspecciones laborales y fiscales. Cuando esto ocurre, se les imponen graves sanciones. Las empresas que operan de esta manera tienen mayores dificultades para consolidarse en el mercado y pervivir a lo largo del tiempo.

Los defraudadores no pueden acceder a subvenciones públicas u otro tipo de inversiones, ya que para ello tienen que aportar una documentación que podría desenmascararles.

Consecuencias para el consumidor y la sociedad

La reducción de los impuestos recaudados. Si un empresario no da de alta al trabajador o este cotiza por un número de horas menor y cobra una cantidad “en negro”, deja de pagar un porcentaje que permite el sostenimiento del estado de benestar.

La economía sumergida no contribuye a sostener los gestos. Pero estos defraudadores sí disfrutan de los servicios que ofrece el Estado, las comunidades autónomas o la Administración local: acuden a la sanidad pública, transitan por las carreteras, asisten a colegios y bibliotecas. Restan calidad de vida a quienes contribuyen a mantener estos servicios e incluso les quitan la posibilidad de acceder a ellos. Esto supone una desincentivación de los comportamientos responsables.
El riesgo de pobreza extrema es mayor también en los países donde abunda el empleo en precario. Al no tener ningún respaldo del sistema (en forma de subsidios de desempleo, pensiones por jubilación o viudedad, bajas laborales, etc.), la persona, ante un largo periodo sin trabajo, puede verse abocada a la exclusión social.

Celebrar los logros laborales

Celebrar los logros laborales

Una pregunta para pensar y luego, sigue leyendo.

¿Celebras tus éxitos día a día o lo aplazas hasta conseguir algo mayor o mejor?

Conocer la importancia de celebrar los logros es lo que diferencia a las personas que sienten que la vida es una aventura constante, de aquellas que se sienten estancados en la rutina o decisiones que tomaron hace muchos años.

Seguramente hoy has conseguido un cliente nuevo, una venta importante, has encontrado una solución a un problema, has conseguido terminar antes de lo previsto un proyecto, has hecho una sugerencia interesante sobre tu empleo, has superado un desafío…
Y cuando ha pasado esto… ¿Lo has celebrado?
Si, digo celebrado. Esta expresión, aparte de para Fiestas de Navidad o aniversarios, también se puede utilizar en el ámbito laboral. De hecho, es muy importante que aprendas a ponerlo en práctica.

Te cuento como. Seguramente tu día en el trabajo tiene varias fases o puedes dividir tu tarea en distintas partes. La idea es que cada vez que termines una parte o fase, si lo has hecho de forma óptima, te felicites. Si además, lo has hecho de forma excelente, lo celebres.

Celebrar tus éxitos en el trabajo te ayudará a recuperar fuerzas y seguir insistiendo.

De acuerdo con el Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, celebrar logros, triunfos y éxitos impacta en la salud mental y emocional ya que los cambios neurológicos en una persona estimulada por un refuerzo positivo, redundan en una mayor actividad cerebral, en comparación con quienes no los reciben.
“Celebrar un logro, es parte de la perspectiva de una recompensa que funciona tanto en la vida personal, como en lo profesional”, señala Teresa Amabile, investigadora y especialista en creatividad, productividad y felicidad laboral de Harvard.

Además, crear recuerdos alrededor de los éxitos permite que, cuando tengas momentos de duda o te encuentres frente a un obstáculo particularmente difícil, tengas un recurso que te refuerce lo que puedes hacer y lo lejos que podrías llegar.

Reconocer tus logros, incluso de una manera pequeña, aumenta las emociones positivas tales como el amor propio, la felicidad y la confianza; pero, sobre todo se asocia con el bienestar psicológico, la resiliencia y longevidad.

El éxito está compuesto por pequeños logros, aprende a celebrarlos, los propios y los de la gente que te rodea. El tamaño de la celebración no es lo importante, lo que cuenta es reconocer que estás provocando en ti y en los demás, desde motivación e inspiración.

Recuerda, el éxito genera éxito, y para tener éxito debemos tener una mentalidad en la que un éxito lleve al otro y se produzca un efecto de bola de nieve. Es importante que estés consciente de que el trabajo duro sin celebración es un colapso esperando a suceder.
¿Cómo evitar llegar al punto de colapso? Prometiéndote a ti mismo que reconocerás todos y cada uno de tus logros. Como resultado, acelerarás el proceso de lograr tus metas porque vienes de un lugar donde ya has tenido éxito, en lugar de intentar alcanzar el éxito.

Algunos ejemplos de celebrar tu éxito podrían ser: movimiento físico (un puño en alto, un pulgar arriba o un pequeño baile de la victoria), decir una palabra o frase en voz alta (“eres lo máximo” o “eres impresionante”), o cantar en voz alta una frase de alguna canción favorita. Puede ser una acción tan grande o pequeña como desees, siempre y cuando asumas el compromiso de hacerlo inmediatamente después de cada tarea.

Oprah Winfrey dijo una vez: “entre más alabes y celebres tu vida, más hay en la vida para celebrar”.

Por último, te sugiero una maravillosa tarea a realizar todas las noches desde hoy mismo. Son sólo cinco minutos, y al principio te costará un poco, a todos nos pasa, pero después de unos días te resultará muy fácil y gratificante.
Antes de acostarte toma un cuaderno y escribe de tu puño y letra, cinco éxitos o logros que hayas conseguido hoy. Te aseguro que cada mañana te levantarás con más ilusión y energía, y verás las cosas de otra forma más positiva.

La motivación laboral

La motivación laboral

Cuando un trabajador está satisfecho con su puesto de trabajo es un 12% más productivo y un 31% más eficiente, según sendos estudios de la Universidad de Warwick y del Wall Street Journal junto al Opener Institute for People. Debido a que la relación directa entre motivación laboral y desempeño, se pone de manifiesto en numerosas investigaciones, la felicidad de las plantillas se ha convertido en uno de los aspectos estratégicos del sector empresarial. Ahora bien, para poder abordar este factor es conveniente conocer qué es la motivación laboral, su definición y técnicas de desarrollo.

Uno de los beneficios más importantes de la motivación laboral es el compromiso. Cuando los empleados están satisfechos y productivos en el trabajo se sienten más comprometidos con la empresa. La motivación en las empresas no siempre cuenta con el nivel deseado, pero siempre puedes mejorar y realizar acciones para conseguirlo.

Definición.

La motivación empresarial hace referencia a la capacidad que tiene una empresa de mantener implicados a sus empleados para dar el máximo rendimiento y conseguir así, los objetivos empresariales marcados por la organización.

Técnicas de desarrollo.

Las empresas tienen a su disposición diferentes herramientas para mantener e impulsar la motivación laboral de sus plantillas:

  • Adecuación al puesto: lo primero de todo es asegurarnos de que el trabajador sea adecuado para el puesto de trabajo que le ha sido asignado. De lo contrario, si no es capaz de llevar a cabo sus tareas o si tiene una capacidad mayor, se desmotivará o se aburrirá. Por el contrario, si es adecuado, se sentirá cómodo y verá como consigue sacar adelante su trabajo sin problemas. Ello aumentará su motivación y autorrealización personal.
  • Definir objetivos y funciones: es importante que cada empleado sepa qué tiene que hacer, el tiempo que tiene y los objetivos personales, del equipo y de la empresa en general. De esta forma, se trabaja la motivación laboral y el trabajo en equipo.
  • Facilitar y promover la formación constante de los trabajadores supone múltiples ventajas: se consigue una mayor calidad del trabajo, la empresa cuenta con profesionales más capaces y los empleados ven aumentada su autoestima y satisfacción.
  • Conceder autonomía a los trabajadores. El hecho de que el profesional sienta el respaldo de la compañía para realizar una tarea sin necesidad de un control intensivo o que perciba la confianza para hacer llegar sus ideas y propuestas resulta también muy motivador.
  • Reconocer los logros. Desde premios e incentivos hasta ascensos o sencillos agradecimientos, la motivación laboral, por definición, experimentará un aumento si los directivos saben valorar el esfuerzo de la plantilla.
  • Mejorar las condiciones de trabajo: está claro que si el trabajador no puede llevar a cabo de forma cómoda y correcta su tarea, lo más seguro es que esté desmotivado e incluso pueda sufrir fatiga o estrés. Los trabajadores han de contar con las herramientas adecuadas y una buenas infraestructuras para no sufrir quebraderos de cabeza a la hora de realizar sus labores.

Después de haber leído este texto, no creerás que todo el peso de motivar recae en la empresa, jefe, encargado, etc… ¡Porque no!
También depende de ti. Si quieres estar motivado:

  • Recuerda los motivos por los cuáles necesitas el empleo.
  • Deja de quejarte y acepta los cambios. Sé abierto y receptivo ante todo lo bueno que puede traer lo nuevo.
  • Felicítate a ti mismo si haces correctamente tu trabajo.
  • Convierte tu rincón de trabajo en un lugar agradable. Puedes incluir algún detalle más personal como fotografías o frases motivacionales que recuerden dónde quieres llegar en tu carrera.
  • La buena disposición se contagia así que, rodéate de personas positivas, vitales y entusiastas.

Por último, una frase que demuestra lo que es la motivación:
“Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender cómo se hace.” (Franklin D. Roosevelt)