La autoridad en el trabajo

La autoridad en el trabajo

Tenemos un pasado cercano en que lo que día un padre, un profesor o un cura, se hacía sin discusión. Eran referencias de autoridad muy claras para la sociedad. ¡Lo mismo pasaba con un jefe! A nadie se le ocurría llevarle la contraria. A día de hoy, la realidad es bien distinta, el mundo ha cambiado.

Antes se mandaba al empleado, básicamente porque la persona obedecía y porque no se valoraba al individuo. Obviamente en aquella situación, era más sencillo tener una posición de poder. Hoy, en cambio, es impensable saber dirigir (que no mandar) a las personas.

Cuando se dirige, se puede optar por dos estrategias, la de la autoridad o la de la persuasión. Y un líder tiene que ser capaz de ejecutar ambas.

Un jefe que prefiera persuadir, no es menos fuerte, ni menos exigente, ya que son condiciones naturales a la función de un líder efectivo. En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión: convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera. La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace.  En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone o vende sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Eso no quiere decir, que cuando un equipo o un trabajador, rechace las propuestas del líder, no cumpla las normas, provoque problemas, etc… no se tenga que utilizar la autoridad y hacerlo con determinación. Y cuando eso ocurre, el líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular.

El ejercicio de la autoridad no debe pecar ni por exceso ni por defecto, sino que debe encontrar un punto medio. Un punto medio que debe conjugar su estilo de mando, lo que quiere la compañía y los empleados, y el propio carácter de la persona. Se alcanza un estilo de autoridad equilibrado trabajando en equipo y dando a cada uno el espacio que necesita, así como detectando cuál es el potencial de los empleados y sabiendo cómo desarrollarlo.

El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas.

Dar un puñetazo en la mesa acompañado de palabras fuertes siempre que se discute un asunto o dejar que un conflicto discurra como si nada pasase sin mover un dedo, son dos posturas nada beneficiosas para la empresa y para el equipo de persones, porque estar en alguno de los dos extremos, no aporta nada positivo.

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto. La autoridad personal se cimenta a base de:

  1. Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…
  2. Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.
  3. Crear condiciones para la colaboración. Se debe actuar con humildad y siendo consciente de que el éxito reside en la capacidad de los equipos, y no en las individualidades
  4. Defender el amor por el trabajo bien hecho.
  5. Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.
  6. Conservar altos niveles de energía i tener una alta dosis de consistencia personal.

Lo que verdaderamente arrastra y genera compromiso es la integridad, justicia y coherencia de la persona que ejerce la autoridad.

Y por último, una frase para la reflexión:

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. Lao Tzu, filósofo chino.

Consejos para empezar bien en un nuevo empleo

Comenzar un nuevo empleo siempre es una aventura emocionante. Sin embargo, debes tener presente que tu comportamiento en los primeros días en la oficina determinará qué tipo de imagen como empleado generarás en tu jefe y nuevos compañeros de trabajo. Es importantre tener un buen aterrizaje dentro de la nueva empresa, algo que no siempre ocurre y a lo que hay que prestar extrema atención. Para ayudarte a superar con éxito este periodo de adaptación, te animamos a seguir estos consejos:

La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte
Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc
Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

  • La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte.
  • Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
  • Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
  • No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
  • Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
  • No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
  • No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
  • Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
  • Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
  • Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
  • Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc…
  • Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
  • Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

Por último recuerda que que todos hemos sido los “nuevos” en alguna ocasión y demuéstrale a tu jefe que ha tomado la decisión correcta al contratarte.

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

Vivimos una realidad laboral con una economía incierta, en un mercado  extremadamente competido, con clientes exigentes y sumamente informados y por si fuera poco, implantando tecnologías que cambian a toda velocidad. Además, ahora en 2020, el Coronavirus.

Las crisis son situaciones usualmente inesperadas que alteran el funcionamiento normal de una empresa, y pueden amenazar la imagen de la organización, las relaciones internas o externas y suponer una entre grave amenaza para sus objetivos estratégicos  y hasta para la a sostenibilidad del proyecto empresarial. Estas condiciones, requieren medidas inmediatas y efectivas para evitar o moderar los daños, e intentar revertirlos en una oportunidad para el crecimiento y transformación laboral.

El liderazgo en tiempos de crisis resulta clave para mantener la calma entre empleados, clientes y socios empresariales. En los malos momentos es cuando el líder debe preguntarse qué hay que hacer y qué le conviene a la empresa.

Hay 4 áreas de acción, en las que el líder no puede flaquear:

1. Establecer la dirección estratégica de la empresa (visión). Es importante establecer hacia donde se dirige la empresa y fijar las metas de forma específica, medible, accesible, orientadas a resultados y con tiempo definido y traspasarlas a toda la organización para que trabaje en ellas.

2. Asegurar el compromiso de todas las áreas de la firma para seguir con determinación la estrategia seleccionada. Es imprescindible dejar claro que el líder, va a hacer lo propio y va a liderar a todos, a solicitarles la implicación en el proyecto y va a ofrecer la ayuda para crecer personal y profesionalmente.

3. Ejecución de los planes. Todo grupo funciona de acuerdo a reglas, escritas o no.  Si el líder no las establece, alguien lo hará por él. Por lo tanto, estas deben ser claras y  ser comunicadas a todos los interesados. Para enfrentar la situación, el líder debe informarse sobre el acontecer del entorno (tanto interno como externo), interpretar la información y ejecutar un plan de acción a partir del potencial latente en la organización.

4. Mantener un comportamiento que permanentemente que sea ejemplar para el resto de la organización.

La cualidad más básica que debe tener un líder es la integridad. El líder que siempre honra su palabra, logra ganarse la confianza del equipo que maneja y establecer buenas relaciones sociales y laborales.

En el momento que un líder se ve envuelto en un acto no ético o en un problema de integridad, pierde la confianza de sus seguidores.

Y para estar preparado para futuras situaciones de crisis, existen cuatro habilidades que se pueden trabajar, que ayudaran a cualquier líder:

1.   Adaptabilidad. La adaptación laboral requiere modificar nuestros patrones de comportamiento con inteligencia, astucia y control para ajustarnos a cambios internos o externos de nuestro entorno para así poder fluir entre las situaciones más difíciles.

2.   Empatía. La empatía es fundamental para construir el compromiso, la motivación y la colaboración entre el personal. Promueve el respeto, el apoyo y favorece a los vínculos interpersonales.

3.   Comunicación. La comunicación clara, concisa, honesta y congruente brinda la seguridad y la transparencia necesaria para definir el campo de acción y establecer una hoja de ruta.

4.   Persuasión. La persuasión, que no manipulación, es el arte de guiar a otros hacia la adopción de ideas, actitudes o acciones que consideras que son beneficiosas para ellos. Es lograr ganarse a los otros en una discusión: no se trata de vencerlos, sino de llevarlos a tu terreno.

El estrés laboral

El estrés laboral

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como un conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción. ¿El estrés siempre malo?
Pues veamos,


El Estrés laboral positivo
Se refiere a cuando la respuesta de estrés se produce de una forma adaptativa, las consecuencias de tal respuesta no perjudican la salud integral del sujeto y su duración se acopla a la duración del estímulo estresor, por ejemplo, la respuesta de estrés que se desencadena durante el primer día de trabajo es adaptativa (estrés positivo) porque implica estar alerta para atender a los nuevos estímulos (tareas, jefes, compañeros, procedimiento de la empresa, etc.).


Estrés laboral negativo
Cuando la respuesta no es adaptativa, no se reduce con el paso del tiempo y comienza a interferir en la salud del trabajador (aparecen problemas de insomnio, taquicardia, ansiedad, depresión, entre otros) se trataría de un caso de estrés laboral negativo y se debería tomar medidas al respecto
El estrés negativo relacionado con el trabajo se describe como una serie de reacciones físicas y psicológicas que ocurren cuando los trabajadores deben hacer frente a exigencias ocupacionales, que no se corresponden con sus conocimientos, destrezas o habilidades.

¿Qué lo produce?
En general, los estresores laborales serian:

  1. Carga de trabajo. Esto puede incluir trabajar muchas horas, tener poco descansos o manejar una carga de trabajo muy pesada.
  2. Funciones en el trabajo. Puede sentir estrés si no tiene un papel definido en el trabajo, si tiene demasiadas funciones o si tiene que responder a más de una persona.
  3. Condiciones laborales. Un trabajo que es físicamente extenuante o peligroso puede ser estresante. También lo puede ser trabajar en un empleo que lo expone a ruidos fuertes, contaminación o químicos tóxicos. O bien si carece de organización o si tiene políticas que no ayudan a conciliar la vida laboral con la familiar.
  4. Problemas con otras personas. Los problemas con su jefe o sus compañeros de trabajo son fuentes comunes de estrés.
  5. Miedo por su futuro. Usted puede sentir estrés si está preocupado por despidos o si no está avanzando en su carrera.

¿Cómo se puede prevenir o reducir?
Existen muchas maneras en las que puede aprender a manejar el estrés laboral:

  1. Si se está sintiendo estresado o enojado en el trabajo, tómese un descanso. Incluso un descanso breve puede ayudar a refrescar su mente. Dé una caminata breve o coma un refrigerio saludable. Si no puede abandonar su zona de trabajo, cierre los ojos por unos momentos y respire profundamente.
  2. Administre su uso de tecnología. Los teléfonos celulares y el correo electrónico pueden hacer que sea difícil desconectarse del trabajo. Póngase ciertos límites, como apagar sus dispositivos durante la cena o luego de cierta hora de la noche.
  3. Organícese. Comience todos los días por crear una lista de pendientes. Califique estas tareas en orden de importancia y resuélvalas de arriba hacia abajo.
  4. Recuerde las tareas logradas y no en las pendientes, tener presente los objetivos cumplidos, ofrece un nuevo punto de vista.
  5. Haga cosas que disfrute. Reserve un espacio en su semana para hacer cosas que disfruta, ya sea hacer ejercicio, practicar un pasatiempo o ver una película.
  6. Trate de mantener una relación de camaradería e incluso fomentar el vínculo fuera del ámbito laboral.
  7. Intente cuidarse, hacer ejercicio, Llevar una dieta equilibrada, dormir un mínimo de 6 horas.
  8. Reserve uno o dos días a la semana para desconectar totalmente de las tareas rutinarias.

Consejos para empezar bien en un nuevo empleo

Consejos para empezar bien en un nuevo empleo

Comenzar un nuevo empleo siempre es una aventura emocionante. Sin embargo, debes tener presente que tu comportamiento en los primeros días en la oficina determinará qué tipo de imagen como empleado generarás en tu jefe y nuevos compañeros de trabajo. Es importantre tener un buen aterrizaje dentro de la nueva empresa, algo que no siempre ocurre y a lo que hay que prestar extrema atención. Para ayudarte a superar con éxito este periodo de adaptación, te animamos a seguir estos  consejos:

  • La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte.
  • Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
  • Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
  • No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
  • Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
  • No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
  • No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
  • Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
  • Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
  • Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
  • Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc…
  • Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
  • Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

Por último recuerda que todos hemos sido “los nuevos” en alguna ocasión y demuéstrale a tu jefe que ha tomado la decisión correcta al contratarte.

Actos que molestan a tus compañeros de trabajo

Actos que molestan a tus compañeros de trabajo

Es asombroso ver como personas que hace un tiempo no se conocían, con formaciones, experiencias, edades y orígenes distintos, puedes estar encerradas en unas oficinas y trabajar de forma productiva, cooperando entre ellos, progresando profesionalmente y con un buen ambiente de trabajo.
Pues este articulo juntamente va, de las acciones diarias y pequeñas que rompen esta situación ideal. Digo pequeñas, porque: llevarse el mérito por lo que hace otra persona, echarle la culpa a alguien de tus propios errores, que se te pasen las fechas de entrega o tener un comportamiento ofensivo, ya sea sexual o de cualquier otro tipo… son muy evidentes y generalmente ya somos coincidente de ellos. Hoy describiré actos más simples, pero que pueden llegar a ser muy molestos.
1) Mandar emails todo el rato y por cualquier cosa interrumpe el trabajo de los demás. Manda los emails necesarios únicamente. Hay temas que puedes hablar con tus compañeros cara a cara.
2) El trabajo desarrollado por cada uno de los empleados es igual de importante para el funcionamiento de la empresa. No por ser el jefe o tener un puesto más alto debes desprestigiar el trabajo de tus compañeros y hablarles como si fuesen menos importantes.
3) A menos que tengas algún tipo de acuerdo con quienes comparten tu oficina, escucha tu música usando auriculares.
4) No atender el teléfono, al email o al WatsApp simplemente porque no te apetece, provoca que se retrase una tarea. Tardar en resolver un problema, puede suponer que este crezca.
5) Aunque suene trivial, a mucha gente le molesta que cuando alguien se sirve el último café deje la cafetera vacía sin tener en consideración al próximo que necesite reponer sus energías.
6) Muchas empresas apoyan los horarios flexibles, pero tus compañeros pueden molestarse si ven que te aprovechas demasiado de esto. Normalmente lo notarán porque serás el último en llegar y el primero en irte. Puedes disfrutar de los horarios flexibles, pero no le eches la carga de trabajo a tus compañeros.
7) Ir al trabajo cuando estás enfermo puede parecer heroico, pero puede suponer un riesgo de contagio para los compañeros. Si estás malo, intenta teletrabajar o cógete el tiempo que necesites hasta que mejores o como mínimo, toma las máximas precauciones para no compartirlo.
8) Llevar en el tupper algo de comer con un olor insoportable, puede estropear la hora de la comida de los compañeros. Hay que recordar que trabajamos muy cerca los unos de los otros.
9) Las llamadas personales en el trabajo no aportan nada positivo. Las conversaciones privadas son eso: privadas. Hay que tenerlas en un momento y a un volumen en los que no molesten a nadie
10) Hacerle la pelota al jefe y demás altos cargos, solo hará que el resto de compañeros piense que esa persona es falsa y solo quiere ganarse la confianza de los demás.
11) Por mi experiencia, una de las quejas más comunes es, precisamente, que otra persona no pare de quejarse y sea negativa. Por desgracia, los agoreros son los últimos en enterarse y piensan que todos a su alrededor ven las cosas como ellos.
12) Sin querer entrar en la famosa guerra de fumadores y no fumadores, no se debe utilizar este hábito como excusa para tener más descansos que otros.
En serio, podría seguir… Pero prefiero parar aquí. ¿Te animas a seguir tú, para reflexionar más sobre el tema?
Sería fantástico poder hacer en el trabajo una sesión con los compañeros y plantear una lluvia de ideas con el mismo título que este artículo, para hacer una lista como esta y poder mejorar la situación.

La rentabilidad de la amabilidad en el trabajo

La rentabilidad de la amabilidad en el trabajo

Hoy, como siempre, este artículo está dedicado a mejorar el entorno laboral, pero realmente, es algo para la vida, que podemos aplicar a fuera del trabajo y si no me crees, la próxima vez que vayas a algún establecimiento, sé más simpático de “lo normal”, por ejemplo: agradece el corte al peluquero o felicita a un camarero por su trabajo, verás cómo le cambia la cara y a ti, no te ha costado nada.

La amabilidad en el trabajo repercute de manera directa en el éxito empresarial. La cultura de la colaboración y el respeto resulta especialmente útil en momentos de gran tensión o crisis internas, tan habituales en el día a día, dado que un intercambio de pareceres desde la sinceridad, la honestidad y el respeto, resulta mucho más inteligente en términos prácticos que la tendencia a la discusión y a la confrontación por motivos ajenos o conflictos pasados.

Las ventajas de ser amable son:

  1. Hace que te sientas mejor tú.  La forma más fácil de hacernos la vida más agradable a nosotros es hacerla más agradable a los demás.
  2. Hace que los demás se sientan mejor. La amabilidad favorece un ambiente de trabajo armónico y permite evitar el estrés y generar una mayor colaboración en los equipos de trabajo.
  3. Atrae a tu vida personas amables. La amabilidad funciona como un imán, en cuanto empiezas a practicarla se contagia a las personas que la reciben. Sin darte cuenta estarás rodeado de personas amables y mejorará tu calidad de vida.
  4. Te asegura un mejor futuro laboral. A nadie le gusta lidiar con seres antipáticos, y por tanto, rara vez son considerados para acceder a un trabajo o ascender a puestos importantes.
  5. Llámalo karma o la ley de causa y efecto, pero todo lo que das te vuelve. Si eres poco generoso con tus colegas, raramente alguien responderá a tu pedido de auxilio cuando necesites ayuda.
  6. Mejora tu salud ya que reduce el estrés, mejora el sistema cardiovascular, equilibra la presión arterial y genera bienestar físico y emocional.
  7. Te ayuda a ser mejor persona. Cuando te esfuerzas por ser amable, te vuelve mejor persona. Ser amable requiere ser generoso, paciente, honesto, cuidar las formas, sincero.

Y la buena noticia, es que esa amabilidad se puede entrenar y desarrollar. Aquí os dejo las formas más fáciles de serlo:

  1. Sonríe. Sonreír no sólo es agradable para quien te observa, sino también para ti. Te predispone en un mejor ánimo y hasta modifica tu tono de voz
  2. Utiliza las palabras mágicas: por favor, gracias, perdón, con su permiso, a la orden, buen provecho.
  3. Practica la cortesía: saluda y despídete mirando a los ojos. Responde las llamadas, no hagas esperar y se puntual.
  4. Se observador. Apreciar y agradecer un trabajo bien hecho, es justo y seguro ayudará a que se repita.

Recuerda la regla de oro: “Trata a los demás como te gusta que te traten a ti”

Y por último… ¿Sabías que existe un día mundial dedicado a la amabilidad? Pues, sí. Desde 1997, cada 13 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Amabilidad, para animar a las personas a tratar a los demás con benevolencia