¡Gracias por ser un empresario!

¡Gracias por ser un empresario!

A veces des de los partidos políticos, los sindicatos, las instituciones públicas o los medios de comunicación, piden exceso de responsabilidades o culpan a los empresarios de problemas de la sociedad de forma muy gratuita, creándoles mala fama.

Seguramente todos conoceremos a algún empresario con malas prácticas como: no pagar las horas extras, permitir la brecha salarial de género, generar un alto nivel de contaminación, etc… pero ni mucho menos estas excepciones pueden representar a un colectivo, tan relevante en nuestra vida laboral.

Winston Churchill dijo “Muchos miran al empresario como el lobo al que hay que abatir; otros lo miran como la vaca a la que hay que ordeñar; pero muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro”.

Analizando esta frase, tan desagradable como real y aunque tenga muchos años, actual, me aparecen dos preguntas:

¿Quién piensa que se deben abatir los empresarios? Ellos dinamizan la economía, crean empleo, generan riqueza.

¿Quién piensa que se puede ordeñar a un empresario? Obviamente deben pagar impuestos y colaborar en la economía del país, pero un empresario, por ejemplo, con demasiadas cargas fiscales, tiene muy complicado sobrevivir.

Los empresarios, a través de los centros de trabajo, son los mejores vehículos para redistribuir la riqueza. Las empresas son el mejor instrumento para hacer justicia social, y la mayor garantía para que los países progresen y se desarrollen equilibrada y democráticamente, cordialmente entre sus habitantes.

Y la única parte de la frase que me gusta “el caballo que tira del carro”. Pues sí, por norma general ser un empresario supone:

  1. Requerir una gran dedicación. La vida del empresario es muy dura, sobre todo en los momentos iniciales de la creación de un negocio. Se sabe cuándo se empieza a trabajar pero no cuándo se acaba.
  2. Desarrollar muchas aptitudes y ser capaces de ponerlas en práctica todas a la vez. Un empresario es padre, médico, psicólogo, administrador, obrero, chofer, estratega, electricista, pintor, es consejero, es un amigo.
  3. Un empresario debe conocer como la palma de su mano el ámbito en el que trabaja. Formarse y renovarse continuamente para controlar la evolución del mercado.
  4. Asumir riego económico, tanto como inversión inicial, como soportar la variaciones de ingresos de un mes a otro, la morosidad de los clientes, etc
  5. Pagar todos los costos del negocio: impuestos, seguros, sueldos, locales y otros servicios, etc
  6. Convivir con la incertidumbre con respecto al crecimiento y consolidación del proyecto empresarial, siendo los  responsables últimos de cada decisión, de cada éxito y de cada fracaso.
  7. Tener un alto grado de auto exigencia y disciplina.
  8. Cumplir con las normas y estándares de calidad.
  9. Trabajar para la satisfacción de los «mini-jefes» que son los clientes.
  10. Tratar con las reclamaciones de los trabajadores,  porque estos sentirán que los están explotando, sin entender que el empresario está compartiendo el beneficio y no el riesgo con ellos.

Ser empresario no es fácil. Además, si las cosas le salen bien, aparecerá la envidia en su entorno y muchos le acusaran de fraude, de tener enchufes, de tener suerte, y le criticaran por todo. Y si salen mal, le dirán que es tonto porque ya se veía a venir.

Por todo ello, ser empresario es una de las labores más honrosas y dignas de admiración que existen. Por eso, ¡los felicito, los admiro, los aplaudo y los respaldo! ¡Gracias por ser un empresario!

La rutina en el trabajo.

La rutina en el trabajo.

Seguramente leer la palabra rutina en el título, ya os de pereza. Y si preguntase si os gusta la rutina del trabajo, la respuesta sería negativa. ¿Pero realmente la rutina es mala?

A día de hoy es muy habitual escuchar que la rutina es algo terrorífico que nos va matando día a día por dentro y por fuera, y que, sin embargo, la gran mayoría de la población del planeta, especialmente en los países más desarrollados, no puede dejarla a un lado fácilmente. La rutina no goza de prestigio en nuestros días, ya que todo ha de ser cambio, vértigo, sorpresa, imprevisibilidad.

Asemejamos la rutina laboral a la monotonía, a una vida profesional tediosa y a la pérdida de creatividad. Pero de hecho existen dos clases de personas: las que se sienten cómodas con ella y las que cuando llega se aburren. No todos los individuos tienen el mismo grado de tolerancia a la rutina.

Aunque no parezca muy excitante, aplicar rutinas en el trabajo tiene ventajas:

  1. Aumenta la eficiencia. Al revisar y practicar constantemente los mismos patrones y procesos, una y otra vez, incrementas tus habilidades para completarlos. El tiempo es el recurso más valioso con el que contamos. Nuestros hábitos y costumbres pueden ayudarnos (y lo hacen) a gestionarlo mejor
  2. Tranquilidad mental. Para nadie es un secreto que el desorden genera crisis y estrés. Pero, cuando comienzas a desarrollar una rutina diaria el panorama de caos y ansiedad se va disminuyendo con el paso de los días.
  3. La seguridad de los actos realizados. Porque afortunadamente no tenemos que evaluar todo el tiempo las consecuencias de nuestras acciones. Hacemos lo que hacemos como lo hacemos, sin tener que darle muchas vueltas.
  4. No más acumulación de trabajo. Una rutina permite dedicar tiempos específicos a las tareas diarias, lo que te asegura que no vas a acumular quehaceres.

La rutina es necesaria en un gran número de circunstancias y situaciones, o incluso, de manera genérica. Y para los que aún no crean en sus ventajas, voy a poner más ejemplos.

  1. ¿Te operarías en un quirófano sin rutinas? Sin los análisis de sangre pertinentes, sin que el médico haya practicado antes el procedimiento, sin una anestesia adecuada, sin la limpieza estricta del espacio…
  2. ¿Volarías en un avión sin rutinas? Sin la comprobación que hay suficiente combustible, sin comprobar la identidad de los ocupantes, sin seguir los protocolos de aterrizaje…  
  3. ¿Irías a un concierto sin rutinas? Con los músicos que no han realizado ensayos, sin que el cantante recuerde la letra, o sin que la iluminación cuadre con el espectáculo?

En estos ejemplos seguro que vemos necesarios no solo la rutina, sino además, que esta se realice con la máxima atención.

Vivimos en una sociedad en que admiramos a los futbolistas profesionales.  A ellos les encanta la emoción del juego, competir contra el rival, el apoyo del público, ganar títulos, etc. Pero ¿A qué deportista le gusta la rutina de ejercicios? Seguramente a muy pocos. Pero esta rutina, les proporciona una estructura, una base, donde mejorar sus condiciones, para ofrecer los mejores resultados.

Con este artículo no quiero decir que debamos vivir siempre como en la película del “Día de la marmota”, pero sí que quiero poner en valor algo como el compromiso con la rutina, a día de hoy menospreciada. Por último me gustaría recordad la clásica frase hecha “ El hombre, es un animal de costumbres”.

¿Todavía no conoces lo que es un afterwork?

¿Todavía no conoces lo que es un afterwork?

¿Sales cansado del trabajo y no te apetece volver a casa? ¿Quieres romper el círculo vicioso casa-trabajo-casa-trabajo? ¿Estás pensando en algo diferente tras una dura y larga jornada de trabajo?

Hasta no hace muchos años, después del trabajo lo que ocurría es que uno, o se marchaba a su casa y no se planteaba ningún tipo de reunión social junto a los compañeros de trabajo, a los cuales había visto durante todo el día, o bien como mucho, se tomaba un par de cañas rápidas para liberar estrés junto a ellos.

En tu vida cotidiana quizás pasas más tiempo en tu trabajo, que con tu familia y amigos, por lo que es normal que tengas buena relación y hasta amistad,  con compañeros de trabajo. Después de tanto trabajo y estrés, es merecido hacer una pausa para distraerte de toda la rutina. Justamente por ello existe el afterwork.

El afterwork es una de las tendencias más potentes en el ambiente laboral. Esta modalidad tiene sus orígenes en la cultura anglosajona, y consiste en reunirte con los compañeros luego de haber cumplido la jornada laboral. La idea de este concepto es distraerte de las tareas y responsabilidades que se acumulan y suelen convertirse en estrés

Ahora bien, el afterwork no debería convertirse en una prolongación del trabajo. Cuidado con sacar temas de conversación sobre proyectos, clientes u otras cuestiones del trabajo. Es un tiempo para desconectar del día a día. Es un momento para divertirse, es un tiempo de ocio para charlar y distraerse. Es una forma de relajarnos y olvidarnos de nuestras preocupaciones.

Exciten distintos tipos de afterwork:

1)            El deportivo. Las pachangas de fútbol, las partidas de pádel o los equipos de runners que se calzan zapatillas para echarse una carrera, son algunas de las opciones saludables a realizar.

2)            El comercial. Realizando o participando en un evento donde se pueda hacer networking de forma amena y poder ampliar contactos.

3)            El gastronómico. No todo se reduce a la cena de navidad de empresas. Quedar de vez en cuando para compartir una experiencia culinaria en compañía puede ser una experiencia divertida.

4)            Charlas y conferencias. Es muy probable que esa charla o conferencia sea el plan ideal para compartirlo con compañeros de trabajo a los que también les apasiona el tema, ampliando conocimientos.

5)            Acudir a un Spa. Es, sin duda, una de las opciones más relajantes.

6)            Clases de Yoga, pilates y mindfulness. Cada vez son más populares estos talleres para vivir una vida más equilibrada y saludable a nivel físico, mental y espiritual con estas actividades.

7)            Team building. Un team building es un evento que organizan las propias empresas con el objetivo de mejorar la comunicación entre los trabajadores, fomentar las buenas relaciones, potenciar el liderazgo de determinados miembros del equipo e incrementar el sentimiento de pertenencia y la involucración con la empresa

8)            Copas y cañas. Lo pongo en última lugar, por ser el más básico. Es el plan más recurrido en los afterworks, por ser práctico y apto para todos los presupuestos.

El afterwork aporta muchos beneficios y sinergias positivas, tanto a los empleados como a las organizaciones en las que trabajan, ya que:

1)            Aumenta el conocimiento del equipo de trabajo. Es realmente triste ver y compartir con una persona todos los días y no saber más nada sobre su vida.

2)            Mejorar el rendimiento y la motivación del equipo de trabajo.

3)            Recobrar fuerzas durante la semana. Es un oasis de diversión.

4)            Incentiva las alianzas profesionales y el compañerismo.

5)            Fomenta la transmisión de información en el equipo.

6)            Lima asperezas surgidas en el trabajo.

7)            Amplía nuestro círculo de amistades cercanas.

8)            Mejora el rendimiento en el trabajo

9)            Incrementa el tiempo de ocio.

Si aún no te has sumado a la tendencia del afterwork, te animo a que lo hagas.

El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

Hoy en día las empresas deben cumplir multitud de leyes, normativas, reglamentos, etc… Por ello las organizaciones ya no solo deben gestionar las posibles consecuencias legales que puedan desencadenarse del desempeño de su actividad, sino que han de anticiparse a ellas.

Desde hace tiempo las compañías anglosajonas ya cuentan con su “Compliance Officer”. Esta figura apareció por primera vez en el sector financiero, por ser uno de los que más regulación y normativas exigen. Por ejemplo también está en otros sectores con alto nivel de regulación como: compañías de seguros, salud, telecomunicaciones, extracción de petróleo, productos farmacéuticos, agricultura y nuevas tecnologías.

En España, comenzó a aparecer a raíz de la reforma del Código Penal del año 2015. La demanda laboral de este perfil no ha dejado de crecer en los últimos años. Y se prevé que siga aumentando en el próximo lustro.
El responsable de compliance, director de cumplimiento normativo o chief compliance officer suele ser, por lo general, un abogado, administrador, economista, entre otras profesiones, que se encarga de coordinar las labores de cumplimiento normativo de una organización. Es decir, estar atento de que la organización no incurre en el incumplimiento de leyes que le puedan acarrear una sanción económica, o una pérdida de reputación.
Por tanto, la responsabilidad es el peso fundamental de esta figura que deberá velar para que no se produzcan delitos en la empresa y ocupada en dejar un rastro de su actividad de control, generando pruebas que acrediten que en ningún momento se ha producido una omisión del deber de control.

El Compliance Officer para asegurarse de que la empresa cumple con todas las normas suele trabajar en dos niveles. Un primer nivel donde es prioridad cumplir las reglas externas y un segundo nivel donde se preocupa por establecer sistemas internos de control que se impone para lograr el cumplimiento de las normas externas impuestas.
Además su función no es solo mantener la actividad de una empresa éticamente sólida y legalmente intacta, sino también educar a toda la empresa, incluyendo al equipo directivo, e instituir prácticas que garanticen el mayor nivel posible de cumplimiento.
En algunos casos, el responsable del cumplimiento normativo también tiene que servir de asesor general de la empresa. Se le pide que brinde orientación legal sobre una amplia gama de asuntos y actividades comerciales. Eso puede suponer la intervención en la relación entre los empleados o en el impacto ambiental y social de los procesos de producción y comercialización de la compañía.

Debe ser un profesional cuyos valores sean el compromiso, la integridad, el liderazgo la habilidad para insistir y convencer sobre la aceptación de sus recomendaciones, comunicación efectiva, conocimiento profundo y disponer de acceso a expertos en materia de cumplimientos normativos.
Esta persona será nombrada a voluntad y deberá de recibir una autonomía de actuación y gestión a través de una mayor potestad, dentro de la empresa, con objeto de poder mostrar la máxima objetividad y transparencia de actuación preventiva acorde siempre a nuestra legalidad.

Si algún empresario lee este articulo ya estará pensando que coste tiene un empleado con este cargo…Un sistema de gestión de Compliance bien hecho le ahorrará a la organización una buena cantidad de dinero en multas evitadas, contingencias innecesarias, ineficacias internas y le dará oportunidad de tener una empresa más sólida

Ser agradecido en el trabajo

Ser agradecido en el trabajo

Cuando somos pequeños nos insisten mucho en que la digamos “gracias”. De hecho a mí me decían que si me ofrecían algo, por ejemplo un zumo, lo rechazara y además diese las gracias. Ser agradecido con quien es amable, con quien te ayuda, te da un presente, etc. Es una de las primera normas de cortesía que todos interiorizamos, pero que con los años, olvidamos. “Gracias” es una palabra muy poderosa y en nuestro día a día, con los deberes y las obligaciones laborales, quizás no la utilizamos lo suficiente.

Nadie duda de que a todos nos gusta que se reconozca nuestro trabajo, sentirnos valorados por nuestras capacidades e implicación. Un simple gesto de agradecimiento por parte de compañeros y superiores va a ser un factor motivador de gran importancia. Esas actitudes van a dar lugar a ambientes laborales más humanos y proclives a relaciones más flexibles y de confianza en el entorno laboral. Es difícil imaginar que un equipo de trabajo pueda obtener los mejores resultados sin un ambiente de confianza y respeto entre sus integrantes. Y es que aparte del salario económico, en una empresa, también existe lo que se llama el salario emocional.

Y es que el problema, la ausencia de este buen hacer, dará lugar a ambientes laborales tóxicos, en los que las envidias y rencillas van a estar a la orden del día. Probablemente todos hemos tenido alguna desagradable experiencia de este tipo.

A la hora de dar las gracias, también es importante cómo se dan. No se puede ser agradecido con desgana, dándolas sin convencimiento y verdad, porque esto se nota y pierde todo efecto. Por lo tanto, te dejo unos consejos, por si a partir de ahora, decides practicar más el ejercicio de ser agradecido:

  1. Enfoca tu gratitud en lo que el empleado realmente hizo. En lugar de decirle “gracias por tu buen trabajo” sería más efectivo decir algo como “Gracias por quedarte hasta tarde; tu dedicación hace que la empresa crezca”.
  2. Si no lo sientes, no lo digas. Tus compañeros sabrán inmediatamente si el “gracias” fue o no sincero. Hacerlo debe ser un acto que venga del corazón, de lo contrario, no funcionará.
  3. De la misma manera, no muestres agradecimiento cuando no se merece. Si vas por el mundo agradeciendo a cualquiera no significará mucho cuando realmente valga la pena.
  4. Recuerda que para esto también sirven las redes sociales. Agradece públicamente (desde tu cuenta personal o desde la de la marca) a los compañeros mencionándolos en Twitter y Facebook y hazles saber por qué los aprecias. Puedes instituir algo así como el “empleado de la semana”, donde nombres una persona, su logro y tu agradecimiento. Ellos valorarán que agradezcas su esfuerzo y que, además, se lo hagas saber a los demás.
  5. Utiliza el lenguaje no verbal: cuando puedas hazlo de manera presencial, con contacto ocular y en un momento de tranquilidad. Los mensajes, correos electrónicos o llamadas hacen a los agradecimientos más pobres y menos humanos.
  6. Presta atención y escucha. Uno de los principales propósitos de dar las gracias a los compañeros de trabajo es mostrarles que los aprecias. Y no hay mejor manera de mostrarles tu aprecio que escuchando sus ideas, sueños y su retroalimentación. La próxima vez que tengas una reunión o una conversación con alguien de tu equipo, haz el esfuerzo de escucharlo con atención.
  7. No solo te fijes, en la gente más cercana, ten en cuenta la gente del staff, los auxiliares, etc. Por ejemplo los de la limpieza, los del comedor, los mensajeros, ellos también colaboran en el éxito de la empresa y se merecen tu reconocimiento.

La autoridad en el trabajo

La autoridad en el trabajo

Tenemos un pasado cercano en que lo que día un padre, un profesor o un cura, se hacía sin discusión. Eran referencias de autoridad muy claras para la sociedad. ¡Lo mismo pasaba con un jefe! A nadie se le ocurría llevarle la contraria. A día de hoy, la realidad es bien distinta, el mundo ha cambiado.

Antes se mandaba al empleado, básicamente porque la persona obedecía y porque no se valoraba al individuo. Obviamente en aquella situación, era más sencillo tener una posición de poder. Hoy, en cambio, es impensable saber dirigir (que no mandar) a las personas.

Cuando se dirige, se puede optar por dos estrategias, la de la autoridad o la de la persuasión. Y un líder tiene que ser capaz de ejecutar ambas.

Un jefe que prefiera persuadir, no es menos fuerte, ni menos exigente, ya que son condiciones naturales a la función de un líder efectivo. En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión: convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera. La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace.  En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone o vende sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Eso no quiere decir, que cuando un equipo o un trabajador, rechace las propuestas del líder, no cumpla las normas, provoque problemas, etc… no se tenga que utilizar la autoridad y hacerlo con determinación. Y cuando eso ocurre, el líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular.

El ejercicio de la autoridad no debe pecar ni por exceso ni por defecto, sino que debe encontrar un punto medio. Un punto medio que debe conjugar su estilo de mando, lo que quiere la compañía y los empleados, y el propio carácter de la persona. Se alcanza un estilo de autoridad equilibrado trabajando en equipo y dando a cada uno el espacio que necesita, así como detectando cuál es el potencial de los empleados y sabiendo cómo desarrollarlo.

El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas.

Dar un puñetazo en la mesa acompañado de palabras fuertes siempre que se discute un asunto o dejar que un conflicto discurra como si nada pasase sin mover un dedo, son dos posturas nada beneficiosas para la empresa y para el equipo de persones, porque estar en alguno de los dos extremos, no aporta nada positivo.

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto. La autoridad personal se cimenta a base de:

  1. Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…
  2. Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.
  3. Crear condiciones para la colaboración. Se debe actuar con humildad y siendo consciente de que el éxito reside en la capacidad de los equipos, y no en las individualidades
  4. Defender el amor por el trabajo bien hecho.
  5. Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.
  6. Conservar altos niveles de energía i tener una alta dosis de consistencia personal.

Lo que verdaderamente arrastra y genera compromiso es la integridad, justicia y coherencia de la persona que ejerce la autoridad.

Y por último, una frase para la reflexión:

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. Lao Tzu, filósofo chino.

Consejos para empezar bien en un nuevo empleo

Comenzar un nuevo empleo siempre es una aventura emocionante. Sin embargo, debes tener presente que tu comportamiento en los primeros días en la oficina determinará qué tipo de imagen como empleado generarás en tu jefe y nuevos compañeros de trabajo. Es importantre tener un buen aterrizaje dentro de la nueva empresa, algo que no siempre ocurre y a lo que hay que prestar extrema atención. Para ayudarte a superar con éxito este periodo de adaptación, te animamos a seguir estos consejos:

La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte
Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc
Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

  • La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte.
  • Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
  • Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
  • No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
  • Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
  • No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
  • No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
  • Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
  • Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
  • Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
  • Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc…
  • Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
  • Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

Por último recuerda que que todos hemos sido los “nuevos” en alguna ocasión y demuéstrale a tu jefe que ha tomado la decisión correcta al contratarte.

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

Volver al trabajo después de semanas o meses de inactividad puede ser un proceso largo, incierto y estresante. Cuando más se alarga la concreción de la vuelta al trabajo, más inquietud puede generarte y  hacerte sentir desactualizado y en desventaja frente a otros postulantes, provocándote  depresión, ansiedad y otros problemas de carácter emocional.

Vale la pena recordar que algunas empresas no escogen a los candidatos que han estado mucho tiempo sin ejercer su profesión; ya que deben invertir más en la capacitación del profesional a reinsertar. Por lo tanto, reflexiona sobre qué puedes extraer de este periodo. Que se hayas estado sin trabajar, no significa que hayas estado sin hacer nada.  Es importante aprender a valorar este tiempo y potenciarlo.

La mejor forma de volver al mundo laboral es comprender por qué se terminó la última experiencia. Conocer razones del cese laboral, te ofrecerá una idea de la magnitud del problema. El objetivo es averiguar cuánto se debe a factores externos sobre los que no se puede actuar y cuánto sobre las propias acciones, sobre lo que sí se tiene capacidad de cambio, para pulir y limar esos errores.

Este artículo busca facilitar los consejos, para acelerar este proceso y sobre todo, que no aparezca el desánimo antes de conseguirlo.

  1. Es importante mantenerse activo a nivel de redes profesionales. Los excompañeros de empleo o grupos como colegios de profesionales, pueden mantenerte al tanto de las tendencias y necesidades del mercado laboral.
  2. Siempre aporta valor participar en actividades académicas como seminarios, foros, talleres. Aparte del nuevo conocimiento adquirido, puede ofrecerte contactos clave para tu propósito.
  3. Realiza actividades extracurriculares que promuevan tu desarrollo profesional y te impulsen a despejar su mente de pensamientos negativos.
  4. La formación constante es importante, con el fin de capacitarte y fortalecer tus competencias para tener mayores oportunidades en la búsqueda de empleo. Actualizar conocimientos demostrará lo preparado que estás para asumir nuevos retos profesionales y te ayudará a estar conectado con tu entorno laboral.
  5. Haz seguimiento de las ofertas. Da muy mala imagen que una empresa te llame y no sepas de qué empresa se trate. El envío masivo de currículums es una mala práctica de búsqueda de empleo que no genera más que desventajas.
  6. Actualiza tu cv, incorporando habilidades y capacidades desarrolladas en el tiempo de ausencia laboral (seguro que hay muchos más aspectos positivos para el entorno profesional de los que crees). Haz un currículum que no se estanque en el pasado, sino que mire hacia adelante y muestre todo a lo que puedes contribuir en el futuro.
  7. Construye un discurso coherente que explique tanto el parón profesional como tu deseo de retornar. Prepara las entrevistas de trabajo con antelación y de forma personalizada a la empresa y puesto de que se trate. La gente hará preguntas (¡muchas preguntas!), así que prepara respuestas claras y concisas
  8. Busca solo ofertas de empleo que se ajusten a tu perfil y objetivos. No pierdas el tiempo, ni se lo hagas perder a los reclutadores.
  9. Seguir intentándolo. Si tras un periodo de búsqueda, no se consigue un empleo, no se debe caer en lamentaciones personales. Debes seguir insistiendo.

Y siempre queda la opción de reciclarse. El periodo de desempleo puede ser utilizado para dar un nuevo giro profesional. Emprender un negocio propio, preparar una oposición o buscar una nueva y distinta salida profesional,  son algunas opciones, que puedes valorar.

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

Vivimos una realidad laboral con una economía incierta, en un mercado  extremadamente competido, con clientes exigentes y sumamente informados y por si fuera poco, implantando tecnologías que cambian a toda velocidad. Además, ahora en 2020, el Coronavirus.

Las crisis son situaciones usualmente inesperadas que alteran el funcionamiento normal de una empresa, y pueden amenazar la imagen de la organización, las relaciones internas o externas y suponer una entre grave amenaza para sus objetivos estratégicos  y hasta para la a sostenibilidad del proyecto empresarial. Estas condiciones, requieren medidas inmediatas y efectivas para evitar o moderar los daños, e intentar revertirlos en una oportunidad para el crecimiento y transformación laboral.

El liderazgo en tiempos de crisis resulta clave para mantener la calma entre empleados, clientes y socios empresariales. En los malos momentos es cuando el líder debe preguntarse qué hay que hacer y qué le conviene a la empresa.

Hay 4 áreas de acción, en las que el líder no puede flaquear:

1. Establecer la dirección estratégica de la empresa (visión). Es importante establecer hacia donde se dirige la empresa y fijar las metas de forma específica, medible, accesible, orientadas a resultados y con tiempo definido y traspasarlas a toda la organización para que trabaje en ellas.

2. Asegurar el compromiso de todas las áreas de la firma para seguir con determinación la estrategia seleccionada. Es imprescindible dejar claro que el líder, va a hacer lo propio y va a liderar a todos, a solicitarles la implicación en el proyecto y va a ofrecer la ayuda para crecer personal y profesionalmente.

3. Ejecución de los planes. Todo grupo funciona de acuerdo a reglas, escritas o no.  Si el líder no las establece, alguien lo hará por él. Por lo tanto, estas deben ser claras y  ser comunicadas a todos los interesados. Para enfrentar la situación, el líder debe informarse sobre el acontecer del entorno (tanto interno como externo), interpretar la información y ejecutar un plan de acción a partir del potencial latente en la organización.

4. Mantener un comportamiento que permanentemente que sea ejemplar para el resto de la organización.

La cualidad más básica que debe tener un líder es la integridad. El líder que siempre honra su palabra, logra ganarse la confianza del equipo que maneja y establecer buenas relaciones sociales y laborales.

En el momento que un líder se ve envuelto en un acto no ético o en un problema de integridad, pierde la confianza de sus seguidores.

Y para estar preparado para futuras situaciones de crisis, existen cuatro habilidades que se pueden trabajar, que ayudaran a cualquier líder:

1.   Adaptabilidad. La adaptación laboral requiere modificar nuestros patrones de comportamiento con inteligencia, astucia y control para ajustarnos a cambios internos o externos de nuestro entorno para así poder fluir entre las situaciones más difíciles.

2.   Empatía. La empatía es fundamental para construir el compromiso, la motivación y la colaboración entre el personal. Promueve el respeto, el apoyo y favorece a los vínculos interpersonales.

3.   Comunicación. La comunicación clara, concisa, honesta y congruente brinda la seguridad y la transparencia necesaria para definir el campo de acción y establecer una hoja de ruta.

4.   Persuasión. La persuasión, que no manipulación, es el arte de guiar a otros hacia la adopción de ideas, actitudes o acciones que consideras que son beneficiosas para ellos. Es lograr ganarse a los otros en una discusión: no se trata de vencerlos, sino de llevarlos a tu terreno.

La medición del OEE, puede ser la solución de la producción

La medición del OEE, puede ser la solución de la producción

Las máquinas se diseñan para una capacidad de producción determinada, pero, ¿alguien ha visto una máquina trabajando al 100% alguna vez??

OEE es una poderosa métrica, que en inglés significa Overall Equipment Effectiveness y que en español se le ha dado la traducción de Eficiencia General de los Equipos, con la que se puede ser capaz de conocer el estado de los procesos de la producción, marcar objetivos y poder medir los resultados de las mejoras aplicadas. Informa de lo efectivo que está siendo de los recursos (máquinas, líneas, procesos…).

Todas las empresas que utilizan máquinas en su fabricación, tienen una preocupación en común, la eficiencia. Ahora bien, ¿qué es la eficiencia? Ser eficiente significa lograr que la productividad sea favorable o que se consiga el máximo resultado con un mínimo de insumos o de recursos. Es decir, lograr unos resultados predefinidos usando el mínimo necesario de recursos para ello.

¿Cómo se calcula la Eficiencia OEE?

  • Eficiencia OEE = Disponibilidad x Rendimiento x Calidad.

La eficiencia es producto de 3 factores básicos:

  1. La Disponibilidad de la máquina que está disponible para la producción. En el nivel más básico, cuando un proceso se está ejecutando, está creando valor para el usuario final. Cuando se detiene un proceso, está creando un coste sin valor asociado. Ya sea por fallos mecánicos, materias primas o problemas del operador…, la máquina produce o no produce. Se calcula al dividir el tiempo que la máquina ha estado produciendo (Tiempo de Operación) por el tiempo que la máquina podría haber estado produciendo y no lo hizo. El tiempo que la máquina podría haber estado produciendo (Tiempo Planificado de Producción) es el tiempo total menos los periodos en los que no estaba planificado producir.
  2. El Rendimiento determina la cantidad de desechos que se genera al trabajar a una velocidad inferior a la óptima. Al comparar los tiempos de ciclo reales con los tiempos de ciclo ideales, esta métrica permite determinar cuánta producción se perdió por ciclos que no cumplieron con el tiempo de ciclo ideal. se obtiene de dividir la cantidad de piezas realmente producidas por la cantidad de piezas que se podrían haber producido. La cantidad de piezas que se podrían haber producido se obtiene multiplicando el tiempo en producción por la capacidad de producción o velocidad de la máquina.
  3. La Calidad, se centra en identificar el tiempo que se desperdició produciendo un producto que no cumple con los estándares de calidad. Se calcula al restar las unidades defectuosas de todas las fabricadas. Las pérdidas de Calidad implican tanto las pérdidas por las unidades mal fabricadas como las pérdidas de Tiempo Productivo, el tiempo empleado en fabricar las unidades defectuosas. También se puede incluir el tiempo de reprocesado o el coste de tirar o reciclar las unidades defectuosas

¿Por qué es importante medir el OEE?

  1. Porque la empresa ha hecho una gran inversión en maquinaria y necesita obtener el máximo retorno de la inversión en el menor tiempo posible.
  2. Porque es fundamental disminuir las pérdidas productivas y aumentar la productividad de la empresa.
  3. Porque el OEE es una medida estándar que utilizan los principales fabricantes del mundo de los países industrialmente avanzados

El OEE es una herramienta fácilmente comprensible para el proceso de mejora continua en la empresa, ya que:

  1. Es infalible al señalar claramente donde está el problema (las pérdidas se visualizan).
  2. Muestra las prioridades de un modo muy claro.
  3. Facilitará la decisión de seleccionar las mejoras específicas necesarias correctamente.
  4. Los resultados de las acciones de mejora emprendidas se observan rápidamente (“el OEE crece”).
  5. Es un indicador simple y fácil de entender para todos los implicados.

La correcta aplicación de la OEE produce los siguientes beneficios:

  • Alta disponibilidad de los medios de fabricación, con:
  1. Reducción de stocks.
  2. Flujo más rápido de materiales.
  3. Entregas “just in time” al cliente.
  • Mejora de la fiabilidad de los medios de fabricación, con:
  1. Disminución del número de averías.
  2. Procesos más estables.
  3. Mejora de la calidad.
  • Aumento del valor añadido del producto, con:
  1. Aumento de eficiencia de los equipos de producción.
  2. Reducción de costes.
  3. Mejora de los resultados de la Planta.