La autoridad en el trabajo

La autoridad en el trabajo

Tenemos un pasado cercano en que lo que día un padre, un profesor o un cura, se hacía sin discusión. Eran referencias de autoridad muy claras para la sociedad. ¡Lo mismo pasaba con un jefe! A nadie se le ocurría llevarle la contraria. A día de hoy, la realidad es bien distinta, el mundo ha cambiado.

Antes se mandaba al empleado, básicamente porque la persona obedecía y porque no se valoraba al individuo. Obviamente en aquella situación, era más sencillo tener una posición de poder. Hoy, en cambio, es impensable saber dirigir (que no mandar) a las personas.

Cuando se dirige, se puede optar por dos estrategias, la de la autoridad o la de la persuasión. Y un líder tiene que ser capaz de ejecutar ambas.

Un jefe que prefiera persuadir, no es menos fuerte, ni menos exigente, ya que son condiciones naturales a la función de un líder efectivo. En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión: convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera. La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace.  En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone o vende sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Eso no quiere decir, que cuando un equipo o un trabajador, rechace las propuestas del líder, no cumpla las normas, provoque problemas, etc… no se tenga que utilizar la autoridad y hacerlo con determinación. Y cuando eso ocurre, el líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular.

El ejercicio de la autoridad no debe pecar ni por exceso ni por defecto, sino que debe encontrar un punto medio. Un punto medio que debe conjugar su estilo de mando, lo que quiere la compañía y los empleados, y el propio carácter de la persona. Se alcanza un estilo de autoridad equilibrado trabajando en equipo y dando a cada uno el espacio que necesita, así como detectando cuál es el potencial de los empleados y sabiendo cómo desarrollarlo.

El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas.

Dar un puñetazo en la mesa acompañado de palabras fuertes siempre que se discute un asunto o dejar que un conflicto discurra como si nada pasase sin mover un dedo, son dos posturas nada beneficiosas para la empresa y para el equipo de persones, porque estar en alguno de los dos extremos, no aporta nada positivo.

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto. La autoridad personal se cimenta a base de:

  1. Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…
  2. Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.
  3. Crear condiciones para la colaboración. Se debe actuar con humildad y siendo consciente de que el éxito reside en la capacidad de los equipos, y no en las individualidades
  4. Defender el amor por el trabajo bien hecho.
  5. Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.
  6. Conservar altos niveles de energía i tener una alta dosis de consistencia personal.

Lo que verdaderamente arrastra y genera compromiso es la integridad, justicia y coherencia de la persona que ejerce la autoridad.

Y por último, una frase para la reflexión:

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. Lao Tzu, filósofo chino.

Consejos para empezar bien en un nuevo empleo

Comenzar un nuevo empleo siempre es una aventura emocionante. Sin embargo, debes tener presente que tu comportamiento en los primeros días en la oficina determinará qué tipo de imagen como empleado generarás en tu jefe y nuevos compañeros de trabajo. Es importantre tener un buen aterrizaje dentro de la nueva empresa, algo que no siempre ocurre y a lo que hay que prestar extrema atención. Para ayudarte a superar con éxito este periodo de adaptación, te animamos a seguir estos consejos:

La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte
Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc
Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

  • La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte.
  • Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
  • Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
  • No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
  • Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
  • No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
  • No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
  • Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
  • Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
  • Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
  • Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc…
  • Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
  • Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

Por último recuerda que que todos hemos sido los “nuevos” en alguna ocasión y demuéstrale a tu jefe que ha tomado la decisión correcta al contratarte.

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

Volver al trabajo después de semanas o meses de inactividad puede ser un proceso largo, incierto y estresante. Cuando más se alarga la concreción de la vuelta al trabajo, más inquietud puede generarte y  hacerte sentir desactualizado y en desventaja frente a otros postulantes, provocándote  depresión, ansiedad y otros problemas de carácter emocional.

Vale la pena recordar que algunas empresas no escogen a los candidatos que han estado mucho tiempo sin ejercer su profesión; ya que deben invertir más en la capacitación del profesional a reinsertar. Por lo tanto, reflexiona sobre qué puedes extraer de este periodo. Que se hayas estado sin trabajar, no significa que hayas estado sin hacer nada.  Es importante aprender a valorar este tiempo y potenciarlo.

La mejor forma de volver al mundo laboral es comprender por qué se terminó la última experiencia. Conocer razones del cese laboral, te ofrecerá una idea de la magnitud del problema. El objetivo es averiguar cuánto se debe a factores externos sobre los que no se puede actuar y cuánto sobre las propias acciones, sobre lo que sí se tiene capacidad de cambio, para pulir y limar esos errores.

Este artículo busca facilitar los consejos, para acelerar este proceso y sobre todo, que no aparezca el desánimo antes de conseguirlo.

  1. Es importante mantenerse activo a nivel de redes profesionales. Los excompañeros de empleo o grupos como colegios de profesionales, pueden mantenerte al tanto de las tendencias y necesidades del mercado laboral.
  2. Siempre aporta valor participar en actividades académicas como seminarios, foros, talleres. Aparte del nuevo conocimiento adquirido, puede ofrecerte contactos clave para tu propósito.
  3. Realiza actividades extracurriculares que promuevan tu desarrollo profesional y te impulsen a despejar su mente de pensamientos negativos.
  4. La formación constante es importante, con el fin de capacitarte y fortalecer tus competencias para tener mayores oportunidades en la búsqueda de empleo. Actualizar conocimientos demostrará lo preparado que estás para asumir nuevos retos profesionales y te ayudará a estar conectado con tu entorno laboral.
  5. Haz seguimiento de las ofertas. Da muy mala imagen que una empresa te llame y no sepas de qué empresa se trate. El envío masivo de currículums es una mala práctica de búsqueda de empleo que no genera más que desventajas.
  6. Actualiza tu cv, incorporando habilidades y capacidades desarrolladas en el tiempo de ausencia laboral (seguro que hay muchos más aspectos positivos para el entorno profesional de los que crees). Haz un currículum que no se estanque en el pasado, sino que mire hacia adelante y muestre todo a lo que puedes contribuir en el futuro.
  7. Construye un discurso coherente que explique tanto el parón profesional como tu deseo de retornar. Prepara las entrevistas de trabajo con antelación y de forma personalizada a la empresa y puesto de que se trate. La gente hará preguntas (¡muchas preguntas!), así que prepara respuestas claras y concisas
  8. Busca solo ofertas de empleo que se ajusten a tu perfil y objetivos. No pierdas el tiempo, ni se lo hagas perder a los reclutadores.
  9. Seguir intentándolo. Si tras un periodo de búsqueda, no se consigue un empleo, no se debe caer en lamentaciones personales. Debes seguir insistiendo.

Y siempre queda la opción de reciclarse. El periodo de desempleo puede ser utilizado para dar un nuevo giro profesional. Emprender un negocio propio, preparar una oposición o buscar una nueva y distinta salida profesional,  son algunas opciones, que puedes valorar.

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

Vivimos una realidad laboral con una economía incierta, en un mercado  extremadamente competido, con clientes exigentes y sumamente informados y por si fuera poco, implantando tecnologías que cambian a toda velocidad. Además, ahora en 2020, el Coronavirus.

Las crisis son situaciones usualmente inesperadas que alteran el funcionamiento normal de una empresa, y pueden amenazar la imagen de la organización, las relaciones internas o externas y suponer una entre grave amenaza para sus objetivos estratégicos  y hasta para la a sostenibilidad del proyecto empresarial. Estas condiciones, requieren medidas inmediatas y efectivas para evitar o moderar los daños, e intentar revertirlos en una oportunidad para el crecimiento y transformación laboral.

El liderazgo en tiempos de crisis resulta clave para mantener la calma entre empleados, clientes y socios empresariales. En los malos momentos es cuando el líder debe preguntarse qué hay que hacer y qué le conviene a la empresa.

Hay 4 áreas de acción, en las que el líder no puede flaquear:

1. Establecer la dirección estratégica de la empresa (visión). Es importante establecer hacia donde se dirige la empresa y fijar las metas de forma específica, medible, accesible, orientadas a resultados y con tiempo definido y traspasarlas a toda la organización para que trabaje en ellas.

2. Asegurar el compromiso de todas las áreas de la firma para seguir con determinación la estrategia seleccionada. Es imprescindible dejar claro que el líder, va a hacer lo propio y va a liderar a todos, a solicitarles la implicación en el proyecto y va a ofrecer la ayuda para crecer personal y profesionalmente.

3. Ejecución de los planes. Todo grupo funciona de acuerdo a reglas, escritas o no.  Si el líder no las establece, alguien lo hará por él. Por lo tanto, estas deben ser claras y  ser comunicadas a todos los interesados. Para enfrentar la situación, el líder debe informarse sobre el acontecer del entorno (tanto interno como externo), interpretar la información y ejecutar un plan de acción a partir del potencial latente en la organización.

4. Mantener un comportamiento que permanentemente que sea ejemplar para el resto de la organización.

La cualidad más básica que debe tener un líder es la integridad. El líder que siempre honra su palabra, logra ganarse la confianza del equipo que maneja y establecer buenas relaciones sociales y laborales.

En el momento que un líder se ve envuelto en un acto no ético o en un problema de integridad, pierde la confianza de sus seguidores.

Y para estar preparado para futuras situaciones de crisis, existen cuatro habilidades que se pueden trabajar, que ayudaran a cualquier líder:

1.   Adaptabilidad. La adaptación laboral requiere modificar nuestros patrones de comportamiento con inteligencia, astucia y control para ajustarnos a cambios internos o externos de nuestro entorno para así poder fluir entre las situaciones más difíciles.

2.   Empatía. La empatía es fundamental para construir el compromiso, la motivación y la colaboración entre el personal. Promueve el respeto, el apoyo y favorece a los vínculos interpersonales.

3.   Comunicación. La comunicación clara, concisa, honesta y congruente brinda la seguridad y la transparencia necesaria para definir el campo de acción y establecer una hoja de ruta.

4.   Persuasión. La persuasión, que no manipulación, es el arte de guiar a otros hacia la adopción de ideas, actitudes o acciones que consideras que son beneficiosas para ellos. Es lograr ganarse a los otros en una discusión: no se trata de vencerlos, sino de llevarlos a tu terreno.

La medición del OEE, puede ser la solución de la producción

La medición del OEE, puede ser la solución de la producción

Las máquinas se diseñan para una capacidad de producción determinada, pero, ¿alguien ha visto una máquina trabajando al 100% alguna vez??

OEE es una poderosa métrica, que en inglés significa Overall Equipment Effectiveness y que en español se le ha dado la traducción de Eficiencia General de los Equipos, con la que se puede ser capaz de conocer el estado de los procesos de la producción, marcar objetivos y poder medir los resultados de las mejoras aplicadas. Informa de lo efectivo que está siendo de los recursos (máquinas, líneas, procesos…).

Todas las empresas que utilizan máquinas en su fabricación, tienen una preocupación en común, la eficiencia. Ahora bien, ¿qué es la eficiencia? Ser eficiente significa lograr que la productividad sea favorable o que se consiga el máximo resultado con un mínimo de insumos o de recursos. Es decir, lograr unos resultados predefinidos usando el mínimo necesario de recursos para ello.

¿Cómo se calcula la Eficiencia OEE?

  • Eficiencia OEE = Disponibilidad x Rendimiento x Calidad.

La eficiencia es producto de 3 factores básicos:

  1. La Disponibilidad de la máquina que está disponible para la producción. En el nivel más básico, cuando un proceso se está ejecutando, está creando valor para el usuario final. Cuando se detiene un proceso, está creando un coste sin valor asociado. Ya sea por fallos mecánicos, materias primas o problemas del operador, la célula o la máquina produce o no produce. Se calcula al dividir el tiempo que la máquina ha estado produciendo (Tiempo de Operación) por el tiempo que la máquina podría haber estado produciendo y no lo hizo. El tiempo que la máquina podría haber estado produciendo (Tiempo Planificado de Producción) es el tiempo total menos los periodos en los que no estaba planificado producir.
  2. El Rendimiento determina la cantidad de desechos que se genera al trabajar a una velocidad inferior a la óptima. Al comparar los tiempos de ciclo reales con los tiempos de ciclo ideales, esta métrica permite determinar cuánta producción se perdió por ciclos que no cumplieron con el tiempo de ciclo ideal. se obtiene de dividir la cantidad de piezas realmente producidas por la cantidad de piezas que se podrían haber producido. La cantidad de piezas que se podrían haber producido se obtiene multiplicando el tiempo en producción por la capacidad de producción o velocidad de la máquina.
  3. La Calidad, se centra en identificar el tiempo que se desperdició produciendo un producto que no cumple con los estándares de calidad. Se calcula al restar las unidades defectuosas de todas las fabricadas. Las pérdidas de Calidad implican tanto las pérdidas por las unidades mal fabricadas como las pérdidas de Tiempo Productivo, el tiempo empleado en fabricar las unidades defectuosas. También se puede incluir el tiempo de reprocesado o el coste de tirar o reciclar las unidades defectuosas

¿Por qué es importante medir el OEE?

  1. Porque la empresa ha hecho una gran inversión en maquinaria y necesita obtener el máximo retorno de la inversión en el menor tiempo posible.
  2. Porque es fundamental disminuir las pérdidas productivas y aumentar la productividad de la empresa.
  3. Porque el OEE es una medida estándar que utilizan los principales fabricantes del mundo de los países industrialmente avanzados

El OEE es una herramienta fácilmente comprensible para el proceso de mejora continua en la empresa, ya que:

  1. Es infalible al señalar claramente donde está el problema (las pérdidas se visualizan).
  2. Muestra las prioridades de un modo muy claro.
  3. Facilitará la decisión de seleccionar las mejoras específicas necesarias correctamente.
  4. Los resultados de las acciones de mejora emprendidas se observan rápidamente (“el OEE crece”).
  5. Es un indicador simple y fácil de entender para todos los implicados.

La correcta aplicación de la OEE produce los siguientes beneficios:

  • Alta disponibilidad de los medios de fabricación, con:
  1. Reducción de stocks.
  2. Flujo más rápido de materiales.
  3. Entregas “just in time” al cliente.
  • Mejora de la fiabilidad de los medios de fabricación, con:
  1. Disminución del número de averías.
  2. Procesos más estables.
  3. Mejora de la calidad.
  • Aumento del valor añadido del producto, con:
  1. Aumento de eficiencia de los equipos de producción.
  2. Reducción de costes.
  3. Mejora de los resultados de la Planta.

¿Qué es la vigilancia tecnológica?

¿Qué es la vigilancia tecnológica?

La vigilancia tecnológica es un proceso organizado, selectivo y permanente, de captar información del exterior y de la propia organización sobre ciencia y tecnología, seleccionarla, analizarla, difundirla y comunicarla, para convertirla en conocimiento para tomar decisiones con menor riesgo y poder anticiparse a los cambios.

Y es que, el beneficio de una empresa depende tanto de las características del entorno, como de la combinación de los recursos y las capacidades de qué dispone. Por lo tanto, la gestión estratégica de la información científico-tecnológica resulta cada vez más importante para innovar y sobrevivir en un entorno complejo y cambiante como el actual. Los ciclos de vida de tecnologías y productos se acortan, los mercados se hacen globales, el riesgo tecnológico requiere ser gestionado y la innovación abierta emerge para transformar los modelos de negocio de las organizaciones. Además, Internet permite acceder, como nunca antes, a una gran cantidad de información que, muchas veces, puede resultar inabarcable, despertando el riesgo de la sobreinformación.

La vigilancia tecnológica está estrechamente relacionada con la planificación estratégica de una empresa que le da marco de actuación orientando su actividad al definir los factores críticos que deberá “vigilar”.

En la planificación estratégica se realizan las siguientes acciones:

  1. Analizar la actividad interna y externa de la empresa
  2. Identificar las Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas (Análisis DAFO)
  3. Elaborar un plan estratégico con objetivos a corto y medio plazo
  4. En función de los puntos anteriores, se definen los factores críticos de vigilancia

Identificados los factores del cuarto punto, empieza el proceso de la vigilancia tecnológica:

  1. Identificar y analizar las necesidades de información de la empresa definiendo los factores críticos de vigilancia
  2. Buscar y obtener la información necesaria para el seguimiento de esos factores
  3. Evaluar y analizar la información obtenida
  4. Difundir internamente los resultados
  5. Usar la información para la toma de decisiones

Estas cinco fases se ejecutan de forma continua y cíclica. A menudo las decisiones tomadas implican la aparición de nuevos factores críticos de vigilancia, iniciándose un nuevo ciclo.

Lo habitual, será tener que buscar información, y mantenerla actualizada y disponible para la organización, sobre:

  1. Patentes, modelos de utilidad, diseños industriales. Tanto nacionales como europeas o mundiales. La mayoría de las veces el momento en el que se presentan y otras veces, su expiración.
  2. Legislación y Normativas que puedan afectar a nuestra actividad o la de nuestros clientes o proveedores.
  3. Coyuntura socio-económica en nuestro país o países objetivo.
  4. Noticias sobre avances científicos y técnicos.
  5. Tesis doctorales y publicaciones científico-técnicas de universidades, centros de investigación y organismos
  6. Noticias sectoriales (sin descuidar otros sectores que puedan tener interferencias positivas o negativas con nuestro negocio).
  7. Información sobre ayudas y subvenciones.
  8. Productos, precios, calidades y condiciones de venta de nuestros competidores.
  9. Ferias profesionales: sectores emergentes, nuevos competidores, estrategias de distribución, nuevos productos, etc

Aplicar la vigilancia tecnológica permite:

  1. Saber hacia dónde avanzar, ya se van a descubrir nuevas necesidades en el mercado.
  2. Conocer a los competidores y por tanto, plantear estrategias dirigidas hacia ellos (colaborativas o no)
  3. Reducir el riesgo en la toma de decisiones y aumentar la seguridad de posicionamiento en el mercado
  4. Conocer los cambios del entorno tanto tecnológico como de mercado (recordad que el entorno es todo aquello que no podemos controlar)
  5. Dirigir el esfuerzo de la organización hacia donde hace falta.

Micromachismo laboral

Micromachismo laboral

Del tema del artículo de hoy, no soy un experto, quizás ni un entendido, pero me esfuerzo para aprender y poder corregir, si los tengo, los malos hábitos que voy a comentar. Mejorar la situación de la mujer el ámbito laboral, debe ser un objetivo común para los dos sexos.

La mujer ha ocupado históricamente en el mundo empresarial un papel secundario, sobretodo se podía ver en los pocos puestos directivos que ocupaban. Esta situación ha evolucionado a lo largo del tiempo, mejorando hasta llegar al momento actual. Sin embargo, el machismo no está erradicado sino que ha encontrado nuevas formas más sutiles de expresarse y esta es, el micromachismo.

Los micromachismos son manifestaciones sutiles, que a menudo nos pasan totalmente inadvertidas, de machismo. Es un machismo subterráneo, que no hace saltar nuestras alarmas la mayor parte de las veces. Muchos de estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad, ni planificación deliberada, pero no por eso, se deben permitir.

Vamos a ver unos ejemplos, para comprobar si nos resultan cuotidianos:
1) La mujer invisible en el taller o el concesionario. También podría ser en una tienda de portes, de informática o un banco. Cuando se trata de lugares estereotipadamente masculinos, la mujer se hace invisible y el personal se dirige siempre al hombre en las conversaciones.
2) En todos los sitios anteriores, pero sobretodo en los restaurantes, la cuenta es para él. En el ámbito de la restauración también es habitual encontrar que, ante la duda de quién ha pedido la cerveza y quién el refresco, la bebida alcohólica sea para él.
3) Es difícil todavía, ver a un hombre y una mujer, que en el trabajo se lleven bien y fuera sean amigos, sin que haya nada más. Debemos hacer un trabajo importante en cuanto a dejar de sexualizar o romantizar constantemente la relación entre hombres y mujeres.
4) El hombre que esta incómodo y se siente un perdedor porque el sueldo de la novia o mujer es más alto que el suyo.
5) El comentario “Sara es una mujer fuerte”, en el fondo da por hecho, que ser fuerte es un rasgo más masculino. Y se puede aplicar con muchos otros adjetivos.
6) La clásica empresa, por ejemplo de líneas aéreas, donde los trabajadores van uniformados y ellos llevan pantalón y ellas falda, sin opción de elegir.
7) Al entrar en una empresa, confundir a la jefa, con la secretaria. Suponiendo que el que manda debe ser un hombre.

Y ejemplos más genéricos de términos en inglés (que siempre parecen mejor)
8) El mansplaining. Que es cuando un hombre interrumpe a una mujer para explicarle algo de manera condescendiente, por el simple hecho de asumir que él tiene un mejor manejo del tema que se esté tratando sin ningún tipo de prueba, desacreditando a su interlocutora simplemente por su genero.
9) El Moustaching. Que es el acto de llenar los puestos senior de liderazgo con hombres y solamente con hombres.
10) Las “Tareas womenial” (Womenial tasks) que són tareas administrativas o serviciales, realizadas por mujeres, como por ejemplo, servir café o tomar notas en una reunión de trabajo.

Seguro que pensando un poco se te ocurren muchos más malos ejemplos. Solo entre todos y todas podemos acabar con el machismo, siendo un poco conscientes y advirtiendo a quien se les “escapa” algún que otro micromachismo. El primer paso, es desnaturalizar estos comportamientos, reconocer que existen, que están mal y que no se pueden hacer impunemente. Debemos como sociedad estar a la altura. Es muy difícil acabar con los micromachismos si las respuestas que obtiene quien los combate son: “¡Cómo te pones!” o “¡Estás exagerando!”.