¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

Cada vez más las empresas que están presentes en las diferentes redes sociales, pero, todavía hay muchas que se muestran reacias a la hora de dar este salto. Es innegable que cada vez estamos más expuestos a los medios sociales, que no hay día que no invirtamos tiempo en ellos, y que su influencia en nuestras vidas está aumentando. Por eso, cuesta creer que todavía haya personas que piensen que “esto de las redes sociales no sirve para nada”.

Cada empresa debe evaluar su presencia en redes sociales. No está en discusión si deben estar o no, sino de qué manera deben estar, cual red social es la que mejor se adapta a ellos, donde se encuentre su público objetivo para interactuar con ellos y sobre todo, planificar una estrategia adecuada.

Y no vale estar en las redes sociales solo con la única motivación de vender, porque cuando se trabaja con un objetivo tan pequeño, generalmente se empieza por publicar 4 o 5 veces contenido, emerge la desilusión y el perfil queda inactivo. Tampoco vale delegar esta tarea en una persona de la organización sin tiempo, ni recursos, ni formación, porqué difícilmente va a obtener algún resultado, al igual que si hiciese cualquier otra tarea con estos condicionantes.

Además, siendo sinceros, si hoy en día buscas una empresa o una marca y no la encuentras a internet, ¿realmente de inicio ya confiarás en ella?

Volviendo al título ¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

  1. Anticipación: Si tu marca es relevante y no está en las redes sociales, lo estará, sólo es cuestión de tiempo. Tus clientes están en las redes sociales, ellos pondrán tu marca en los social media, anticípate y controla el mensaje.
  2. Visibilidad: El crecimiento de usuarios en este medio es exponencial. Se accede desde cualquier lugar. En dispositivos móviles con conexión a Internet, en equipos portátiles, en equipos de escritorio, en casa, en el trabajo. Si no estás, no existes.
  3. Información: En los grupos que se forman en las redes sociales se genera un flujo increíble de información. Canalizarla y recogerla para la mejora continua de la empresa puede resultar un elemento diferencial y una herramienta de marketing muy potente para garantizar un futuro creciente e innovador.
  4. Relevancia: Estar en las redes sociales con una estrategia bien estructurada, con un sitio personalizado, nos dará, además de presencia, relevancia.
  5. Profesionalidad. No sólo se usan para contestar cuestiones de clientes. También sirven para que demuestres lo que tu empresa sabe del mercado en el que se mueve al publicar noticias relacionadas con el sector.
  6. Comunicación: Igualmente este canal nos sirve para comunicar a los usuarios cualquier noticia de la empresa. En una sociedad sensibilizada por temas sociales, medioambientales, etc. Este es un canal ideal para comunicar las actuaciones corporativas en esta línea.
  7. Branding. Al mismo tiempo, es un medio perfecto para mejorar el branding. Para ello, es necesario cuidar todo el contenido que se vuelca: logo, imágenes, tono y redacción…
  8. Prescripción: Las redes sociales son el canal de la prescripción, sirve para que los usuarios nos recomienden en sus círculos familiares, de amistades o profesionales. Hay que aprovechar este entramado de conexiones para crear mensajes atractivos que se difundan exponencialmente.
  9. Atención al cliente. Permite a los usuarios plantear sus dudas, solicitar información, o incluso exponer nuevas sugerencias, aunque también hay usuarios que utilizan las redes sociales para expresar sus quejas. Esto último, aunque a priori sea negativo, no siempre es perjudicial, ya que muchas veces una queja o comentario negativo bien gestionados y solucionados a tiempo, pueden jugar en nuestro favor mejorando nuestra imagen o incluso incentivando el deseo de compra.
  10. Segmentación. La publicidad a través de las redes sociales es otra de las ventajas a tener en cuenta. En comparación con los medios de publicidad tradicionales tiene un coste muy bajo y su alcance es muy amplio. Además, te permite segmentar a tu público con gran rigurosidad, transmitiendo tu mensaje a un público muy acotado, y aumentando así la  probabilidad de ofrecer la publicidad a las personas que realmente puedan estar interesados en tu marca.
  11. Promociones y concursos. Una amplia gama de apps te facilitarán interactuar con tus clientes creando promociones y concursos para ellos fidelizándoles de alguna manera.
  12. Viralización. El poder de viralización de las redes sociales es enorme. Aprovéchalo para promocionar tu empresa ante cliente potenciales.
  13. Y básicamente… ¿quieres ser el último en entrar?

La autoridad en el trabajo

La autoridad en el trabajo

Tenemos un pasado cercano en que lo que día un padre, un profesor o un cura, se hacía sin discusión. Eran referencias de autoridad muy claras para la sociedad. ¡Lo mismo pasaba con un jefe! A nadie se le ocurría llevarle la contraria. A día de hoy, la realidad es bien distinta, el mundo ha cambiado.

Antes se mandaba al empleado, básicamente porque la persona obedecía y porque no se valoraba al individuo. Obviamente en aquella situación, era más sencillo tener una posición de poder. Hoy, en cambio, es impensable saber dirigir (que no mandar) a las personas.

Cuando se dirige, se puede optar por dos estrategias, la de la autoridad o la de la persuasión. Y un líder tiene que ser capaz de ejecutar ambas.

Un jefe que prefiera persuadir, no es menos fuerte, ni menos exigente, ya que son condiciones naturales a la función de un líder efectivo. En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión: convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera. La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace.  En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone o vende sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Eso no quiere decir, que cuando un equipo o un trabajador, rechace las propuestas del líder, no cumpla las normas, provoque problemas, etc… no se tenga que utilizar la autoridad y hacerlo con determinación. Y cuando eso ocurre, el líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular.

El ejercicio de la autoridad no debe pecar ni por exceso ni por defecto, sino que debe encontrar un punto medio. Un punto medio que debe conjugar su estilo de mando, lo que quiere la compañía y los empleados, y el propio carácter de la persona. Se alcanza un estilo de autoridad equilibrado trabajando en equipo y dando a cada uno el espacio que necesita, así como detectando cuál es el potencial de los empleados y sabiendo cómo desarrollarlo.

El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas.

Dar un puñetazo en la mesa acompañado de palabras fuertes siempre que se discute un asunto o dejar que un conflicto discurra como si nada pasase sin mover un dedo, son dos posturas nada beneficiosas para la empresa y para el equipo de persones, porque estar en alguno de los dos extremos, no aporta nada positivo.

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto. La autoridad personal se cimenta a base de:

  1. Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…
  2. Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.
  3. Crear condiciones para la colaboración. Se debe actuar con humildad y siendo consciente de que el éxito reside en la capacidad de los equipos, y no en las individualidades
  4. Defender el amor por el trabajo bien hecho.
  5. Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.
  6. Conservar altos niveles de energía i tener una alta dosis de consistencia personal.

Lo que verdaderamente arrastra y genera compromiso es la integridad, justicia y coherencia de la persona que ejerce la autoridad.

Y por último, una frase para la reflexión:

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. Lao Tzu, filósofo chino.

¿Cómo enfrentarse a errores laborales?

Por desgracia, todos cometemos errores en el entorno laboral.

Y… por poco que puedas… aléjate de quienes nunca cometan errores.

La mayoría de los errores derivan de no tener la suficiente atención en el trabajo que se está realizando. Esto puede venir de:
1)    Estar realizando demasiadas tareas a la vez
2)    De un déficit de implicación
La primera tiene una solución fácil. Ser un multitarea es difícil, debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y no querer abarcar más de posible. Para la segunda opción, únicamente se requiere motivación por realizar correctamente el trabajo.

Una vez se ha cometido el error, solo hay un camino válido a seguir. Es el siguiente:
1)    Establecer cuál ha sido el origen.
2)    Buscar las posibles soluciones
3)    Probar las soluciones por orden de más eficientes/viables a menos
4)    Estandarizar como válida una única solución
5)    Crear o modificar el procedimiento de la tarea, para que se disminuya o elimine la posibilidad de error.

Una herramienta que recomiendo utilizar es la siguiente:
https://empreserio.wordpress.com/2016/05/25/pdca-o-ciclo-de-deming/

Lo que no se puede permitir cuando se comete un error es:
1)    No reconocerlo -> si no se reconoce, no se puede prevenir
2)    No buscar el origen -> Si no buscamos la causa, volverá a suceder
3)    Intentar buscar esconderlo lo antes posible -> Un error, tiene utilidad si se trata correctamente.

Un error puede ser una oportunidad de mejora o, por el contrario,  puede ser la primera pieza de un castillo de naipes (de errores sucesivos) que desmotivan, empeoran la calidad del trabajo y provocan perdidas económicas.

Sin duda, nadie quiere equivocarse, pero solo hay una cosa peor y es…. repetir el error.

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

Consejos para empezar bien en un nuevo empleo

Comenzar un nuevo empleo siempre es una aventura emocionante. Sin embargo, debes tener presente que tu comportamiento en los primeros días en la oficina determinará qué tipo de imagen como empleado generarás en tu jefe y nuevos compañeros de trabajo. Es importantre tener un buen aterrizaje dentro de la nueva empresa, algo que no siempre ocurre y a lo que hay que prestar extrema atención. Para ayudarte a superar con éxito este periodo de adaptación, te animamos a seguir estos consejos:

La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte
Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc
Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

  • La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte.
  • Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
  • Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
  • No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
  • Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
  • No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
  • No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
  • Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
  • Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
  • Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
  • Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc…
  • Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
  • Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

Por último recuerda que que todos hemos sido los “nuevos” en alguna ocasión y demuéstrale a tu jefe que ha tomado la decisión correcta al contratarte.

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

Volver al trabajo después de semanas o meses de inactividad puede ser un proceso largo, incierto y estresante. Cuando más se alarga la concreción de la vuelta al trabajo, más inquietud puede generarte y  hacerte sentir desactualizado y en desventaja frente a otros postulantes, provocándote  depresión, ansiedad y otros problemas de carácter emocional.

Vale la pena recordar que algunas empresas no escogen a los candidatos que han estado mucho tiempo sin ejercer su profesión; ya que deben invertir más en la capacitación del profesional a reinsertar. Por lo tanto, reflexiona sobre qué puedes extraer de este periodo. Que se hayas estado sin trabajar, no significa que hayas estado sin hacer nada.  Es importante aprender a valorar este tiempo y potenciarlo.

La mejor forma de volver al mundo laboral es comprender por qué se terminó la última experiencia. Conocer razones del cese laboral, te ofrecerá una idea de la magnitud del problema. El objetivo es averiguar cuánto se debe a factores externos sobre los que no se puede actuar y cuánto sobre las propias acciones, sobre lo que sí se tiene capacidad de cambio, para pulir y limar esos errores.

Este artículo busca facilitar los consejos, para acelerar este proceso y sobre todo, que no aparezca el desánimo antes de conseguirlo.

  1. Es importante mantenerse activo a nivel de redes profesionales. Los excompañeros de empleo o grupos como colegios de profesionales, pueden mantenerte al tanto de las tendencias y necesidades del mercado laboral.
  2. Siempre aporta valor participar en actividades académicas como seminarios, foros, talleres. Aparte del nuevo conocimiento adquirido, puede ofrecerte contactos clave para tu propósito.
  3. Realiza actividades extracurriculares que promuevan tu desarrollo profesional y te impulsen a despejar su mente de pensamientos negativos.
  4. La formación constante es importante, con el fin de capacitarte y fortalecer tus competencias para tener mayores oportunidades en la búsqueda de empleo. Actualizar conocimientos demostrará lo preparado que estás para asumir nuevos retos profesionales y te ayudará a estar conectado con tu entorno laboral.
  5. Haz seguimiento de las ofertas. Da muy mala imagen que una empresa te llame y no sepas de qué empresa se trate. El envío masivo de currículums es una mala práctica de búsqueda de empleo que no genera más que desventajas.
  6. Actualiza tu cv, incorporando habilidades y capacidades desarrolladas en el tiempo de ausencia laboral (seguro que hay muchos más aspectos positivos para el entorno profesional de los que crees). Haz un currículum que no se estanque en el pasado, sino que mire hacia adelante y muestre todo a lo que puedes contribuir en el futuro.
  7. Construye un discurso coherente que explique tanto el parón profesional como tu deseo de retornar. Prepara las entrevistas de trabajo con antelación y de forma personalizada a la empresa y puesto de que se trate. La gente hará preguntas (¡muchas preguntas!), así que prepara respuestas claras y concisas
  8. Busca solo ofertas de empleo que se ajusten a tu perfil y objetivos. No pierdas el tiempo, ni se lo hagas perder a los reclutadores.
  9. Seguir intentándolo. Si tras un periodo de búsqueda, no se consigue un empleo, no se debe caer en lamentaciones personales. Debes seguir insistiendo.

Y siempre queda la opción de reciclarse. El periodo de desempleo puede ser utilizado para dar un nuevo giro profesional. Emprender un negocio propio, preparar una oposición o buscar una nueva y distinta salida profesional,  son algunas opciones, que puedes valorar.

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

Vivimos una realidad laboral con una economía incierta, en un mercado  extremadamente competido, con clientes exigentes y sumamente informados y por si fuera poco, implantando tecnologías que cambian a toda velocidad. Además, ahora en 2020, el Coronavirus.

Las crisis son situaciones usualmente inesperadas que alteran el funcionamiento normal de una empresa, y pueden amenazar la imagen de la organización, las relaciones internas o externas y suponer una entre grave amenaza para sus objetivos estratégicos  y hasta para la a sostenibilidad del proyecto empresarial. Estas condiciones, requieren medidas inmediatas y efectivas para evitar o moderar los daños, e intentar revertirlos en una oportunidad para el crecimiento y transformación laboral.

El liderazgo en tiempos de crisis resulta clave para mantener la calma entre empleados, clientes y socios empresariales. En los malos momentos es cuando el líder debe preguntarse qué hay que hacer y qué le conviene a la empresa.

Hay 4 áreas de acción, en las que el líder no puede flaquear:

1. Establecer la dirección estratégica de la empresa (visión). Es importante establecer hacia donde se dirige la empresa y fijar las metas de forma específica, medible, accesible, orientadas a resultados y con tiempo definido y traspasarlas a toda la organización para que trabaje en ellas.

2. Asegurar el compromiso de todas las áreas de la firma para seguir con determinación la estrategia seleccionada. Es imprescindible dejar claro que el líder, va a hacer lo propio y va a liderar a todos, a solicitarles la implicación en el proyecto y va a ofrecer la ayuda para crecer personal y profesionalmente.

3. Ejecución de los planes. Todo grupo funciona de acuerdo a reglas, escritas o no.  Si el líder no las establece, alguien lo hará por él. Por lo tanto, estas deben ser claras y  ser comunicadas a todos los interesados. Para enfrentar la situación, el líder debe informarse sobre el acontecer del entorno (tanto interno como externo), interpretar la información y ejecutar un plan de acción a partir del potencial latente en la organización.

4. Mantener un comportamiento que permanentemente que sea ejemplar para el resto de la organización.

La cualidad más básica que debe tener un líder es la integridad. El líder que siempre honra su palabra, logra ganarse la confianza del equipo que maneja y establecer buenas relaciones sociales y laborales.

En el momento que un líder se ve envuelto en un acto no ético o en un problema de integridad, pierde la confianza de sus seguidores.

Y para estar preparado para futuras situaciones de crisis, existen cuatro habilidades que se pueden trabajar, que ayudaran a cualquier líder:

1.   Adaptabilidad. La adaptación laboral requiere modificar nuestros patrones de comportamiento con inteligencia, astucia y control para ajustarnos a cambios internos o externos de nuestro entorno para así poder fluir entre las situaciones más difíciles.

2.   Empatía. La empatía es fundamental para construir el compromiso, la motivación y la colaboración entre el personal. Promueve el respeto, el apoyo y favorece a los vínculos interpersonales.

3.   Comunicación. La comunicación clara, concisa, honesta y congruente brinda la seguridad y la transparencia necesaria para definir el campo de acción y establecer una hoja de ruta.

4.   Persuasión. La persuasión, que no manipulación, es el arte de guiar a otros hacia la adopción de ideas, actitudes o acciones que consideras que son beneficiosas para ellos. Es lograr ganarse a los otros en una discusión: no se trata de vencerlos, sino de llevarlos a tu terreno.

La medición del OEE, puede ser la solución de la producción

La medición del OEE, puede ser la solución de la producción

Las máquinas se diseñan para una capacidad de producción determinada, pero, ¿alguien ha visto una máquina trabajando al 100% alguna vez??

OEE es una poderosa métrica, que en inglés significa Overall Equipment Effectiveness y que en español se le ha dado la traducción de Eficiencia General de los Equipos, con la que se puede ser capaz de conocer el estado de los procesos de la producción, marcar objetivos y poder medir los resultados de las mejoras aplicadas. Informa de lo efectivo que está siendo de los recursos (máquinas, líneas, procesos…).

Todas las empresas que utilizan máquinas en su fabricación, tienen una preocupación en común, la eficiencia. Ahora bien, ¿qué es la eficiencia? Ser eficiente significa lograr que la productividad sea favorable o que se consiga el máximo resultado con un mínimo de insumos o de recursos. Es decir, lograr unos resultados predefinidos usando el mínimo necesario de recursos para ello.

¿Cómo se calcula la Eficiencia OEE?

  • Eficiencia OEE = Disponibilidad x Rendimiento x Calidad.

La eficiencia es producto de 3 factores básicos:

  1. La Disponibilidad de la máquina que está disponible para la producción. En el nivel más básico, cuando un proceso se está ejecutando, está creando valor para el usuario final. Cuando se detiene un proceso, está creando un coste sin valor asociado. Ya sea por fallos mecánicos, materias primas o problemas del operador, la célula o la máquina produce o no produce. Se calcula al dividir el tiempo que la máquina ha estado produciendo (Tiempo de Operación) por el tiempo que la máquina podría haber estado produciendo y no lo hizo. El tiempo que la máquina podría haber estado produciendo (Tiempo Planificado de Producción) es el tiempo total menos los periodos en los que no estaba planificado producir.
  2. El Rendimiento determina la cantidad de desechos que se genera al trabajar a una velocidad inferior a la óptima. Al comparar los tiempos de ciclo reales con los tiempos de ciclo ideales, esta métrica permite determinar cuánta producción se perdió por ciclos que no cumplieron con el tiempo de ciclo ideal. se obtiene de dividir la cantidad de piezas realmente producidas por la cantidad de piezas que se podrían haber producido. La cantidad de piezas que se podrían haber producido se obtiene multiplicando el tiempo en producción por la capacidad de producción o velocidad de la máquina.
  3. La Calidad, se centra en identificar el tiempo que se desperdició produciendo un producto que no cumple con los estándares de calidad. Se calcula al restar las unidades defectuosas de todas las fabricadas. Las pérdidas de Calidad implican tanto las pérdidas por las unidades mal fabricadas como las pérdidas de Tiempo Productivo, el tiempo empleado en fabricar las unidades defectuosas. También se puede incluir el tiempo de reprocesado o el coste de tirar o reciclar las unidades defectuosas

¿Por qué es importante medir el OEE?

  1. Porque la empresa ha hecho una gran inversión en maquinaria y necesita obtener el máximo retorno de la inversión en el menor tiempo posible.
  2. Porque es fundamental disminuir las pérdidas productivas y aumentar la productividad de la empresa.
  3. Porque el OEE es una medida estándar que utilizan los principales fabricantes del mundo de los países industrialmente avanzados

El OEE es una herramienta fácilmente comprensible para el proceso de mejora continua en la empresa, ya que:

  1. Es infalible al señalar claramente donde está el problema (las pérdidas se visualizan).
  2. Muestra las prioridades de un modo muy claro.
  3. Facilitará la decisión de seleccionar las mejoras específicas necesarias correctamente.
  4. Los resultados de las acciones de mejora emprendidas se observan rápidamente (“el OEE crece”).
  5. Es un indicador simple y fácil de entender para todos los implicados.

La correcta aplicación de la OEE produce los siguientes beneficios:

  • Alta disponibilidad de los medios de fabricación, con:
  1. Reducción de stocks.
  2. Flujo más rápido de materiales.
  3. Entregas “just in time” al cliente.
  • Mejora de la fiabilidad de los medios de fabricación, con:
  1. Disminución del número de averías.
  2. Procesos más estables.
  3. Mejora de la calidad.
  • Aumento del valor añadido del producto, con:
  1. Aumento de eficiencia de los equipos de producción.
  2. Reducción de costes.
  3. Mejora de los resultados de la Planta.