Muchas personas están confundiendo este concepto con el Ingreso Mínimo Vital (IMV) que es una prestación pensada solo para personas en situación de vulnerabilidad, especialmente aquellas que se han visto afectadas económicamente por la crisis del Coronavirus.

En este artículo hablaré sobre la RBU. La Renta Básica Universal es una prestación incondicional a la que tendrían derecho todos los ciudadanos por el hecho de serlo. Todas las personas, independientemente de la edad u hogar en el que conviven, tendrían derecho a percibirla. Y es incondicional, pues no depende de los ingresos que se tienen o de si se trabaja o no. Esta renta incondicional y universal beneficiaría a las personas, sin ningún tipo de estigma social, porque la percibiría toda la población, tener cubiertas todas las necesidades básicas y, por lo tanto, la libertad para poder desarrollarse plenamente como seres humanos.

La mayoría de las prestaciones actuales están condicionadas al cumplimiento de determinadas circunstancias que suelen ser incompatibles con la obtención de empleo u otros ingresos. Por lo tanto, suponen un desincentivo al empleo y un estímulo a la economía sumergida (trampa de la pobreza). La mayor parte de las prestaciones implican el reconocimiento público de situaciones de marginación, con lo que ello supone de estigmatización social.

La Renta Básica Universal tendría estás ventajas:

  1. Es una medida directa y eficaz contra la pobreza. Las familias dispondrían de los recursos mínimos para garantizar su subsistencia.
  2. Es de sencilla aplicación y gestión, hecho que supondría un ahorro de recursos de la administración. Además, algunas de las ayudas serían sustituidas por la RBU.
  3. La compatibilidad explícita con cualquier otro ingreso permite obviar la trampa de la pobreza, así como eliminar incentivos al fraude y las barreras para aceptar ofertas de empleo.
  4. Desaparece cualquier atisbo de estigmatización social o vergüenza, para recibirla.
  5. Se conseguiría reactivar la economía dotando de liquidez a los consumidores.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta los inconvenientes:

  1. Para implantar la RBU es necesario contar con recursos suficientes para su pago. Las rentas altas tendrían que soportar el coste de las rentas inferiores, por lo que algunos colectivos sociales se verían perjudicados por esta medida.
  2. Se podría desincentivar el trabajo. Si se garantiza una renta a cada individuo, el incentivo para trabajar disminuiría, especialmente para las rentas más bajas. Si trabaja menos gente, habrá menor producción y menor renta a repartir. Aunque el RBU, en teoría y justamente, debería ayudar a las personas a mejorar su situación laboral mediante a la formación, debería permitir tener más posibilidades de cambiar de residencia o de poder desplazarse para obtener un empleo. La idea es que tener el RBU mejora la autopercepción del estado mental y la satisfacción con la vida de cualquiera.
  3. La desventaja más importante es que la RBU no va dirigida sólo a quien realmente lo necesita. Es un pago a todos, con independencia de su nivel de renta.

La alternativa a no disponer de una Renta Básica Universal es el incremento de probabilidad de que se produzcan disturbios sociales, conflictos, migraciones masivas incontrolables y la proliferación de grupos extremistas que se aprovechan y agitan la frustración social. Es en este contexto se debe considerar seriamente la posibilidad de aplicar una Renta Básica Universal bien diseñada, porqué quizás es la única solución.

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