Reflexionando un poco, diría que el concepto de “día malo en el trabajo”, existe des de que se creó el primer empleo y que por más que cambien y evolucionen las condiciones y características del mercado laboral, é siempre estará allí, aguardando, para aparecer, en el momento menos esperado.

Hay días en los que simplemente, todo sale mal, se acumulan los problemas, aumenta la frustración, la impotencia, el estrés y casi puedes terminar odiando tu trabajo. Seguro que lo estás leyendo, te resulta familiar.

Todos podemos tener un mal día. No pasa nada. Somos humanos. Tenemos derecho a enfurruñarnos. Pero, cuidado, lo importante es no quedarse estancado en ese sentimiento de enojo y tristeza, se debe volver a sonreír y remontar la jornada con más energía si cabe

Cuando te ocurra, recupera este artículo, a ver si estos consejos pueden ayudarte a sobrellevarlo mejor.

  • Recuerda cuando estés entrando en “modo mal día” que ya no queda tanto para terminar tu jornada y que un día no dura más de 24 horas. Además, ya has estado en una situación parecida y de una manera u otra, se terminó solucionando o aprendiste algo que ahora puedes utilizar
  • Sé consiente, de que no siempre los días van a ser buenos y que por esa misma razón, tampoco todos serán malos.
  • Pide ayuda si puedes, quizás otra mirada, un consejo o simplemente sentir que alguien te apoya, te ayuda a arrancar.
  • Intenta no echarle la culpa a inocentes por tu situación. No te descargues con la primera persona que se te cruce y le termines arruinando el día.
  • Si puedes, aunque sea en el momento de comer, una sola llamada para conversar un rato, con tu pareja o un amigo, puede hacerte bien.
    Mira alguna foto que te recuerde un viaje o un día en el que te lo pasaste bien , la negatividad nunca suma.
  • El agobio mal llevado no ayuda a pensar, intenta beber agua, relajarte un minuto y coger aire. El “Vísteme despacio que tengo prisa“ siempre es la mejor opción.
    Aplaza o pospón lo menos urgente, si lo ves todo negro, no quieras abarcar más de lo puedas.
  • Resetea las expectativas que tenías para la jornada, baja el listón y sé más realista. No te tortures y relativiza.
  • Tómalo como un reto. Un mal día es también una excelente oportunidad para exigirte más. Si haces tu trabajo bien normalmente, hazlo mejor. Que el malestar que sientes se canalice en un esfuerzo adicional.
  • Cuando se termine tu horario y salgas, mira una película, data un capricho, visita un museo, busca hacer una actividad que centre toda tu atención y deja atrás los malos ratos.

Por último, te dejo una frase de aliento, para utilizar. “El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”. (Napoleón Bonaparte )

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