¿Cuántas veces al día, en el trabajo, te quejas o escuchas a alguien quejarse?…

Quejarse provoca:
• Estrés, con efectos negativos en el organismo como presión alta, somnolencia, indigestión, jaquecas y ansiedad.
• Negatividad, para unos mismo y los que nos rodean.
• Cansancio. Mientras más energía les dediques a las quejas, menos habrá disponible para desplegar todas tus capacidades
Un consejo: abre tu mente, respira profundo y enfócate en lo positivo: así vivirás tu trabajo sin quejas y mucho más a gusto.

Ahora que ya sabemos lo que supone este mal hábito, vamos a repasar los motivos principales de quejas:

Exceso de trabajo
Esta queja aparece cuando el trabajador siente que carga con más responsabilidad de la que les corresponde. Y se ve agravada si existe coincide con la falta de motivación.
Si el hecho es objetivo, se debe tener en cuenta que cargar a los empleados con mucho trabajo o tareas muy pesadas, no es una buena situación, ya que esto puede acabar afectando al trabajador y, como consecuencia, a la empresa. Y la solución pasa para redistribuir las tareas y buscar un equilibro.
Si el hecho es subjetivo, se debe buscar la razón real. Quizás el trabajador no está lo suficientemente preparado para el cargo que ocupa, quizás no entiende la distribución del trabajo…
Por último y como siempre, se deben relativizar los problemas, si el exceso de trabajo viene por un aumento de pedidos temporal, por alguna baja laboral de un compañero o situación excepcional, quizás, no es el momento de quejarse.

Conciliación laboral
Es importante que la empresa tenga en cuenta que un trabajador preocupado por motivos personales no rendirá al mismo nivel. Para facilitar este punto, se pueden poner en marcha distintas iniciativas como el teletrabajo, guarderías en las empresas, horario flexible, etc
Por otro lado, los calendarios y los horarios, no se suelen decidir de un día para otro, y también es responsabilidad del trabajador, buscar las mejores combinaciones, para que la perjudicada de su situación personal, no sea la empresa.

Sueldo
Esta es la queja por excelencia. Por una parte, existen empleados que consideran que ganan un sueldo muy bajo. Y en otros casos, también existen profesionales que sienten que se han estancado al no tener un aumento de sueldo en años.
Este es uno de los aspectos más difíciles de gestionar en una empresa, ya que el sueldo ofrecido a un empleado depende de muchos factores, como pueden ser: el trabajo realizado, la antigüedad, la polivalencia del trabajador, el estado de la empresa, la estrategia de recursos humanos, la situación del mercado o sector…
La queja del suelo puede hacerse crónica y eclipsar todo lo bueno que tiene un empleo.
Como trabajador, vale la pena recordar, que la mejor manera de recibir un aumento, más que quejarse o pedirlo, es trabajar duro hasta que sea ofrecido.

La próxima vez que tengas la tentación… ¿te vas a quejar? o ¿vas a emprender una acción que cambie la situación?

Por último, os dejo una frase dura para la reflexión: “Quejarse es el pasatiempo de los incapaces.” (Hugo Ojetti)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s