¿Te cuesta levantarte para ir a trabajar? ¿ Cuando llegas al trabajo estas serio, triste y perezoso?

La apatía es la falta de emoción, motivación o entusiasmo. Es un término psicológico para un estado de indiferencia, en el que un individuo no responde a aspectos de la vida emocional, social o física.
La apatía, el desinterés o la falta de inquietudes muchas veces vienen provocados por una mala dirección, por un sueldo insatisfactorio, por trabajar con malos compañeros, o por lo que es peor, una sensación en los trabajadores la empresa ellos no son importantes.
Obviamente todos los trabajadores son importantes, la fuerza de una empresa es la suma de todas las aportaciones y hoy en día, ninguna mantiene a empleados que no sean válidos en plantilla. Por lo tanto, créetelo, ¡eres importante!

Otra de las causas de la apatía son los malos hábitos, como el dormir poco, no hacer ejercicio, una mala alimentación. Todos estos hábitos poco saludables pueden hacer que las personas caigan en un estado de abandono.

Si por desgracia, ya has caído en ella, te dejo aquí unos consejos para ayudarte a motivarte de nuevo:

  • Toma un refresco o un café. Las bebidas estimulantes pueden ayudarte a sentirte más activo a la hora de afrontar aquellas ideas en las que te encuentres trabajando y conseguir que las horas de trabajo te resulten menos tediosas.
  • Interactua para hacer que los que nos rodean se sientan mejor. Como seres sociales, la satisfacción propia y ajena viene de la interrelación. Dar los buenos días es gratis.
  • Establece objetivos personales. Con independencia de la valoración externa que reciba nuestro trabajo, nuestro bienestar se verá reforzado al trabajar por objetivos, pues conseguirlos mejorará nuestro sentimiento de auto-realización y, por añadidura, nuestro entusiasmo introducirá positividad en el entorno. Por ejemplo aunque trabajes delante de una pantalla de Excel, siempre podrá quedar más bonito, más legible, más presentable o más útil. ¡Búscalo!
  • Rompe con la rutina. Ve al trabajo por otro camino, aparca un poco lejos y camina, queda al salir con un amigo para tomar un café, planea un paseo a la hora de comer…
  • Y por si te ves estancado en tu situación actual, en este caso conviene hacerse una serie de preguntas para las que solo uno mismo tiene respuesta: ¿Me he marcado mis objetivos de forma clara? ¿Los demás conocen mis objetivos y me han comentado si son realistas o no? ¿He elaborado un plan de acción? ¿Lo estoy siguiendo? ¿Puedo hacer más cosas?

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