El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

Hoy en día las empresas deben cumplir multitud de leyes, normativas, reglamentos, etc… Por ello las organizaciones ya no solo deben gestionar las posibles consecuencias legales que puedan desencadenarse del desempeño de su actividad, sino que han de anticiparse a ellas.

Desde hace tiempo las compañías anglosajonas ya cuentan con su “Compliance Officer”. Esta figura apareció por primera vez en el sector financiero, por ser uno de los que más regulación y normativas exigen. Por ejemplo también está en otros sectores con alto nivel de regulación como: compañías de seguros, salud, telecomunicaciones, extracción de petróleo, productos farmacéuticos, agricultura y nuevas tecnologías.

En España, comenzó a aparecer a raíz de la reforma del Código Penal del año 2015. La demanda laboral de este perfil no ha dejado de crecer en los últimos años. Y se prevé que siga aumentando en el próximo lustro.
El responsable de compliance, director de cumplimiento normativo o chief compliance officer suele ser, por lo general, un abogado, administrador, economista, entre otras profesiones, que se encarga de coordinar las labores de cumplimiento normativo de una organización. Es decir, estar atento de que la organización no incurre en el incumplimiento de leyes que le puedan acarrear una sanción económica, o una pérdida de reputación.
Por tanto, la responsabilidad es el peso fundamental de esta figura que deberá velar para que no se produzcan delitos en la empresa y ocupada en dejar un rastro de su actividad de control, generando pruebas que acrediten que en ningún momento se ha producido una omisión del deber de control.

El Compliance Officer para asegurarse de que la empresa cumple con todas las normas suele trabajar en dos niveles. Un primer nivel donde es prioridad cumplir las reglas externas y un segundo nivel donde se preocupa por establecer sistemas internos de control que se impone para lograr el cumplimiento de las normas externas impuestas.
Además su función no es solo mantener la actividad de una empresa éticamente sólida y legalmente intacta, sino también educar a toda la empresa, incluyendo al equipo directivo, e instituir prácticas que garanticen el mayor nivel posible de cumplimiento.
En algunos casos, el responsable del cumplimiento normativo también tiene que servir de asesor general de la empresa. Se le pide que brinde orientación legal sobre una amplia gama de asuntos y actividades comerciales. Eso puede suponer la intervención en la relación entre los empleados o en el impacto ambiental y social de los procesos de producción y comercialización de la compañía.

Debe ser un profesional cuyos valores sean el compromiso, la integridad, el liderazgo la habilidad para insistir y convencer sobre la aceptación de sus recomendaciones, comunicación efectiva, conocimiento profundo y disponer de acceso a expertos en materia de cumplimientos normativos.
Esta persona será nombrada a voluntad y deberá de recibir una autonomía de actuación y gestión a través de una mayor potestad, dentro de la empresa, con objeto de poder mostrar la máxima objetividad y transparencia de actuación preventiva acorde siempre a nuestra legalidad.

Si algún empresario lee este articulo ya estará pensando que coste tiene un empleado con este cargo…Un sistema de gestión de Compliance bien hecho le ahorrará a la organización una buena cantidad de dinero en multas evitadas, contingencias innecesarias, ineficacias internas y le dará oportunidad de tener una empresa más sólida

El esfuerzo laboral diario

El esfuerzo laboral diario

Cuentan que en un país lejano… érase un vez un trabajador que no siempre cumplía con su horario, que postergaba las tareas, que “nunca se equivocaba” y que tenía bajas injustificadas, que asimismo, recibía aumentos salariales cada año, días de vacaciones extra, pagas de beneficios, un buen coche de empresa y hasta la plaza de aparcamiento más cerca de la puerta. ¿A que nadie se cree este cuento?

Un trabajador vale por lo que sabe, lo que hace y sobre todo por como resuelve los problemas que van surgiendo y se va adaptando a las nuevas situaciones, en resumen, por lo que se esforzó, por lo que esfuerza y por lo que se esforzará.
Y es que ninguna empresa va a regalar nada a un trabajador que no de la talla. A este trabajador siempre le que queda confiar en la suerte, pero…esta no siempre aparece y suele ser mejor apostar por el esfuerzo y el trabajo. Nuestra sociedad nos ha creado el falso sueño que saliendo en los medios de comunicación, inventando un personaje o una estrategia, podemos ser ricos y famosos en un momento, pero estos son la excepción.
El esfuerzo es dignidad, es intentar hacer las cosas mejor, siempre con una sonrisa, con ganas de seguir luchando día a día, hora a hora y minuto a minuto. No se puede querer todo a corto plazo, los grandes éxitos se van cultivando con el paso del tiempo.
Siempre puede salir, la mala pregunta tendenciosa: ¿Por qué esforzarme si no voy a cobrar más? Pues la respuesta es fácil, porque sin esta energía enfocada, nunca va a mejorar la situación actual. Quizás en otro empleo, en otra empresa o simplemente en otra situación, pero tarde o temprano el esfuerzo es recompensado.

Si en tu entorno de trabajo tienes a algún compañero que:
1) Siempre tenga mal día, que crea que vive en un infierno laboral, que no soporte al jefe…
2) Espere siempre le digan qué, cómo y cuándo hacer su trabajo…
3) Le importe poco o nada el resultado de su tareas…
4) No tenga ninguna vinculación, ni agradecimiento para la empresa…
5) Que se crea que está destinado a realizar funciones más grandes e más importantes y que solo cuando lleguen ya dará lo mejor de sí…

Si puedes y le quieres hacer un favor, que lea las siguientes líneas.
“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.(Albert Einstein) y “La satisfacción radica en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo total es una victoria completa”. (Mahatma Gandhi)

La alternativa a lo contado hasta ahora es la Ley del mínimo esfuerzo, que se base en que cuando algo se puede hacer de diferentes maneras, siempre la mejor opción es la que implique un menor gasto de energía. ¿Por qué? Porque es más eficiente, lo que nos lleva a obtener el mismo resultado empleando menos esfuerzo. Las máquinas en general se diseñan para que sigan esa ley. Conseguir un resultado predeterminado con el mínimo esfuerzo posible, es la máxima optimización. ¿Pero conoces a alguna persona que haya obtenido alguna ventaja así? Y aunque hayas conocido a la excepción ¿Realmente crees que es un ejemplo para alguien?

Mindfulness para el trabajo.

Mindfulness para el trabajo.

El mundo laboral está lleno de objetivos, plazos y cumplimientos, donde todo es importante y urgente. Según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud Laboral (EU-OSHA), el estrés ya afecta al 28% de los trabajadores europeos. Se trata de un problema creciente que afecta al ámbito empresarial por el absentismo laboral que provoca. Para contrarrestarlo, empresas referentes como Apple, Google, Nike o eBay ya han empezado a utilizar el mindfulness en sus oficinas, una técnica de atención plena en el trabajo con la que sólo se consiguen beneficios. ¡Sigue leyendo!

De hecho, La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido al estrés laboral como una “epidemia mundial”.

La práctica de Mindfulness es un entrenamiento sistemático de la atención que permite a las personas desarrollar recursos internos de auto-observación y auto-regulación, que brindan la posibilidad de desactivar la reacción automática del estrés crónico, a través de observar claramente las reacciones corporales y emocionales que surgen frente a un estresor.

Las personas aprenden a detenerse, hacer una pausa y responder de manera más adaptativa, desactivando la cadena reactiva que se genera en el estrés crónico. Esto implica entrenar la mente para estar plenamente atento en el momento presente, justamente lo contrario a lo que sucede en la reacción crónica del estrés.

El mindfulness como un hábito saludable en el trabajo con infinidad de beneficios, entre los que se pueden destacar:

  1. Mejora la gestión de situaciones complejas o estresantes, sin nervios
  2. Favorece la inteligencia emocional, la creatividad y la innovación
  3. Claridad en la resolución de conflictos y en la toma de decisiones
  4. Mejora el trabajo en equipo y la comunicación entre compañeros
  5. Reduce el nivel de ansiedad para dar paso a la calma y a la estabilidad
  6. Aumenta el nivel de energía y productividad

Ejercicio para realizar antes de llegar al trabajo:

  • Tanto si utilizas transporte privado como público, presta atención a tu respiración y a tus movimientos. En especial si conduces a diario por el mismo trayecto, para evitar encender el “piloto automático”. Éste es el momento adecuado para estar más presente que nunca, disfruta del trayecto y observa que se trata de un nuevo día aún por empezar.

Algunos de les ejercicios que se pueden realizar durante la jornada:

  • Evita estar pendiente del entorno. Trata de centrarte en lo que estás haciendo y no atiendas a lo que comentan dos compañeros un poco más allá, quién entra y quién sale, qué se escucha en la calle, quién te acaba de poner un whtasapp…
  • Siguiendo con la misma línea, pon freno a la multitarea. A veces se quieren hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. La consecuencia es que no terminas de estar presente en ninguna y los errores se multiplican. Por otro lado, la sensación que se te queda es la de que has hecho muchas cosas, pero todo por encima, hay una falta de control sobre el proceso. Trata de centrarte en una sola tarea cada vez.
  • Busca un espacio durante la jornada para hacer una meditación de un minuto. Cierra los ojos y lentamente inspire y exhale. Concéntrate en la expansión y contracción de su caja torácica, e intenta no pensar en nada más. Si cualquier otro pensamiento entra en tu mente, se consciente de ello y descártalo, volviendo a concentrarse en la respiración.
  • Evita castigarte. De nada sirve que lamentarse continuamente de las tareas a realizar. Además de practicar el pensamiento positivo, es importante no juzgarse, ni quejarse, pues esto nos desbloquea para seguir adelante.
  • Ejercicio de estar presente. Escoge algo que utilices habitualmente, por ejemplo la tetera de la cocina en la oficina y úsala como foco de atención plena. Reflexiona sobre cómo la sientes contra su piel, cómo funciona y para qué lo usas. Por ejemplo, se consciente de lo estupendo que es que una tetera pueda hervir agua en minutos y piense en lo afortunado que es de tener acceso a agua potable y electricidad.

Por último, al terminar el día laboral, y en el camino de regreso a casa, trata de hacer una transición consciente, notando que ya finalizó la tarea en ese día, y poder disponerse para estar plenamente presente al llegar a su casa. Si puedes acompáñate de música, en este proceso.

Integrar el mindfulness en el trabajo es beneficioso y posible. Si tienes motivación para hacerlo, te recomiendo que empieces con la técnica que más fácil te resulte y analices los resultados.

Ser agradecido en el trabajo

Ser agradecido en el trabajo

Cuando somos pequeños nos insisten mucho en que la digamos “gracias”. De hecho a mí me decían que si me ofrecían algo, por ejemplo un zumo, lo rechazara y además diese las gracias. Ser agradecido con quien es amable, con quien te ayuda, te da un presente, etc. Es una de las primera normas de cortesía que todos interiorizamos, pero que con los años, olvidamos. “Gracias” es una palabra muy poderosa y en nuestro día a día, con los deberes y las obligaciones laborales, quizás no la utilizamos lo suficiente.

Nadie duda de que a todos nos gusta que se reconozca nuestro trabajo, sentirnos valorados por nuestras capacidades e implicación. Un simple gesto de agradecimiento por parte de compañeros y superiores va a ser un factor motivador de gran importancia. Esas actitudes van a dar lugar a ambientes laborales más humanos y proclives a relaciones más flexibles y de confianza en el entorno laboral. Es difícil imaginar que un equipo de trabajo pueda obtener los mejores resultados sin un ambiente de confianza y respeto entre sus integrantes. Y es que aparte del salario económico, en una empresa, también existe lo que se llama el salario emocional.

Y es que el problema, la ausencia de este buen hacer, dará lugar a ambientes laborales tóxicos, en los que las envidias y rencillas van a estar a la orden del día. Probablemente todos hemos tenido alguna desagradable experiencia de este tipo.

A la hora de dar las gracias, también es importante cómo se dan. No se puede ser agradecido con desgana, dándolas sin convencimiento y verdad, porque esto se nota y pierde todo efecto. Por lo tanto, te dejo unos consejos, por si a partir de ahora, decides practicar más el ejercicio de ser agradecido:

  1. Enfoca tu gratitud en lo que el empleado realmente hizo. En lugar de decirle “gracias por tu buen trabajo” sería más efectivo decir algo como “Gracias por quedarte hasta tarde; tu dedicación hace que la empresa crezca”.
  2. Si no lo sientes, no lo digas. Tus compañeros sabrán inmediatamente si el “gracias” fue o no sincero. Hacerlo debe ser un acto que venga del corazón, de lo contrario, no funcionará.
  3. De la misma manera, no muestres agradecimiento cuando no se merece. Si vas por el mundo agradeciendo a cualquiera no significará mucho cuando realmente valga la pena.
  4. Recuerda que para esto también sirven las redes sociales. Agradece públicamente (desde tu cuenta personal o desde la de la marca) a los compañeros mencionándolos en Twitter y Facebook y hazles saber por qué los aprecias. Puedes instituir algo así como el “empleado de la semana”, donde nombres una persona, su logro y tu agradecimiento. Ellos valorarán que agradezcas su esfuerzo y que, además, se lo hagas saber a los demás.
  5. Utiliza el lenguaje no verbal: cuando puedas hazlo de manera presencial, con contacto ocular y en un momento de tranquilidad. Los mensajes, correos electrónicos o llamadas hacen a los agradecimientos más pobres y menos humanos.
  6. Presta atención y escucha. Uno de los principales propósitos de dar las gracias a los compañeros de trabajo es mostrarles que los aprecias. Y no hay mejor manera de mostrarles tu aprecio que escuchando sus ideas, sueños y su retroalimentación. La próxima vez que tengas una reunión o una conversación con alguien de tu equipo, haz el esfuerzo de escucharlo con atención.
  7. No solo te fijes, en la gente más cercana, ten en cuenta la gente del staff, los auxiliares, etc. Por ejemplo los de la limpieza, los del comedor, los mensajeros, ellos también colaboran en el éxito de la empresa y se merecen tu reconocimiento.

¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

Cada vez más las empresas que están presentes en las diferentes redes sociales, pero, todavía hay muchas que se muestran reacias a la hora de dar este salto. Es innegable que cada vez estamos más expuestos a los medios sociales, que no hay día que no invirtamos tiempo en ellos, y que su influencia en nuestras vidas está aumentando. Por eso, cuesta creer que todavía haya personas que piensen que “esto de las redes sociales no sirve para nada”.

Cada empresa debe evaluar su presencia en redes sociales. No está en discusión si deben estar o no, sino de qué manera deben estar, cual red social es la que mejor se adapta a ellos, donde se encuentre su público objetivo para interactuar con ellos y sobre todo, planificar una estrategia adecuada.

Y no vale estar en las redes sociales solo con la única motivación de vender, porque cuando se trabaja con un objetivo tan pequeño, generalmente se empieza por publicar 4 o 5 veces contenido, emerge la desilusión y el perfil queda inactivo. Tampoco vale delegar esta tarea en una persona de la organización sin tiempo, ni recursos, ni formación, porqué difícilmente va a obtener algún resultado, al igual que si hiciese cualquier otra tarea con estos condicionantes.

Además, siendo sinceros, si hoy en día buscas una empresa o una marca y no la encuentras a internet, ¿realmente de inicio ya confiarás en ella?

Volviendo al título ¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

  1. Anticipación: Si tu marca es relevante y no está en las redes sociales, lo estará, sólo es cuestión de tiempo. Tus clientes están en las redes sociales, ellos pondrán tu marca en los social media, anticípate y controla el mensaje.
  2. Visibilidad: El crecimiento de usuarios en este medio es exponencial. Se accede desde cualquier lugar. En dispositivos móviles con conexión a Internet, en equipos portátiles, en equipos de escritorio, en casa, en el trabajo. Si no estás, no existes.
  3. Información: En los grupos que se forman en las redes sociales se genera un flujo increíble de información. Canalizarla y recogerla para la mejora continua de la empresa puede resultar un elemento diferencial y una herramienta de marketing muy potente para garantizar un futuro creciente e innovador.
  4. Relevancia: Estar en las redes sociales con una estrategia bien estructurada, con un sitio personalizado, nos dará, además de presencia, relevancia.
  5. Profesionalidad. No sólo se usan para contestar cuestiones de clientes. También sirven para que demuestres lo que tu empresa sabe del mercado en el que se mueve al publicar noticias relacionadas con el sector.
  6. Comunicación: Igualmente este canal nos sirve para comunicar a los usuarios cualquier noticia de la empresa. En una sociedad sensibilizada por temas sociales, medioambientales, etc. Este es un canal ideal para comunicar las actuaciones corporativas en esta línea.
  7. Branding. Al mismo tiempo, es un medio perfecto para mejorar el branding. Para ello, es necesario cuidar todo el contenido que se vuelca: logo, imágenes, tono y redacción…
  8. Prescripción: Las redes sociales son el canal de la prescripción, sirve para que los usuarios nos recomienden en sus círculos familiares, de amistades o profesionales. Hay que aprovechar este entramado de conexiones para crear mensajes atractivos que se difundan exponencialmente.
  9. Atención al cliente. Permite a los usuarios plantear sus dudas, solicitar información, o incluso exponer nuevas sugerencias, aunque también hay usuarios que utilizan las redes sociales para expresar sus quejas. Esto último, aunque a priori sea negativo, no siempre es perjudicial, ya que muchas veces una queja o comentario negativo bien gestionados y solucionados a tiempo, pueden jugar en nuestro favor mejorando nuestra imagen o incluso incentivando el deseo de compra.
  10. Segmentación. La publicidad a través de las redes sociales es otra de las ventajas a tener en cuenta. En comparación con los medios de publicidad tradicionales tiene un coste muy bajo y su alcance es muy amplio. Además, te permite segmentar a tu público con gran rigurosidad, transmitiendo tu mensaje a un público muy acotado, y aumentando así la  probabilidad de ofrecer la publicidad a las personas que realmente puedan estar interesados en tu marca.
  11. Promociones y concursos. Una amplia gama de apps te facilitarán interactuar con tus clientes creando promociones y concursos para ellos fidelizándoles de alguna manera.
  12. Viralización. El poder de viralización de las redes sociales es enorme. Aprovéchalo para promocionar tu empresa ante cliente potenciales.
  13. Y básicamente… ¿quieres ser el último en entrar?

La autoridad en el trabajo

La autoridad en el trabajo

Tenemos un pasado cercano en que lo que día un padre, un profesor o un cura, se hacía sin discusión. Eran referencias de autoridad muy claras para la sociedad. ¡Lo mismo pasaba con un jefe! A nadie se le ocurría llevarle la contraria. A día de hoy, la realidad es bien distinta, el mundo ha cambiado.

Antes se mandaba al empleado, básicamente porque la persona obedecía y porque no se valoraba al individuo. Obviamente en aquella situación, era más sencillo tener una posición de poder. Hoy, en cambio, es impensable saber dirigir (que no mandar) a las personas.

Cuando se dirige, se puede optar por dos estrategias, la de la autoridad o la de la persuasión. Y un líder tiene que ser capaz de ejecutar ambas.

Un jefe que prefiera persuadir, no es menos fuerte, ni menos exigente, ya que son condiciones naturales a la función de un líder efectivo. En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión: convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera. La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace.  En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone o vende sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Eso no quiere decir, que cuando un equipo o un trabajador, rechace las propuestas del líder, no cumpla las normas, provoque problemas, etc… no se tenga que utilizar la autoridad y hacerlo con determinación. Y cuando eso ocurre, el líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular.

El ejercicio de la autoridad no debe pecar ni por exceso ni por defecto, sino que debe encontrar un punto medio. Un punto medio que debe conjugar su estilo de mando, lo que quiere la compañía y los empleados, y el propio carácter de la persona. Se alcanza un estilo de autoridad equilibrado trabajando en equipo y dando a cada uno el espacio que necesita, así como detectando cuál es el potencial de los empleados y sabiendo cómo desarrollarlo.

El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas.

Dar un puñetazo en la mesa acompañado de palabras fuertes siempre que se discute un asunto o dejar que un conflicto discurra como si nada pasase sin mover un dedo, son dos posturas nada beneficiosas para la empresa y para el equipo de persones, porque estar en alguno de los dos extremos, no aporta nada positivo.

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto. La autoridad personal se cimenta a base de:

  1. Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…
  2. Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.
  3. Crear condiciones para la colaboración. Se debe actuar con humildad y siendo consciente de que el éxito reside en la capacidad de los equipos, y no en las individualidades
  4. Defender el amor por el trabajo bien hecho.
  5. Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.
  6. Conservar altos niveles de energía i tener una alta dosis de consistencia personal.

Lo que verdaderamente arrastra y genera compromiso es la integridad, justicia y coherencia de la persona que ejerce la autoridad.

Y por último, una frase para la reflexión:

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. Lao Tzu, filósofo chino.

¿Cómo enfrentarse a errores laborales?

Por desgracia, todos cometemos errores en el entorno laboral.

Y… por poco que puedas… aléjate de quienes nunca cometan errores.

La mayoría de los errores derivan de no tener la suficiente atención en el trabajo que se está realizando. Esto puede venir de:
1)    Estar realizando demasiadas tareas a la vez
2)    De un déficit de implicación
La primera tiene una solución fácil. Ser un multitarea es difícil, debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y no querer abarcar más de posible. Para la segunda opción, únicamente se requiere motivación por realizar correctamente el trabajo.

Una vez se ha cometido el error, solo hay un camino válido a seguir. Es el siguiente:
1)    Establecer cuál ha sido el origen.
2)    Buscar las posibles soluciones
3)    Probar las soluciones por orden de más eficientes/viables a menos
4)    Estandarizar como válida una única solución
5)    Crear o modificar el procedimiento de la tarea, para que se disminuya o elimine la posibilidad de error.

Una herramienta que recomiendo utilizar es la siguiente:
https://empreserio.wordpress.com/2016/05/25/pdca-o-ciclo-de-deming/

Lo que no se puede permitir cuando se comete un error es:
1)    No reconocerlo -> si no se reconoce, no se puede prevenir
2)    No buscar el origen -> Si no buscamos la causa, volverá a suceder
3)    Intentar buscar esconderlo lo antes posible -> Un error, tiene utilidad si se trata correctamente.

Un error puede ser una oportunidad de mejora o, por el contrario,  puede ser la primera pieza de un castillo de naipes (de errores sucesivos) que desmotivan, empeoran la calidad del trabajo y provocan perdidas económicas.

Sin duda, nadie quiere equivocarse, pero solo hay una cosa peor y es…. repetir el error.

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

Consejos para empezar bien en un nuevo empleo

Comenzar un nuevo empleo siempre es una aventura emocionante. Sin embargo, debes tener presente que tu comportamiento en los primeros días en la oficina determinará qué tipo de imagen como empleado generarás en tu jefe y nuevos compañeros de trabajo. Es importantre tener un buen aterrizaje dentro de la nueva empresa, algo que no siempre ocurre y a lo que hay que prestar extrema atención. Para ayudarte a superar con éxito este periodo de adaptación, te animamos a seguir estos consejos:

La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte
Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc
Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

  • La realidad es que los recién llegados no son recibidos siempre en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Habla con tu jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte.
  • Dedica tiempo a conocer la cultura de la empresa, la normativa por la que se rigen y la metodología de trabajo establecida.
  • Tómate tu tiempo para ir introduciendo cambios. Si tu puesto es de responsabilidad y quieres plantear cambios, hazlo de forma paulatina, teniendo en cuenta la cultura empresarial y la opinión del resto de trabajadores.
  • No hables más de la cuenta sobre tu antiguo trabajo. Sea para bien o para mal, no es recomendable hablar demasiado sobre tus antiguos jefes y compañeros, así como desvelar datos relevantes de tu antigua empresa.
  • Haz preguntas. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente.
  • No llegues tarde. La puntualidad será de los rasgos más apreciados por tu jefe. Si bien todos podemos tener algún inconveniente, intenta llegar en hora al menos durante la primera semana.
  • No te vistas inapropiadamente. Vístete formalmente y acorde con los estándares de la compañía.
  • Recuerda los nombres de tus compañeros y jefes. Hazte un esquema de la oficina y ubica a cada persona en tu plano con su respectivo nombre.
  • Escucha, escucha, escucha. Los primeros días en tu nuevo trabajo deberás escuchar y aprender más que hablar y participar. Haz notas de toda la nueva información que recibas así hará tu trabajo mucho más fácil en el futuro.
  • Observa rápido, juzga despacio. No hagas juicios apresurados sobre las personas que te rodean o situaciones.
  • Te resultará más sencillo integrarte en el equipo de trabajo si participas en los actos sociales de la empresa, sean oficiales o no. Compartir el momento del desayuno, ir a las comidas de empresa, etc…
  • Si te ves abrumado por la cantidad de información nueva que debes conocer, por ejemplo, sobre la política interna, informes antiguos o proyectos que debes de tomar como referencia, no es mala idea que, durante unos días, llegues un poco antes a la oficina para dedicarle tiempo a esas lecturas, mientras te tomas un café.
  • Puede que tu nuevo empleo no sea el trabajo de tu vida, no esté bien pagado y no te llene como quieres, pero debes valorar la suerte de tener la oportunidad de trabajar, ganar dinero, desarrollarte profesional y personalmente, conocer gente, aumentar tu red de contactos, ampliar tu currículum y adquirir experiencia. Pensar en eso seguro que te ayuda a prepararte para tu nuevo empleo.

Por último recuerda que que todos hemos sido los “nuevos” en alguna ocasión y demuéstrale a tu jefe que ha tomado la decisión correcta al contratarte.

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

¿Cómo regresar al mercado laboral tras la inactividad?

Volver al trabajo después de semanas o meses de inactividad puede ser un proceso largo, incierto y estresante. Cuando más se alarga la concreción de la vuelta al trabajo, más inquietud puede generarte y  hacerte sentir desactualizado y en desventaja frente a otros postulantes, provocándote  depresión, ansiedad y otros problemas de carácter emocional.

Vale la pena recordar que algunas empresas no escogen a los candidatos que han estado mucho tiempo sin ejercer su profesión; ya que deben invertir más en la capacitación del profesional a reinsertar. Por lo tanto, reflexiona sobre qué puedes extraer de este periodo. Que se hayas estado sin trabajar, no significa que hayas estado sin hacer nada.  Es importante aprender a valorar este tiempo y potenciarlo.

La mejor forma de volver al mundo laboral es comprender por qué se terminó la última experiencia. Conocer razones del cese laboral, te ofrecerá una idea de la magnitud del problema. El objetivo es averiguar cuánto se debe a factores externos sobre los que no se puede actuar y cuánto sobre las propias acciones, sobre lo que sí se tiene capacidad de cambio, para pulir y limar esos errores.

Este artículo busca facilitar los consejos, para acelerar este proceso y sobre todo, que no aparezca el desánimo antes de conseguirlo.

  1. Es importante mantenerse activo a nivel de redes profesionales. Los excompañeros de empleo o grupos como colegios de profesionales, pueden mantenerte al tanto de las tendencias y necesidades del mercado laboral.
  2. Siempre aporta valor participar en actividades académicas como seminarios, foros, talleres. Aparte del nuevo conocimiento adquirido, puede ofrecerte contactos clave para tu propósito.
  3. Realiza actividades extracurriculares que promuevan tu desarrollo profesional y te impulsen a despejar su mente de pensamientos negativos.
  4. La formación constante es importante, con el fin de capacitarte y fortalecer tus competencias para tener mayores oportunidades en la búsqueda de empleo. Actualizar conocimientos demostrará lo preparado que estás para asumir nuevos retos profesionales y te ayudará a estar conectado con tu entorno laboral.
  5. Haz seguimiento de las ofertas. Da muy mala imagen que una empresa te llame y no sepas de qué empresa se trate. El envío masivo de currículums es una mala práctica de búsqueda de empleo que no genera más que desventajas.
  6. Actualiza tu cv, incorporando habilidades y capacidades desarrolladas en el tiempo de ausencia laboral (seguro que hay muchos más aspectos positivos para el entorno profesional de los que crees). Haz un currículum que no se estanque en el pasado, sino que mire hacia adelante y muestre todo a lo que puedes contribuir en el futuro.
  7. Construye un discurso coherente que explique tanto el parón profesional como tu deseo de retornar. Prepara las entrevistas de trabajo con antelación y de forma personalizada a la empresa y puesto de que se trate. La gente hará preguntas (¡muchas preguntas!), así que prepara respuestas claras y concisas
  8. Busca solo ofertas de empleo que se ajusten a tu perfil y objetivos. No pierdas el tiempo, ni se lo hagas perder a los reclutadores.
  9. Seguir intentándolo. Si tras un periodo de búsqueda, no se consigue un empleo, no se debe caer en lamentaciones personales. Debes seguir insistiendo.

Y siempre queda la opción de reciclarse. El periodo de desempleo puede ser utilizado para dar un nuevo giro profesional. Emprender un negocio propio, preparar una oposición o buscar una nueva y distinta salida profesional,  son algunas opciones, que puedes valorar.

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

El liderazgo se demuestra en los momentos de crisis

Vivimos una realidad laboral con una economía incierta, en un mercado  extremadamente competido, con clientes exigentes y sumamente informados y por si fuera poco, implantando tecnologías que cambian a toda velocidad. Además, ahora en 2020, el Coronavirus.

Las crisis son situaciones usualmente inesperadas que alteran el funcionamiento normal de una empresa, y pueden amenazar la imagen de la organización, las relaciones internas o externas y suponer una entre grave amenaza para sus objetivos estratégicos  y hasta para la a sostenibilidad del proyecto empresarial. Estas condiciones, requieren medidas inmediatas y efectivas para evitar o moderar los daños, e intentar revertirlos en una oportunidad para el crecimiento y transformación laboral.

El liderazgo en tiempos de crisis resulta clave para mantener la calma entre empleados, clientes y socios empresariales. En los malos momentos es cuando el líder debe preguntarse qué hay que hacer y qué le conviene a la empresa.

Hay 4 áreas de acción, en las que el líder no puede flaquear:

1. Establecer la dirección estratégica de la empresa (visión). Es importante establecer hacia donde se dirige la empresa y fijar las metas de forma específica, medible, accesible, orientadas a resultados y con tiempo definido y traspasarlas a toda la organización para que trabaje en ellas.

2. Asegurar el compromiso de todas las áreas de la firma para seguir con determinación la estrategia seleccionada. Es imprescindible dejar claro que el líder, va a hacer lo propio y va a liderar a todos, a solicitarles la implicación en el proyecto y va a ofrecer la ayuda para crecer personal y profesionalmente.

3. Ejecución de los planes. Todo grupo funciona de acuerdo a reglas, escritas o no.  Si el líder no las establece, alguien lo hará por él. Por lo tanto, estas deben ser claras y  ser comunicadas a todos los interesados. Para enfrentar la situación, el líder debe informarse sobre el acontecer del entorno (tanto interno como externo), interpretar la información y ejecutar un plan de acción a partir del potencial latente en la organización.

4. Mantener un comportamiento que permanentemente que sea ejemplar para el resto de la organización.

La cualidad más básica que debe tener un líder es la integridad. El líder que siempre honra su palabra, logra ganarse la confianza del equipo que maneja y establecer buenas relaciones sociales y laborales.

En el momento que un líder se ve envuelto en un acto no ético o en un problema de integridad, pierde la confianza de sus seguidores.

Y para estar preparado para futuras situaciones de crisis, existen cuatro habilidades que se pueden trabajar, que ayudaran a cualquier líder:

1.   Adaptabilidad. La adaptación laboral requiere modificar nuestros patrones de comportamiento con inteligencia, astucia y control para ajustarnos a cambios internos o externos de nuestro entorno para así poder fluir entre las situaciones más difíciles.

2.   Empatía. La empatía es fundamental para construir el compromiso, la motivación y la colaboración entre el personal. Promueve el respeto, el apoyo y favorece a los vínculos interpersonales.

3.   Comunicación. La comunicación clara, concisa, honesta y congruente brinda la seguridad y la transparencia necesaria para definir el campo de acción y establecer una hoja de ruta.

4.   Persuasión. La persuasión, que no manipulación, es el arte de guiar a otros hacia la adopción de ideas, actitudes o acciones que consideras que son beneficiosas para ellos. Es lograr ganarse a los otros en una discusión: no se trata de vencerlos, sino de llevarlos a tu terreno.