¡Gracias por ser un empresario!

¡Gracias por ser un empresario!

A veces des de los partidos políticos, los sindicatos, las instituciones públicas o los medios de comunicación, piden exceso de responsabilidades o culpan a los empresarios de problemas de la sociedad de forma muy gratuita, creándoles mala fama.

Seguramente todos conoceremos a algún empresario con malas prácticas como: no pagar las horas extras, permitir la brecha salarial de género, generar un alto nivel de contaminación, etc… pero ni mucho menos estas excepciones pueden representar a un colectivo, tan relevante en nuestra vida laboral.

Winston Churchill dijo “Muchos miran al empresario como el lobo al que hay que abatir; otros lo miran como la vaca a la que hay que ordeñar; pero muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro”.

Analizando esta frase, tan desagradable como real y aunque tenga muchos años, actual, me aparecen dos preguntas:

¿Quién piensa que se deben abatir los empresarios? Ellos dinamizan la economía, crean empleo, generan riqueza.

¿Quién piensa que se puede ordeñar a un empresario? Obviamente deben pagar impuestos y colaborar en la economía del país, pero un empresario, por ejemplo, con demasiadas cargas fiscales, tiene muy complicado sobrevivir.

Los empresarios, a través de los centros de trabajo, son los mejores vehículos para redistribuir la riqueza. Las empresas son el mejor instrumento para hacer justicia social, y la mayor garantía para que los países progresen y se desarrollen equilibrada y democráticamente, cordialmente entre sus habitantes.

Y la única parte de la frase que me gusta “el caballo que tira del carro”. Pues sí, por norma general ser un empresario supone:

  1. Requerir una gran dedicación. La vida del empresario es muy dura, sobre todo en los momentos iniciales de la creación de un negocio. Se sabe cuándo se empieza a trabajar pero no cuándo se acaba.
  2. Desarrollar muchas aptitudes y ser capaces de ponerlas en práctica todas a la vez. Un empresario es padre, médico, psicólogo, administrador, obrero, chofer, estratega, electricista, pintor, es consejero, es un amigo.
  3. Un empresario debe conocer como la palma de su mano el ámbito en el que trabaja. Formarse y renovarse continuamente para controlar la evolución del mercado.
  4. Asumir riego económico, tanto como inversión inicial, como soportar la variaciones de ingresos de un mes a otro, la morosidad de los clientes, etc
  5. Pagar todos los costos del negocio: impuestos, seguros, sueldos, locales y otros servicios, etc
  6. Convivir con la incertidumbre con respecto al crecimiento y consolidación del proyecto empresarial, siendo los  responsables últimos de cada decisión, de cada éxito y de cada fracaso.
  7. Tener un alto grado de auto exigencia y disciplina.
  8. Cumplir con las normas y estándares de calidad.
  9. Trabajar para la satisfacción de los «mini-jefes» que son los clientes.
  10. Tratar con las reclamaciones de los trabajadores,  porque estos sentirán que los están explotando, sin entender que el empresario está compartiendo el beneficio y no el riesgo con ellos.

Ser empresario no es fácil. Además, si las cosas le salen bien, aparecerá la envidia en su entorno y muchos le acusaran de fraude, de tener enchufes, de tener suerte, y le criticaran por todo. Y si salen mal, le dirán que es tonto porque ya se veía a venir.

Por todo ello, ser empresario es una de las labores más honrosas y dignas de admiración que existen. Por eso, ¡los felicito, los admiro, los aplaudo y los respaldo! ¡Gracias por ser un empresario!

La rutina en el trabajo.

La rutina en el trabajo.

Seguramente leer la palabra rutina en el título, ya os de pereza. Y si preguntase si os gusta la rutina del trabajo, la respuesta sería negativa. ¿Pero realmente la rutina es mala?

A día de hoy es muy habitual escuchar que la rutina es algo terrorífico que nos va matando día a día por dentro y por fuera, y que, sin embargo, la gran mayoría de la población del planeta, especialmente en los países más desarrollados, no puede dejarla a un lado fácilmente. La rutina no goza de prestigio en nuestros días, ya que todo ha de ser cambio, vértigo, sorpresa, imprevisibilidad.

Asemejamos la rutina laboral a la monotonía, a una vida profesional tediosa y a la pérdida de creatividad. Pero de hecho existen dos clases de personas: las que se sienten cómodas con ella y las que cuando llega se aburren. No todos los individuos tienen el mismo grado de tolerancia a la rutina.

Aunque no parezca muy excitante, aplicar rutinas en el trabajo tiene ventajas:

  1. Aumenta la eficiencia. Al revisar y practicar constantemente los mismos patrones y procesos, una y otra vez, incrementas tus habilidades para completarlos. El tiempo es el recurso más valioso con el que contamos. Nuestros hábitos y costumbres pueden ayudarnos (y lo hacen) a gestionarlo mejor
  2. Tranquilidad mental. Para nadie es un secreto que el desorden genera crisis y estrés. Pero, cuando comienzas a desarrollar una rutina diaria el panorama de caos y ansiedad se va disminuyendo con el paso de los días.
  3. La seguridad de los actos realizados. Porque afortunadamente no tenemos que evaluar todo el tiempo las consecuencias de nuestras acciones. Hacemos lo que hacemos como lo hacemos, sin tener que darle muchas vueltas.
  4. No más acumulación de trabajo. Una rutina permite dedicar tiempos específicos a las tareas diarias, lo que te asegura que no vas a acumular quehaceres.

La rutina es necesaria en un gran número de circunstancias y situaciones, o incluso, de manera genérica. Y para los que aún no crean en sus ventajas, voy a poner más ejemplos.

  1. ¿Te operarías en un quirófano sin rutinas? Sin los análisis de sangre pertinentes, sin que el médico haya practicado antes el procedimiento, sin una anestesia adecuada, sin la limpieza estricta del espacio…
  2. ¿Volarías en un avión sin rutinas? Sin la comprobación que hay suficiente combustible, sin comprobar la identidad de los ocupantes, sin seguir los protocolos de aterrizaje…  
  3. ¿Irías a un concierto sin rutinas? Con los músicos que no han realizado ensayos, sin que el cantante recuerde la letra, o sin que la iluminación cuadre con el espectáculo?

En estos ejemplos seguro que vemos necesarios no solo la rutina, sino además, que esta se realice con la máxima atención.

Vivimos en una sociedad en que admiramos a los futbolistas profesionales.  A ellos les encanta la emoción del juego, competir contra el rival, el apoyo del público, ganar títulos, etc. Pero ¿A qué deportista le gusta la rutina de ejercicios? Seguramente a muy pocos. Pero esta rutina, les proporciona una estructura, una base, donde mejorar sus condiciones, para ofrecer los mejores resultados.

Con este artículo no quiero decir que debamos vivir siempre como en la película del “Día de la marmota”, pero sí que quiero poner en valor algo como el compromiso con la rutina, a día de hoy menospreciada. Por último me gustaría recordad la clásica frase hecha “ El hombre, es un animal de costumbres”.

¿Todavía no conoces lo que es un afterwork?

¿Todavía no conoces lo que es un afterwork?

¿Sales cansado del trabajo y no te apetece volver a casa? ¿Quieres romper el círculo vicioso casa-trabajo-casa-trabajo? ¿Estás pensando en algo diferente tras una dura y larga jornada de trabajo?

Hasta no hace muchos años, después del trabajo lo que ocurría es que uno, o se marchaba a su casa y no se planteaba ningún tipo de reunión social junto a los compañeros de trabajo, a los cuales había visto durante todo el día, o bien como mucho, se tomaba un par de cañas rápidas para liberar estrés junto a ellos.

En tu vida cotidiana quizás pasas más tiempo en tu trabajo, que con tu familia y amigos, por lo que es normal que tengas buena relación y hasta amistad,  con compañeros de trabajo. Después de tanto trabajo y estrés, es merecido hacer una pausa para distraerte de toda la rutina. Justamente por ello existe el afterwork.

El afterwork es una de las tendencias más potentes en el ambiente laboral. Esta modalidad tiene sus orígenes en la cultura anglosajona, y consiste en reunirte con los compañeros luego de haber cumplido la jornada laboral. La idea de este concepto es distraerte de las tareas y responsabilidades que se acumulan y suelen convertirse en estrés

Ahora bien, el afterwork no debería convertirse en una prolongación del trabajo. Cuidado con sacar temas de conversación sobre proyectos, clientes u otras cuestiones del trabajo. Es un tiempo para desconectar del día a día. Es un momento para divertirse, es un tiempo de ocio para charlar y distraerse. Es una forma de relajarnos y olvidarnos de nuestras preocupaciones.

Exciten distintos tipos de afterwork:

1)            El deportivo. Las pachangas de fútbol, las partidas de pádel o los equipos de runners que se calzan zapatillas para echarse una carrera, son algunas de las opciones saludables a realizar.

2)            El comercial. Realizando o participando en un evento donde se pueda hacer networking de forma amena y poder ampliar contactos.

3)            El gastronómico. No todo se reduce a la cena de navidad de empresas. Quedar de vez en cuando para compartir una experiencia culinaria en compañía puede ser una experiencia divertida.

4)            Charlas y conferencias. Es muy probable que esa charla o conferencia sea el plan ideal para compartirlo con compañeros de trabajo a los que también les apasiona el tema, ampliando conocimientos.

5)            Acudir a un Spa. Es, sin duda, una de las opciones más relajantes.

6)            Clases de Yoga, pilates y mindfulness. Cada vez son más populares estos talleres para vivir una vida más equilibrada y saludable a nivel físico, mental y espiritual con estas actividades.

7)            Team building. Un team building es un evento que organizan las propias empresas con el objetivo de mejorar la comunicación entre los trabajadores, fomentar las buenas relaciones, potenciar el liderazgo de determinados miembros del equipo e incrementar el sentimiento de pertenencia y la involucración con la empresa

8)            Copas y cañas. Lo pongo en última lugar, por ser el más básico. Es el plan más recurrido en los afterworks, por ser práctico y apto para todos los presupuestos.

El afterwork aporta muchos beneficios y sinergias positivas, tanto a los empleados como a las organizaciones en las que trabajan, ya que:

1)            Aumenta el conocimiento del equipo de trabajo. Es realmente triste ver y compartir con una persona todos los días y no saber más nada sobre su vida.

2)            Mejorar el rendimiento y la motivación del equipo de trabajo.

3)            Recobrar fuerzas durante la semana. Es un oasis de diversión.

4)            Incentiva las alianzas profesionales y el compañerismo.

5)            Fomenta la transmisión de información en el equipo.

6)            Lima asperezas surgidas en el trabajo.

7)            Amplía nuestro círculo de amistades cercanas.

8)            Mejora el rendimiento en el trabajo

9)            Incrementa el tiempo de ocio.

Si aún no te has sumado a la tendencia del afterwork, te animo a que lo hagas.

La multitarea o multitasking ¿realmente es una ventaja?

La multitarea o multitasking ¿realmente es una ventaja?

La multitarea o multitasking lleva tiempo presente en nuestras vidas. La capacidad de hacer más de una tarea a la vez se asocia con la productividad y el ahorro de tiempo.

Pero ¿es realmente efectiva?

Des de hace unos años todos los profesionales vivimos atados a un Smartphone que nos da la falsa ilusión de que podemos hacer un montón de cosas a la vez. Sin mencionar que, a veces, parece que todo es urgente: sea el correo electrónico, cuya notificación apareció en la pantalla, el mensaje de WhatsApp o cualquier otra notificación. Seguro que más de una vez, hablando por teléfono con un cliente, mientras mandas un email y respondes un Whatsapp a un compañero, mientras sientes que lo estás haciendo todo y todo bien, quizás  el cliente te ha dicho: “¿me estás escuchando?” o te das cuenta de que has enviado un email con faltas de ortografía y hasta con frases sin sentido. Y es que es normal que haya un problema, porque no eres un malabarista.

Muchas empresas valoran que sus trabajadores tengan un “perfil multitarea”. Y nosotros mismos destacamos entre nuestros talentos o competencias la capacidad de hacer más de una cosa a la vez. La cuestión es que ser multitarea, no es lo mismo que ser polivalente. Esto último sí se puede considerar como una virtud en la mayoría de los casos, siempre que implique alternar tareas que dominamos, no combinarlas ni simultanearlas.

¿Por qué debes evitar hacer muchas cosas a la vez?

Así como dos cuerpos no ocupan el mismo lugar en el espacio, también es físicamente imposible para nuestro cerebro realizar más de una tarea a la vez, excepto para actividades automáticas, como respirar y digerir. Lo que entendemos como multitarea es básicamente la tendencia del cerebro a cambiar rápidamente de foco de atención.

Hacer varias cosas a la vez no es nada recomendable, por múltiples razones:

  1. Disminuye tu eficiencia. Cuando realizas dos tareas al mismo tiempo tardas más que si haces primero una y después la otra, porque al tiempo que necesita cada tarea tienes que añadir el tiempo que requieren todos los cambios de atención entre una y otra.
  2. Disminuye la calidad de tu trabajo. Los continuos cambios de atención hacen que tu cerebro sea más proclive a cometer errores. Y cuanto más complicadas sean las tareas que estás ejecutando a la vez, más alta será la probabilidad de equivocarte.
  3. Aumenta tu estrés. Esta forma de trabajo incrementa las pulsaciones del corazón y libera cortisol, la hormona que utilizamos para gestionar el estrés. Además, hace que seas una persona más distante y fácil de enfadar.
  4. Disminuye tu capacidad de disfrutar. Si te acostumbras a vivir así, tu capacidad de prestar atención a las cosas irá disminuyendo y no serás capaz de disfrutar de muchos de los acontecimientos que hacen la vida interesante.
  5. La dos últimas razones nos llevan irremediablemente a otra consecuencia: tus relaciones se resentirán.
  6. Es peligroso. Mirando una dirección en el gps del teléfono me caí por la calle. Si la distracción la hubiese tenido conduciendo, imagínate el resultado.

Para evitar caer en la trampa de la multitarea, existen estas técnicas:

  1. Crear un calendario con bloques de tiempo asignados a tareas, sin distracciones, eliminado las notificaciones y el email, durante cortos tiempos.
  2. Dedicar cada día de la semana a una sola tarea principal: día de realizar las facturas, día de reuniones, día de visitas comerciales, etc
  3. Diciendo que no a las tareas no necesarias y que no se pueden asumir.
  4. Trabajando con pequeñas metas buscando solo realizar pausas, entre objetivo y objetivo.

El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

El Compliance Officer, una futura figura indispensable.

Hoy en día las empresas deben cumplir multitud de leyes, normativas, reglamentos, etc… Por ello las organizaciones ya no solo deben gestionar las posibles consecuencias legales que puedan desencadenarse del desempeño de su actividad, sino que han de anticiparse a ellas.

Desde hace tiempo las compañías anglosajonas ya cuentan con su “Compliance Officer”. Esta figura apareció por primera vez en el sector financiero, por ser uno de los que más regulación y normativas exigen. Por ejemplo también está en otros sectores con alto nivel de regulación como: compañías de seguros, salud, telecomunicaciones, extracción de petróleo, productos farmacéuticos, agricultura y nuevas tecnologías.

En España, comenzó a aparecer a raíz de la reforma del Código Penal del año 2015. La demanda laboral de este perfil no ha dejado de crecer en los últimos años. Y se prevé que siga aumentando en el próximo lustro.
El responsable de compliance, director de cumplimiento normativo o chief compliance officer suele ser, por lo general, un abogado, administrador, economista, entre otras profesiones, que se encarga de coordinar las labores de cumplimiento normativo de una organización. Es decir, estar atento de que la organización no incurre en el incumplimiento de leyes que le puedan acarrear una sanción económica, o una pérdida de reputación.
Por tanto, la responsabilidad es el peso fundamental de esta figura que deberá velar para que no se produzcan delitos en la empresa y ocupada en dejar un rastro de su actividad de control, generando pruebas que acrediten que en ningún momento se ha producido una omisión del deber de control.

El Compliance Officer para asegurarse de que la empresa cumple con todas las normas suele trabajar en dos niveles. Un primer nivel donde es prioridad cumplir las reglas externas y un segundo nivel donde se preocupa por establecer sistemas internos de control que se impone para lograr el cumplimiento de las normas externas impuestas.
Además su función no es solo mantener la actividad de una empresa éticamente sólida y legalmente intacta, sino también educar a toda la empresa, incluyendo al equipo directivo, e instituir prácticas que garanticen el mayor nivel posible de cumplimiento.
En algunos casos, el responsable del cumplimiento normativo también tiene que servir de asesor general de la empresa. Se le pide que brinde orientación legal sobre una amplia gama de asuntos y actividades comerciales. Eso puede suponer la intervención en la relación entre los empleados o en el impacto ambiental y social de los procesos de producción y comercialización de la compañía.

Debe ser un profesional cuyos valores sean el compromiso, la integridad, el liderazgo la habilidad para insistir y convencer sobre la aceptación de sus recomendaciones, comunicación efectiva, conocimiento profundo y disponer de acceso a expertos en materia de cumplimientos normativos.
Esta persona será nombrada a voluntad y deberá de recibir una autonomía de actuación y gestión a través de una mayor potestad, dentro de la empresa, con objeto de poder mostrar la máxima objetividad y transparencia de actuación preventiva acorde siempre a nuestra legalidad.

Si algún empresario lee este articulo ya estará pensando que coste tiene un empleado con este cargo…Un sistema de gestión de Compliance bien hecho le ahorrará a la organización una buena cantidad de dinero en multas evitadas, contingencias innecesarias, ineficacias internas y le dará oportunidad de tener una empresa más sólida

El esfuerzo laboral diario

El esfuerzo laboral diario

Cuentan que en un país lejano… érase un vez un trabajador que no siempre cumplía con su horario, que postergaba las tareas, que “nunca se equivocaba” y que tenía bajas injustificadas, que asimismo, recibía aumentos salariales cada año, días de vacaciones extra, pagas de beneficios, un buen coche de empresa y hasta la plaza de aparcamiento más cerca de la puerta. ¿A que nadie se cree este cuento?

Un trabajador vale por lo que sabe, lo que hace y sobre todo por como resuelve los problemas que van surgiendo y se va adaptando a las nuevas situaciones, en resumen, por lo que se esforzó, por lo que esfuerza y por lo que se esforzará.
Y es que ninguna empresa va a regalar nada a un trabajador que no de la talla. A este trabajador siempre le que queda confiar en la suerte, pero…esta no siempre aparece y suele ser mejor apostar por el esfuerzo y el trabajo. Nuestra sociedad nos ha creado el falso sueño que saliendo en los medios de comunicación, inventando un personaje o una estrategia, podemos ser ricos y famosos en un momento, pero estos son la excepción.
El esfuerzo es dignidad, es intentar hacer las cosas mejor, siempre con una sonrisa, con ganas de seguir luchando día a día, hora a hora y minuto a minuto. No se puede querer todo a corto plazo, los grandes éxitos se van cultivando con el paso del tiempo.
Siempre puede salir, la mala pregunta tendenciosa: ¿Por qué esforzarme si no voy a cobrar más? Pues la respuesta es fácil, porque sin esta energía enfocada, nunca va a mejorar la situación actual. Quizás en otro empleo, en otra empresa o simplemente en otra situación, pero tarde o temprano el esfuerzo es recompensado.

Si en tu entorno de trabajo tienes a algún compañero que:
1) Siempre tenga mal día, que crea que vive en un infierno laboral, que no soporte al jefe…
2) Espere siempre le digan qué, cómo y cuándo hacer su trabajo…
3) Le importe poco o nada el resultado de su tareas…
4) No tenga ninguna vinculación, ni agradecimiento para la empresa…
5) Que se crea que está destinado a realizar funciones más grandes e más importantes y que solo cuando lleguen ya dará lo mejor de sí…

Si puedes y le quieres hacer un favor, que lea las siguientes líneas.
“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.(Albert Einstein) y “La satisfacción radica en el esfuerzo, no en el logro. El esfuerzo total es una victoria completa”. (Mahatma Gandhi)

La alternativa a lo contado hasta ahora es la Ley del mínimo esfuerzo, que se base en que cuando algo se puede hacer de diferentes maneras, siempre la mejor opción es la que implique un menor gasto de energía. ¿Por qué? Porque es más eficiente, lo que nos lleva a obtener el mismo resultado empleando menos esfuerzo. Las máquinas en general se diseñan para que sigan esa ley. Conseguir un resultado predeterminado con el mínimo esfuerzo posible, es la máxima optimización. ¿Pero conoces a alguna persona que haya obtenido alguna ventaja así? Y aunque hayas conocido a la excepción ¿Realmente crees que es un ejemplo para alguien?

Mindfulness para el trabajo.

Mindfulness para el trabajo.

El mundo laboral está lleno de objetivos, plazos y cumplimientos, donde todo es importante y urgente. Según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud Laboral (EU-OSHA), el estrés ya afecta al 28% de los trabajadores europeos. Se trata de un problema creciente que afecta al ámbito empresarial por el absentismo laboral que provoca. Para contrarrestarlo, empresas referentes como Apple, Google, Nike o eBay ya han empezado a utilizar el mindfulness en sus oficinas, una técnica de atención plena en el trabajo con la que sólo se consiguen beneficios. ¡Sigue leyendo!

De hecho, La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido al estrés laboral como una “epidemia mundial”.

La práctica de Mindfulness es un entrenamiento sistemático de la atención que permite a las personas desarrollar recursos internos de auto-observación y auto-regulación, que brindan la posibilidad de desactivar la reacción automática del estrés crónico, a través de observar claramente las reacciones corporales y emocionales que surgen frente a un estresor.

Las personas aprenden a detenerse, hacer una pausa y responder de manera más adaptativa, desactivando la cadena reactiva que se genera en el estrés crónico. Esto implica entrenar la mente para estar plenamente atento en el momento presente, justamente lo contrario a lo que sucede en la reacción crónica del estrés.

El mindfulness como un hábito saludable en el trabajo con infinidad de beneficios, entre los que se pueden destacar:

  1. Mejora la gestión de situaciones complejas o estresantes, sin nervios
  2. Favorece la inteligencia emocional, la creatividad y la innovación
  3. Claridad en la resolución de conflictos y en la toma de decisiones
  4. Mejora el trabajo en equipo y la comunicación entre compañeros
  5. Reduce el nivel de ansiedad para dar paso a la calma y a la estabilidad
  6. Aumenta el nivel de energía y productividad

Ejercicio para realizar antes de llegar al trabajo:

  • Tanto si utilizas transporte privado como público, presta atención a tu respiración y a tus movimientos. En especial si conduces a diario por el mismo trayecto, para evitar encender el “piloto automático”. Éste es el momento adecuado para estar más presente que nunca, disfruta del trayecto y observa que se trata de un nuevo día aún por empezar.

Algunos de les ejercicios que se pueden realizar durante la jornada:

  • Evita estar pendiente del entorno. Trata de centrarte en lo que estás haciendo y no atiendas a lo que comentan dos compañeros un poco más allá, quién entra y quién sale, qué se escucha en la calle, quién te acaba de poner un whtasapp…
  • Siguiendo con la misma línea, pon freno a la multitarea. A veces se quieren hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. La consecuencia es que no terminas de estar presente en ninguna y los errores se multiplican. Por otro lado, la sensación que se te queda es la de que has hecho muchas cosas, pero todo por encima, hay una falta de control sobre el proceso. Trata de centrarte en una sola tarea cada vez.
  • Busca un espacio durante la jornada para hacer una meditación de un minuto. Cierra los ojos y lentamente inspire y exhale. Concéntrate en la expansión y contracción de su caja torácica, e intenta no pensar en nada más. Si cualquier otro pensamiento entra en tu mente, se consciente de ello y descártalo, volviendo a concentrarse en la respiración.
  • Evita castigarte. De nada sirve que lamentarse continuamente de las tareas a realizar. Además de practicar el pensamiento positivo, es importante no juzgarse, ni quejarse, pues esto nos desbloquea para seguir adelante.
  • Ejercicio de estar presente. Escoge algo que utilices habitualmente, por ejemplo la tetera de la cocina en la oficina y úsala como foco de atención plena. Reflexiona sobre cómo la sientes contra su piel, cómo funciona y para qué lo usas. Por ejemplo, se consciente de lo estupendo que es que una tetera pueda hervir agua en minutos y piense en lo afortunado que es de tener acceso a agua potable y electricidad.

Por último, al terminar el día laboral, y en el camino de regreso a casa, trata de hacer una transición consciente, notando que ya finalizó la tarea en ese día, y poder disponerse para estar plenamente presente al llegar a su casa. Si puedes acompáñate de música, en este proceso.

Integrar el mindfulness en el trabajo es beneficioso y posible. Si tienes motivación para hacerlo, te recomiendo que empieces con la técnica que más fácil te resulte y analices los resultados.

Ser agradecido en el trabajo

Ser agradecido en el trabajo

Cuando somos pequeños nos insisten mucho en que la digamos “gracias”. De hecho a mí me decían que si me ofrecían algo, por ejemplo un zumo, lo rechazara y además diese las gracias. Ser agradecido con quien es amable, con quien te ayuda, te da un presente, etc. Es una de las primera normas de cortesía que todos interiorizamos, pero que con los años, olvidamos. “Gracias” es una palabra muy poderosa y en nuestro día a día, con los deberes y las obligaciones laborales, quizás no la utilizamos lo suficiente.

Nadie duda de que a todos nos gusta que se reconozca nuestro trabajo, sentirnos valorados por nuestras capacidades e implicación. Un simple gesto de agradecimiento por parte de compañeros y superiores va a ser un factor motivador de gran importancia. Esas actitudes van a dar lugar a ambientes laborales más humanos y proclives a relaciones más flexibles y de confianza en el entorno laboral. Es difícil imaginar que un equipo de trabajo pueda obtener los mejores resultados sin un ambiente de confianza y respeto entre sus integrantes. Y es que aparte del salario económico, en una empresa, también existe lo que se llama el salario emocional.

Y es que el problema, la ausencia de este buen hacer, dará lugar a ambientes laborales tóxicos, en los que las envidias y rencillas van a estar a la orden del día. Probablemente todos hemos tenido alguna desagradable experiencia de este tipo.

A la hora de dar las gracias, también es importante cómo se dan. No se puede ser agradecido con desgana, dándolas sin convencimiento y verdad, porque esto se nota y pierde todo efecto. Por lo tanto, te dejo unos consejos, por si a partir de ahora, decides practicar más el ejercicio de ser agradecido:

  1. Enfoca tu gratitud en lo que el empleado realmente hizo. En lugar de decirle “gracias por tu buen trabajo” sería más efectivo decir algo como “Gracias por quedarte hasta tarde; tu dedicación hace que la empresa crezca”.
  2. Si no lo sientes, no lo digas. Tus compañeros sabrán inmediatamente si el “gracias” fue o no sincero. Hacerlo debe ser un acto que venga del corazón, de lo contrario, no funcionará.
  3. De la misma manera, no muestres agradecimiento cuando no se merece. Si vas por el mundo agradeciendo a cualquiera no significará mucho cuando realmente valga la pena.
  4. Recuerda que para esto también sirven las redes sociales. Agradece públicamente (desde tu cuenta personal o desde la de la marca) a los compañeros mencionándolos en Twitter y Facebook y hazles saber por qué los aprecias. Puedes instituir algo así como el “empleado de la semana”, donde nombres una persona, su logro y tu agradecimiento. Ellos valorarán que agradezcas su esfuerzo y que, además, se lo hagas saber a los demás.
  5. Utiliza el lenguaje no verbal: cuando puedas hazlo de manera presencial, con contacto ocular y en un momento de tranquilidad. Los mensajes, correos electrónicos o llamadas hacen a los agradecimientos más pobres y menos humanos.
  6. Presta atención y escucha. Uno de los principales propósitos de dar las gracias a los compañeros de trabajo es mostrarles que los aprecias. Y no hay mejor manera de mostrarles tu aprecio que escuchando sus ideas, sueños y su retroalimentación. La próxima vez que tengas una reunión o una conversación con alguien de tu equipo, haz el esfuerzo de escucharlo con atención.
  7. No solo te fijes, en la gente más cercana, ten en cuenta la gente del staff, los auxiliares, etc. Por ejemplo los de la limpieza, los del comedor, los mensajeros, ellos también colaboran en el éxito de la empresa y se merecen tu reconocimiento.

¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

Cada vez más las empresas que están presentes en las diferentes redes sociales, pero, todavía hay muchas que se muestran reacias a la hora de dar este salto. Es innegable que cada vez estamos más expuestos a los medios sociales, que no hay día que no invirtamos tiempo en ellos, y que su influencia en nuestras vidas está aumentando. Por eso, cuesta creer que todavía haya personas que piensen que “esto de las redes sociales no sirve para nada”.

Cada empresa debe evaluar su presencia en redes sociales. No está en discusión si deben estar o no, sino de qué manera deben estar, cual red social es la que mejor se adapta a ellos, donde se encuentre su público objetivo para interactuar con ellos y sobre todo, planificar una estrategia adecuada.

Y no vale estar en las redes sociales solo con la única motivación de vender, porque cuando se trabaja con un objetivo tan pequeño, generalmente se empieza por publicar 4 o 5 veces contenido, emerge la desilusión y el perfil queda inactivo. Tampoco vale delegar esta tarea en una persona de la organización sin tiempo, ni recursos, ni formación, porqué difícilmente va a obtener algún resultado, al igual que si hiciese cualquier otra tarea con estos condicionantes.

Además, siendo sinceros, si hoy en día buscas una empresa o una marca y no la encuentras a internet, ¿realmente de inicio ya confiarás en ella?

Volviendo al título ¿Por qué mi empresa debe estar en redes sociales?

  1. Anticipación: Si tu marca es relevante y no está en las redes sociales, lo estará, sólo es cuestión de tiempo. Tus clientes están en las redes sociales, ellos pondrán tu marca en los social media, anticípate y controla el mensaje.
  2. Visibilidad: El crecimiento de usuarios en este medio es exponencial. Se accede desde cualquier lugar. En dispositivos móviles con conexión a Internet, en equipos portátiles, en equipos de escritorio, en casa, en el trabajo. Si no estás, no existes.
  3. Información: En los grupos que se forman en las redes sociales se genera un flujo increíble de información. Canalizarla y recogerla para la mejora continua de la empresa puede resultar un elemento diferencial y una herramienta de marketing muy potente para garantizar un futuro creciente e innovador.
  4. Relevancia: Estar en las redes sociales con una estrategia bien estructurada, con un sitio personalizado, nos dará, además de presencia, relevancia.
  5. Profesionalidad. No sólo se usan para contestar cuestiones de clientes. También sirven para que demuestres lo que tu empresa sabe del mercado en el que se mueve al publicar noticias relacionadas con el sector.
  6. Comunicación: Igualmente este canal nos sirve para comunicar a los usuarios cualquier noticia de la empresa. En una sociedad sensibilizada por temas sociales, medioambientales, etc. Este es un canal ideal para comunicar las actuaciones corporativas en esta línea.
  7. Branding. Al mismo tiempo, es un medio perfecto para mejorar el branding. Para ello, es necesario cuidar todo el contenido que se vuelca: logo, imágenes, tono y redacción…
  8. Prescripción: Las redes sociales son el canal de la prescripción, sirve para que los usuarios nos recomienden en sus círculos familiares, de amistades o profesionales. Hay que aprovechar este entramado de conexiones para crear mensajes atractivos que se difundan exponencialmente.
  9. Atención al cliente. Permite a los usuarios plantear sus dudas, solicitar información, o incluso exponer nuevas sugerencias, aunque también hay usuarios que utilizan las redes sociales para expresar sus quejas. Esto último, aunque a priori sea negativo, no siempre es perjudicial, ya que muchas veces una queja o comentario negativo bien gestionados y solucionados a tiempo, pueden jugar en nuestro favor mejorando nuestra imagen o incluso incentivando el deseo de compra.
  10. Segmentación. La publicidad a través de las redes sociales es otra de las ventajas a tener en cuenta. En comparación con los medios de publicidad tradicionales tiene un coste muy bajo y su alcance es muy amplio. Además, te permite segmentar a tu público con gran rigurosidad, transmitiendo tu mensaje a un público muy acotado, y aumentando así la  probabilidad de ofrecer la publicidad a las personas que realmente puedan estar interesados en tu marca.
  11. Promociones y concursos. Una amplia gama de apps te facilitarán interactuar con tus clientes creando promociones y concursos para ellos fidelizándoles de alguna manera.
  12. Viralización. El poder de viralización de las redes sociales es enorme. Aprovéchalo para promocionar tu empresa ante cliente potenciales.
  13. Y básicamente… ¿quieres ser el último en entrar?

La autoridad en el trabajo

La autoridad en el trabajo

Tenemos un pasado cercano en que lo que día un padre, un profesor o un cura, se hacía sin discusión. Eran referencias de autoridad muy claras para la sociedad. ¡Lo mismo pasaba con un jefe! A nadie se le ocurría llevarle la contraria. A día de hoy, la realidad es bien distinta, el mundo ha cambiado.

Antes se mandaba al empleado, básicamente porque la persona obedecía y porque no se valoraba al individuo. Obviamente en aquella situación, era más sencillo tener una posición de poder. Hoy, en cambio, es impensable saber dirigir (que no mandar) a las personas.

Cuando se dirige, se puede optar por dos estrategias, la de la autoridad o la de la persuasión. Y un líder tiene que ser capaz de ejecutar ambas.

Un jefe que prefiera persuadir, no es menos fuerte, ni menos exigente, ya que son condiciones naturales a la función de un líder efectivo. En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión: convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera. La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace.  En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone o vende sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Eso no quiere decir, que cuando un equipo o un trabajador, rechace las propuestas del líder, no cumpla las normas, provoque problemas, etc… no se tenga que utilizar la autoridad y hacerlo con determinación. Y cuando eso ocurre, el líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular.

El ejercicio de la autoridad no debe pecar ni por exceso ni por defecto, sino que debe encontrar un punto medio. Un punto medio que debe conjugar su estilo de mando, lo que quiere la compañía y los empleados, y el propio carácter de la persona. Se alcanza un estilo de autoridad equilibrado trabajando en equipo y dando a cada uno el espacio que necesita, así como detectando cuál es el potencial de los empleados y sabiendo cómo desarrollarlo.

El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas.

Dar un puñetazo en la mesa acompañado de palabras fuertes siempre que se discute un asunto o dejar que un conflicto discurra como si nada pasase sin mover un dedo, son dos posturas nada beneficiosas para la empresa y para el equipo de persones, porque estar en alguno de los dos extremos, no aporta nada positivo.

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto. La autoridad personal se cimenta a base de:

  1. Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…
  2. Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.
  3. Crear condiciones para la colaboración. Se debe actuar con humildad y siendo consciente de que el éxito reside en la capacidad de los equipos, y no en las individualidades
  4. Defender el amor por el trabajo bien hecho.
  5. Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.
  6. Conservar altos niveles de energía i tener una alta dosis de consistencia personal.

Lo que verdaderamente arrastra y genera compromiso es la integridad, justicia y coherencia de la persona que ejerce la autoridad.

Y por último, una frase para la reflexión:

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. Lao Tzu, filósofo chino.