¿Qué es la cultura organizacional?

¿Qué es la cultura organizacional?

En la actualidad, el mundo empresarial se encuentra sometido a constantes cambios debidos, entre otras cuestiones, por los avances tecnológicos, la internacionalización de las empresas y la gran competencia que existe, en casi todos los sectores de la economía.
Para poder adaptarse a todos estos cambios desarrollan una cultura organizacional que les permita distinguirse, atraer talento y tener éxito en su sector. En cualquier caso, se habla mucho de la cultura organizacional y se su importancia, pero muchas personas desconocen su alcance y su significado. Por lo general, se genera por los fundadores de las empresas que sientan las bases del futuro de la organización, lo cual no quiere decir, que esa cultura no deba cambiar con el tiempo.

La cultura organizacional está relacionada con una serie de valores, actitudes, experiencias y hábitos entre los grupos que interactúan dentro de una organización. En la cultura organizacional se encuentran las normativas de carácter informal y no escritas, que guían el comportamiento diario de los integrantes de una organización, conductas que pueden o no estar alineadas con el propósito de la organización.
Estos valores o normas sirven de orientación al momento de actuar dentro de cualquier empresa, ya que los mismos, definen las conductas apropiadas que deben percibir los trabajadores de una compañía en situaciones específicas, así como también en lo que se refiere a la interacción, que debe darse entre ellos como integrantes de la misma, para que de esta forma, se impulse el crecimiento y desarrollo de la organización.
La cultura organizacional suele manifestarse de la siguiente manera:
1) En la forma en que la empresa realiza sus actividades.
2) En el trato a sus empleados, clientes y a la sociedad en general.
3) En el nivel de concesión de autonomía y libertad en la toma de decisiones.
4) La manifestación personal y la creación de ideas innovadoras.
5) En la forma como se ejerce el poder y cómo circula la información.
6) Por el nivel de compromiso que ejercen los empleados hacia las metas colectivas.

La importancia de la cultura organizacional radica en el hecho de que sus empleados y demás grupos de interés (tales como clientes), deben sentirse identificados con ella, deben verse reflejados y sentir como suyo el éxito de la compañía. Porque una empresa con unos valores débiles y poco definidos, dificulta que sus empleados puedan sentirse interesados por su funcionamiento y evolución.

Es evidente que la forma de hacer negocios ha cambiado en los últimos años y empresas que sobreviven son las que logran adaptarse a los cambios que se producen en el sector en el que trabajan, porque consiguen adaptar su cultura organizacional, para que sea más acorde con la situación en la que se encuentran.

Los medios más comunes para lograr el cambio cultural suelen ser una combinación de las siguientes propuestas:
1) Nuevos procedimientos de reclutamiento y selección, de manera que se contrate a gente que apoye la cultura deseada. A veces, se combina con el despido o la sustitución de ciertas personas.
2) Nuevas formas de socialización y programas de formación para señalar cuáles son los valores y las creencias deseados.
3) Introducir sistemas de evaluación del rendimiento en los que se recompense y potencie las formas culturalmente correctas de ser y de comportarse.
4) Promocionar a personas que expresan y simbolizan la cultura deseada.
5) Practicar un liderazgo que comunique los valores culturales en hablar y actuar, y en decidir sobre aspectos materiales.
6) Empezar a usar nuevos símbolos organizativos: lenguaje (eslóganes, expresiones, historias), acciones (uso de las reuniones de cierta forma ritual, uso visible del tiempo de los directivos para señalar qué es importante) y objetos materiales (arquitectura corporativa, logotipo, código de vestir).

Trabajar como un insecto

Trabajar como un insecto

¿Alguien ha visto un atasco en un desplazamiento de una hilera de hormigas?

Ellas viajan sin atascos en su tráfico, de forma fluida y rápida, siguiendo sus propios caminos, que son marcados químicamente. Se ha descubierto que, por muy denso que sea ese tráfico, nunca se altera su velocidad.
Las langostas viajan en enjambres de miles de unidades, pero nunca chocan entre sí.
Las abejas que regresan de su expedición, se detienen en la entrada de la colmena y danzan un baile para informar a todo el resto sobre la localización de las mejores fuentes de néctar. Su danza ayuda a decidir el número exacto de trabajadores necesarios para recoger el néctar de las fuentes detectadas.

¿Y porque nosotros no somos capaces de trabajar así?

La naturaleza es el paradigma de la eficiencia, no desperdicia recursos. Es por ello, que el hombre en la antigüedad, la contemplaba para hallar soluciones a sus problemas y trataba de emularla. Es más, desde hace un par de décadas existe la biomimética, que estudia los modelos naturales y copia sus procesos para resolver problemas en ámbitos como la medicina, arquitectura o ingeniería.
Trabajar en equipo es una experiencia enriquecedora y recomendable en todas las organizaciones, ya que genera un valor añadido irreemplazable en cada uno de los proyectos, pero conseguirlo, es difícil.
Si una persona tarda una hora en realizar una tarea, ¿cuánto tardarían dos? La respuesta matemática sería: “30 minutos”. Pero cuando se trabaja en equipo, los esfuerzos de los miembros se potencian, disminuyendo el tiempo de acción y aumentando la eficacia de los resultados.
Las claves para conseguir la que la unión de trabajadores se convierta en un equipo serian:

  1. Generar confianza. Es importante crear un ambiente donde haya confianza y los participantes del grupo se sientan tranquilos para hablar, expresarse y opinar. Un ambiente que acepte, permita y entienda las diferencias de cada participante y las potencie como una posibilidad para aprender, crecer y mejorar.
  2. Definir de forma clara los objetivos . Un buen entendimiento sobre dónde queréis llegar hará que todos podáis concentrar mejor vuestros esfuerzos y seáis muchísimo más productivos.
  3. Compartir responsabilidades. Aléjate de la mentalidad de “este problema no es mío”, porque a pesar de que todos tenéis responsabilidades diferentes, alcanzar los objetivos y llevar a cabo el proyecto, es tarea y beneficio para todos.
  4. Gestionar los conflictos con eficacia. Cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre. Por eso, resulta inevitable que los choques surjan de vez en cuando. No pasa nada, es natural. Ahora lo que te toca es conseguir que las cosas no se saquen de quicio.
  5. Reconocer los éxitos del equipo. Si habéis conseguido un éxito, compártelo con el grupo y agradéceles su labor. Y si lo consideras adecuado, premia los resultados obtenidos con alguna gratificación. Nada unirá más al grupo ni motivará más para alcanzar los siguientes objetivos.
  6. Fomentar la comunicación. Una de las principales razones para formar un grupo de trabajo está en su potencial para compartir ideas y resolver problemas, por lo que si no existe una buena comunicación, no tendrá demasiado sentido trabajar de esta manera.
  7. Crear empatía. Es fácil criticar o subestimar el trabajo de los demás cuando en realidad no lo conocemos bien o no lo hemos ejecutado.

Por último os dejo con una frase “Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito”. Henry Ford

¿Qué es el Life Hacking?

¿Qué es el Life Hacking?

Un Life Hacker es aquella persona que, con pequeños trucos, llega a ser más productiva y eficiente en todos los aspectos de su vida, ser dueño de su tiempo con el objetivo de vivir mejor.  El Life Hacking utiliza pequeños trucos para mejorar el tiempo disponible para conseguir objetivos

Los técnicas más habituales pueden ser:

  1. Reducir reuniones innecesarias o no desplazarse físicamente a ellas y usar más el teléfono o las videoconferencias.
  2. Utilizar el transporte público para adelantar trabajo: contestar emails, redactar un post, etc.
  3. Escuchar un podcast en con información mientras haces deporte o estas comiendo.
  4. Aprovechar tus comidas, afterworks o  viajes para crear relaciones de negocio mientras te diviertes.
  5. Reducir el tiempo que pasas contestando emails, con una mejor organización y eliminar interrupciones innecesarias.

Y el truco más famoso y común entre grandes referentes que es, vestir cada día igual. A veces, es difícil saber que llevar al trabajo, cómo asistir a una reunión sin parecer excesivamente casual, cómo ir a la oficina sin que piensen que vas demasiado arreglado para el día a día. Todos estos problemas se terminarían si llevas las mismas prendas, todos los días del año.

Steve Jobs acostumbró a todo el mundo a su jersey de cuello vuelto negro, vaqueros y zapatillas de deportes. Lo de Jobs empezó en Japón. Había viajado a la sede de Sony y en una reunión con el presidente, Akio Morita, preguntó por qué en todas las fábricas llevaban uniforme. Fue entonces cuando Morita le explicó que tras la guerra en el país nadie tenía ropa y empresas como Sony debían dar a los trabajadores algo de ropa que ponerse cada día. Jobs, encargo al diseñador de los uniformes de Sony, el diseño de un jersey. Miyake le hizo 100 unidades, que este, siempre utilizaba.

Mark Zuckerberg explicó los motivos de por qué solo usa camisetas grises. Una decisión menos por las mañanas. “La razón por la que solo uso polos grises, y quiero aclarar que tengo varios polos grises iguales, es que hay muchas investigaciones que muestran que tomar decisiones pequeñas, incluso las relacionadas a qué ponerte en las mañanas, o qué desayunar, pueden cansarte”.

Obama siempre emplea los mismos trajes: grises o negros -o de azul oscuro-. En una entrevista a Vanity Fair, el presidente explicó a qué se debía esta decisión. “Necesitas eliminar de tu vida los problemas del día a día que absorben las partes significativas de la jornada de mucha gente. Verá que sólo llevo trajes grises o azules. Estoy intentando recortar las decisiones”.

Otros ejemplos serian Kim Dotcom (fundador de Megaupload y Mega), Johnny Cash (músico), Tom Wolfe (escritor y periodista), Michael Kors (diseñador), Deam Kamen (creador de Segway), Carrie Donovan (editora de moda), Karl Lagerfeld (director creativo de Chanel) y Albert Einstein (Físico)

Y es que las personas que toman muchas decisiones y están sometidos a mucha presión cada día como los CEOS de grandes empresas y multinacionales, no quieren gastar energía en cosas tan triviales como el vestuario. La fatiga por la toma de decisiones, es una condición psicológica, en la cual la productividad de las personas disminuye por el agotamiento de tener que tomar las mismas decisiones irrelevantes frecuentemente. Para la gente que toma decisiones importantes (y, de algún modo, todos lo hacemos), eliminar las decisiones más banales nos deja con más espacio mental. Po lo tanto, aumenta la productividad.

Y mañana, ¿cómo iras vestido?

Las discusiones en el trabajo

Las discusiones en el trabajo

Hoy en día los puestos de trabajo actuales conllevan más responsabilidades y en general son más complejos y las cargas de trabajo son mayores. Las personas se sienten más presionadas que en otras épocas, esto aunado a los naturales conflictos que siempre van a existir, son un problema que se debe gestionar.

Siempre he pensado que 2 trabajadores, con un mínimo de formación, un mínimo de experiencia, mismo nivel de implicación y cantidad parecida de información, deberían opinar igual sobre cualquier tema, es una bonita teoría y generalmente coincide con la realidad. Pero una empresa perfecta en la que los empleados nunca discutan, ni surja ningún conflicto es, sencilla y llanamente, una utopía.

A veces, intentamos evitar discusiones verbales en nuestro entorno de trabajo por miedo a que el resto de personas se tomen a mal, nuestra disparidad de opiniones con respecto a las suyas i es que… ¿Quién quiere tener una disputa con alguien con quien hay que compartir ocho horas al día? Pero las desavenencias, son  algo natural, generadas por la fricción y el contacto entre compañeros a diario.

Las discusiones en el trabajo siempre se han visto como algo negativo, pero pueden ser muy positivas en muchos aspectos. Estar en desacuerdo con alguien puede hacer que crezcamos y que lleguemos a ideas creativas o nueva soluciones, gracias a la diversidad de opiniones, pero es necesario saber cómo expresar tu desacuerdo con alguien.

Está bien intentar tener un clima laboral tranquilo y evitar los conflictos, pero dejar de escuchar opiniones diferentes, es una pérdida para la empresa.

Si somos capaces de poner por delante el respeto al resto de personas, la amabilidad y la empatía, se debería poder fomentar las discusiones. De hecho, quizás, deberíamos llamarlo, más que discusión, que comporta una connotación negativa, un intercambio de opiniones. Siempre que este se realice de forma pausada, educada, madura, con rigor, sin mentidas y no tomándolo como un asunto personal, seguro supondrá una mejora de la situación actual.

Es cierto que todas las personas intentamos siempre buscar la mejor solución, y muchas veces es difícil admitir que estamos equivocados ante un determinado tema. Por eso ser consciente de que no vamos a tener siempre la razón, y que el desacuerdo debe formar parte de las decisiones de nuestro equipo, nos ayudarán a ver las discusiones de forma diferente.

Cuando te planteas convencer a los demás con aquellos razonamientos en que confías u en los que te reafirmas, es verdaderamente cuando encuentras las debilidades y fortalezas de tus discursos. Y es que somos mejores evaluando los argumentos de otras personas que los nuestros.

Desde el punto de vista positivo, una de las ventajas que estos presenta gestionar correctamente el intercambio de opiniones, es que construyen acuerdos y diálogos, el sentimiento de unión se refuerza además, motiva a las personas, que trabajan apasionadamente en sus tareas, usan su fuerza y energía en desempeñar sus labores y no en ganar discusiones, y en general los empleados realizan tareas superiores a las demandadas.

Por último os dejo con una frase “La cooperación no es ausencia de conflictos, sino el medio para resolver el conflicto”. Deborah Tannen

La soledad del jefe

La soledad del jefe

A ver si os suenan estas situaciones:

  1. Un jefe se acerca a la máquina de café los subordinados bajan el tono de voz o cambian de conversación.
  2. En una reunión, los empleados se sitúan lejos del director.
  3. Se rompe una amistad cuando alguien promociona y se convierte en jefe de su amigo.

En un estudio de la Harvard Business Review, se puso de manifiesto que más de la mitad de los CEO experimentan la soledad del mando, y muchos de ellos ven esta soledad como un obstáculo en el proceso de su toma de decisiones. Y no solamente son los CEO quienes padecen de aislamiento: cualquiera que tenga una posición directiva y que perciba su puesto de trabajo “sin colegas”, puede percibirla de manera aguda.

En la complicada labor de administrar empresas y gestionar equipos, los líderes pueden aparecer acompañados de otras personas, que los buscan, les obedecen, les sugieren ideas e incluso les adulan. Pero siempre llega el momento crucial de tomar las decisiones y allí, en ese punto, por más que intente ganar tiempo o evadirse, el directivo siempre estará solo y tendrá que asumir la responsabilidad de las consecuencias de sus decisiones.

El directivo debe inspirar cierta confianza, pero también tratar de hallar el difícil equilibrio entre la distancia y la proximidad con las personas que dependen de él. Aunque no deba trazar distancias artificiales o mostrarse superior a los otros, sí debe tener la prudencia y el tacto de marcar aquellas que le eviten despertar un perjudicial exceso de confianza en las personas a quienes dirige. Y esta capacidad es más imperativa en ciertas circunstancias excepcionales de la empresa, como los periodos de crisis o de incertidumbre, en las que se requiere un cierto nivel de sumisión y obediencia.

La imposibilidad de compartir determinadas informaciones con otros empleados puede convertirse, en cierta medida, en una fuente de incomprensión y, por tanto, de soledad. A veces, el jefe se ve obligado a adoptar una decisión basada en informaciones que sólo él, o muy poca gente, conoce.

Si des de un rol directivo, este aislamiento se convierte en un problema, porque se traduce en decisiones mal tomadas, fatiga, frustración, y una visión negativa de las cosas, existen tres buenas opciones para mejorar tu situación:

1) Organizar un comité personal de consejeros. El grupo debería estar formado por personas con las que puedas hablar abiertamente. Gente cuyo saber hacer admiras, y cuyo criterio respetas y te inspira confianza. La idea es poder disponer de tres a seis personas con quienes intercambiar ideas periódicamente, y debatir sobre tus temores y nuevos retos para adquirir una mejor perspectiva de lo que tienes entre manos. Y es importante que estas personas sean muy diversas, para que puedan aportarte diferentes enfoques.

2)  Buscar un grupo de “colegas”. Por ejemplo una asociación de directivos. Se trata de encontrar personas que están viviendo una circunstancia similar, y que quieran compartirla contigo. O si eres un nuevo empresario, busca una organización que aglutine personas con este perfil. Esta clase de contactos ayudan a aprender de los demás, y de sus progresos y dificultades.

3) Buscar un mentor o un coach, la opción con la que te sientas más cómodo. La ventaja del coach es que puedes tratar temas con una persona que no está directamente implicada en tus preocupaciones. La ventaja del mentor es encontrar a alguien con una experiencia útil para lo que haces. Esta persona te entenderá perfectamente porque ha estado antes allí.

Ofertas de empleo fraudulentas

Ofertas de empleo fraudulentas

Aunque en los últimos 5 años, ha disminuido progresivamente la tasa de desempleo en España, aún las cifras no son las del mercado laboral previo a la crisis. Actualmente nos encontramos en un 13’8%, prácticamente duplicando la media europea. Se ha conseguido reducir el paro mediante contratos temporales, de jornada parcial, con sueldos básicos, etc… Y es que España sigue encadenada a un modelo productivo basado en los servicios de bajo valor añadido (hostelería, comercio, servicios auxiliares).

Eso nos lleva a tener a muchísimas personas que buscan empleo, ya sea por qué no lo tienen o porqué quieren un cambio a positivo. Por desgracia, ya sabemos que lo que pasa, cuando hay un gran volumen  de personas con una necesidad y es que aparecen les estafas.

¿Por qué lo hacen?

La mayoría de las ofertas fraudulentas buscan obtener dinero de manera directa, adquirir información personal para vender a terceros, o bien, conseguir  información financiera, que permita obtener dinero de las cuentas de las personas estafadas.

¿Cuáles son los fraudes más habituales?

Son las ofertas para trabajar desde casa, todas aquellas relacionadas con negocios piramidales en los que debes comprar ciertos productos para revenderlos, o los empleos de ‘mediadores de transacciones’. Este último caso consiste en que la persona estafada, recibe transferencias en su cuenta para que las reingrese en otras cuentas a cambio de una comisión. Esta modalidad es muy grave, ya que acarrea consecuencias penales y se puede acabar en la cárcel. Ante la duda, conviene no pagar y tampoco aceptar cobros si no hay un contrato y un desempeño de tareas.

¿Cuáles son las más famosas?

De las muchas que podría poner, hay 2 que llaman la atención. Una que era que Nestlé ofrecía trabajo para embalar sus productos en casa y otra que era, que McDonald’s contractaba a través de Facebook. El sentido común nos indica que estas ofertas no pueden ser reales. Pero se debe vigilar, porque en un estudio de Grupo Adecco resultó que el 20,2% de los desempleados españoles,  han recibido alguna oferta laboral fraudulenta en 2018.

¿Cómo puedo evitar caer en uno de estos fraudes?

Es fundamental que aprendas a detectar las características de una oferta falsa. Ante la duda, es mejor que no sigas adelante, te dejo unos consejos:

  1. Cuando encuentres una oferta de empleo por Internet, asegúrate que la información que contiene es coherente. ¿Existe o es conocida la empresa que oferta la vacante? ¿El salario ofertado se ajusta a la descripción del puesto de trabajo? ¿dónde se realizarán las labores? ¿habrá proceso de selección previo?, ¿se trata de una actividad legítima?, etc.
  2. Si recibes una oferta sin haberla solicitado, duda sobre su veracidad y busca más información.
  3. Si los anuncios de trabajo que están mal redactados o contienen faltas de ortografía, son indicios claros de estar ante un posible fraude.
  4. Si tras enviar una solicitud para optar a un puesto de trabajo te solicitan dinero o efectuar un pago bajo algún pretexto, no accedas a las peticiones.
  5. Sospecha de anuncios que publiciten trabajos desde casa o en el extranjero, muy bien remunerados, en los que no se pide ningún tipo de experiencia previa.
  6. No te fíes si utilizan cuentas de correo electrónico generalistas como Gmail, Hotmail, etc…
  7. Piénsatelo antes de llamar a un número de teléfono de tarificación adicional. Desconfía de los teléfonos con prefijos 803, 806, 807 o 905.
  8. Piensa mal, si ves que una oferta se mantiene durante un periodo muy prolongado en un portal de empleo a pesar de tener un número de candidatos/as muy alto.

Kanban (una herramienta de metodología ágil)

Kanban (una herramienta de metodología ágil)

Kanban es una palabra japonesa que significa algo así como “tarjetas visuales” (kan significa visual, y ban tarjeta). Esta técnica se creó en Toyota, y se utilizaba para controlar el avance del trabajo, en el contexto de una línea de producción. Hoy en día destaca como una herramienta de metodología ágil. Por definición, las metodologías ágiles son aquellas que permiten adaptar la forma de trabajo a las condiciones del proyecto, consiguiendo flexibilidad e inmediatez en la respuesta para amoldar el proyecto y su desarrollo a las circunstancias específicas del entorno.

Kanban es un sistema visual para administrar el trabajo a medida que avanza en un desarrollo empresarial. Permite visualizar tanto el flujo, como el trabajo real que pasa por ese proceso. El objetivo principal de Kanban es identificar potenciales cuellos de botella y corregirlos para que el trabajo pueda fluir a través de él, de manera más óptima. Pero también sirve para detectar procesos innecesarios, mejorar la comunicación en un equipo, concienciar sobre la necesidad de desarrollar las tareas, mantener el equipo motivado, ser más flexibles en el día a día y más eficaces.

Además es una metodología prácticamente aplicable a cualquier negocio, departamento o equipo de trabajo y muy económico, ya que para aplicarlo solo hace falta una pizarra blanca, un tablero de corcho o una aplicación informática sencilla de utilizar como puede ser el Trello. 

El tablero más básico de Kanban está compuesto por tres columnas: “Por hacer”, “En proceso” y “Hecho”.  Aunque yo recomiendo, que como mínima haya cuatro “Por Hacer”, “En proceso”, “Pendiente de revisión”, “Hecho”). Pero se puede adaptar a distintos procedimientos, concatenación de tareas, etc.. Eso sí, cada columna, cada apartado, debería tener un número máximo de tareas.

Vamos a imaginar cómo ponerlo en marcha. Digamos que lo utilizamos, por ejemplo, para un departamento comercial. En la columna “Por hacer” pondríamos una tarjeta (blanca), para cada una de las ofertas pendientes de realizar. Estas se deberían ordenar, para darles paso en la siguiente fase de forma ordenada, sin colapsar el sistema. En la columna “En proceso” deberíamos colocar, las que se están construyendo. Aquí podríamos jugar a cambiar de color la tarjeta, cuando haga más de 3 días que esté en este estado y pasarla a amarillo. Y de otro color, cuando haga más de seis, que podría ser el naranja. La gracia de este ejercicio es ver los motivos por los cuales, esta tarea no avanza y procurar buscar soluciones, porque posiblemente sea un problema común. Avanzarían al siguiente estado “Pendiente de revisión” cuando estén totalmente realizadas. En este punto, por ejemplo, un supervisor o un compañero, revisaría la oferta buscando errores. Si los tuviese, la oferta debería volver en el paso anterior, y si, otra vez, de distinto color, por ejemplo el rojo. Las tarjetas rojas que retrocedan, también deberían cambiar de color a lila o negro, si tardan más de tres o seis días, en volver al estado de revisión. Si por el contrario, la oferta fuese correcta, pasaría a darse por terminada, se enviaría al cliente y terminaría en “Hecho”.

Si seguimos este proceder, de una forma visual, aparte de ordenar el trabajo, podríamos comprobar si este avanza linealmente. Si hace 2 semanas, entramos para realizar 15 ofertas y solo 3 están hechas, 5 encalladas en el segundo paso que no han seguido adelante, 5 que se han tumbado en el tercer paso y 2 están pendientes de revisar, estará claro que tenemos varios problemas. Solucionar estas incidencias, permitirá a medio plazo, agilizar este proceso y poder avanzar, sin tanta pérdida de tiempo.

Seguro que si le das un par de vueltas, verás que este sistema se puede aplicar en alguna realidad de tu día a día laboral, porque recuerda que “El trabajo que nunca se empieza es el que tarda más en realizarse” (J.R.R Tolkien).